EL PECADO ORIGINAL
1. Pecado original
2. Dios Redentor. Decreto
3. La Alianza de Dios con los hombres
4. Consecuencias. Pruebas y tentaciones
5. Consecuencias individuales internas
6. Otras consecuencias individuales
7. Transmisión universal
8. Consecuencias universales
9. Si Adán y Eva no lo hubiesen cometido
10. El pecado venial
11. El pecado mortal
12. Los pecados capitales
1. Pecado Original
-Dios impuso un decreto al hombre
-Existe el pecado original
-No fue por tendencia de la naturaleza ni por tentación, sino por influjo del diablo
-El diablo sedujo Eva con astucia
-El hombre quebrantó el precepto divino
-Inmediatamente se produjo el desorden del pecado en la armonía de la creación
-Dios dictó la sentencia condenatoria y profetizó que la victoria sería suya
-Adán y Eva pecaron mortalmente
-Su pecado fue gravísimo
-Fue de soberbia, de curiosidad, de gula, de desobediencia y de excusa
-Perdieron la santidad, que tuvo sus consecuencias para todos los hombres
-Fueron perdonados
-Dios impuso un decreto al hombre.
Y Dios impuso al hombre este mandamiento: «De cualquier árbol del jardín puedes comer, mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás, porque el día que comieres de él, morirás sin remedio» (Gén. 2, 16-17).
-Existe el pecado original.
Mira que en culpa yo nací,
pecador me concibió mi madre (Sal. 50, 7).
Por la mujer fue el comienzo del pecado, y por causa de ella morimos todos (Si. 25, 24).
Por tanto, como por un sólo hombre entró el pecado en el mundo y por el pecado la muerte y así la muerte alcanzó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron... (Rom. 5, 12).
Si por el delito de uno sólo murieron todos... (Rom. 5, 15).
En efecto, si por el delito de uno sólo reinó la muerte... (Rom. 5, 17).
En efecto, así como por la desobediencia de un sólo hombre, todos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno sólo todos serán constituidos justos (Rom. 5, 19).
...así, los mismo que el pecado reinó en la muerte... (Rom. 5, 21).
-El pecado de Adán y Eva no fue por tendencia ni por tentación de la naturaleza inferior todavía carente de concupiscencia, sino por un influjo externo del diablo representado en la serpiente.
(La serpiente) dijo a la mujer: «¿Cómo es que Dios os ha dicho: no comáis de ninguno de los árboles del jardín?» Respondió la mujer a la serpiente: «Podemos comer del fruto de los árboles del jardín. Mas del fruto del árbol que está en medio del jardín, ha dicho Dios. No comáis de él, ni lo toquéis, so pena de muerte.» Replicó la serpiente a la mujer: «De ninguna manera moriréis. Es que Dios sabe muy bien que el día en que comiereis de él, se os abrirán los ojos y seréis como dioses, conocedores del bien y del mal» (Gén. 3, 1-5).
-El diablo sedujo a Eva con su astucia.
La serpiente era el más astuto de todos los animales del campo que Yahvéh Dios había hecho. Y dijo a la mujer: «¿Cómo es que Dios os ha dicho: No comáis de ninguno de los árboles de jardín?» (Gén. 3, 1).
...mas por envidia del diablo entró la muerte en el mundo, y la experimentan los que le pertenecen (Sab. 2, 24).
Pero temo que, al igual que la serpiente engañó a Eva con su astucia, se pervientan vuestras mentes apartándose de la sinceridad (2 Cor. 11, 3).
-El hombre se reveló contra Dios, quebrantando voluntariamente el precepto que le había impuesto y, en consecuencia, el hombre quedó sujeto a toda clase de sufrimientos físicos y morales.
A la mujer le dijo: «Tantas haré tus fatigas cuantos sean tus embarazas: con trabajo parirás los hijos. Hacia tu marido irá tu apetencia, y él te dominarás.» Al hombre le dijo: «Por haber escuchado la voz de tu mujer y comido del árbol del que Yo te había prohibido comer, maldito sea el suelo por tu causa: con fatiga sacarás de él el alimento todos los días de tu vida. Espinas y abrojos te producirá, y comerás la hierba del campo. Con el sudor de tu rostro comerás el pan, hasta que vuelvas al suelo, pues de él fuiste tomado...» (Gén. 3, 16-19).
Aclaración. La condena afecta a los culpables en sus actividades esenciales, a la mujer como madre y esposa, al hombre como trabajador.
-Inmediatamente después del pecado de Adán y Eva se produjo la primera manifestación del desorden producido por el pecado en la armonía de la creación.
Y como viene la mujer que el árbol era bueno para comer, apetecible a la vista y excelente para lograr sabiduría, tomó de su fruto y comió, y dio también a su marido, que igualmente comió. Entonces se les abrieron a entrambos los ojos, y se dieron cuenta de que estaban desnudos y cosiendo hojas de higuera se hicieron unos ceñidores (Gén. 3, 6-7).
-Dios dictó la sentencia condenatoria contra los primeros prevaricadores y les profetizó que la victoria sería suya y no del tentador.
Entonces Yahvéh dijo a la serpiente:
«Por haber hecho esto, maldita seas entre todas las bestias y entre todos los animales del campo. Sobre tu vientre caminarás, y polvo comerás todos del días de tu vida. Enemistad pondré entre ti y la mujer, y entre tu linaje y su linaje: él te pisará la cabeza mientras acechas tú su calcañar» (Gén. 3, 14-15).
A la mujer le dijo:
«Tantas haré tus fatigas cuantos sean tus embarazos: con trabajo parirás los hijos. Hacia tu marido era tu apetencia, y él te dominará» (Gén. 3, 16).
Al hombre le dijo:
«Por haber escuchado la voz de tu mujer y comido del árbol del que yo había prohibido comer, maldito sea el suelo por tu causa: con fatiga sacarás de él el alimento todos los días de tu vida. Espinas y abrojos te producirá, y comerás la hierba del campo. Con el sudor de tu rostro comerás el pan, hasta que vuelvas al suelo, pues de él fuiste tomado. Porque eres polvo y al polvo tornaras» (Gén. 3, 17-19).
Aclaración. «El te pisará la cabeza» indica el primer destello de la salvación, y la victoria del Redentor sobre satanás.
-Adán y Eva, desobedeciendo el precepto divino, pecaron mortalmente.
«...mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás, porque el día que comieres de él, morirás sin remedio» (Gén. 2, 17).
Aclaración. La gravedad del pecado se deriva de la gravedad de la pena, «morirás sin remedio».
-El pecado de Adán y de Eva fue gravísimo.
Se deduce claramente de los siguientes textos:
a) -De la promulgación solemne del mandato.
Y Dios impuso al hombre este mandamiento: «De cualquier árbol del jardín puedes comer, mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás,... (Gén. 2, 16-17).
b) -De la gravedad del castigo prometido.
...porque el día que comieres de él, morirás sin remedio (Gén. 2, 17).
c) - De la corrupción de la humanidad, como consecuencia del pecado.
Viendo Yahvéh que la maldad del hombre cundía en la tierra, y que todos los pensamientos que ideaba su corazón eran puro mal de continuo, le pesó a Yahvéh de haber hecho al hombre en la tierra,... (Gén. 6, 5-6).
Aclaración. Este pesar de Dios expresa a la manera humana la exigencia de la santidad, que no puede soportar el pecado.
-Adán y Eva cometieron varios pecados en su prevaricación: de soberbia, de curiosidad, de gula, de desobediencia, de excusa.
a) -De soberbia:
Replicó la serpiente a la mujer: «De ninguna manera moriréis. Es que Dios sabe muy bien que el día en que comiereis de él, se os abrirán los ojos y seréis como dioses, conocedores del bien y del mal (Gén. 3, 4-5).
b) -De curiosidad:
...se os abrirán vuestros ojos y seréis como dioses... (Gén. 3, 5).
c) -De gula:
Y como viese la mujer que el árbol era bueno para comer... (Gén. 3, 6).
d) -De desobediencia:
...así como por la desobediencia de un sólo hombre, todos fueron constituidos pecadores,... (Rom. 5, 19).
e) -De excusa:
Dijo el hombre: «La mujer que me diste por compañera me dio del árbol y comí» (Gén. 3, 12).
-El primer hombre Adán perdió la santidad y la justicia original por la transgresión del precepto divino, que tuvo su consecuencias para todos los hombres y fueron reparadas por Cristo.
a) -Precepto divino:
Y Dios impuso al hombre este mandamiento: «De cualquier árbol del jardín puedes comer, más del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás, porque el día que comieres de él, morirás sin remedio (Gén. 2, 16-17).
b) -Transgresión:
Y como viese la mujer que el árbol era bueno para comer, apetecible a la vista y excelente para lograr la sabiduría, tomó de su fruto y comió y dio también a su marido que igualmente comió (Gén. 3, 6).
c) -Consecuencias:
En efecto, así como por la desobediencia de un sólo hombre, todos fueron constituidos pecadores (Ef. 5, 19).
d) -Reparación:
Así también por la obediencia de uno sólo (Cristo), todos serán constituidos justos (Ef. 5, 19).
-Adán y Eva fueron perdonados de su pecado y consiguieron la salvación eterna.
Ella protegió al Padre del mundo, al primer hombre formado por Dios, cuando fue creado sólo: ella le levantó de su caída (Sab. 10, 1).
Aclaración. «Ella», es decir, la sabiduría, y, por consiguiente, el conocimiento de los destinos del hombre y de los medios para alcanzarlos.
2. Dios Redentor. Decreto
-Dios decretó la redención de los hombres
-Prometió enviar al Hijo
-Promete el Mesías a Abraham
-Profetizó la victoria de Cristo
-Reveló el nombre del Mesías
-Dios decretó la Redención de los hombres por medio de Jesucristo.
Entonces Yahvéh Dios dijo a la serpiente: «...Enemistad pondré entre ti y la mujer, entre tu linaje y su linaje: él te pisará la cabeza mientras acechas tú su calcañar» (Gén. 3, 15).
-Inmediatamente después del pecado de Adán y Eva Dios prometió enviar a su unigénito Hijo a los hombres para librarlos de los males contraídos por el pecado, y confirmó después varias veces esta promesa.
a) -Prometió enviar a su unigénito Hijo.
«Enemistad pondré entre ti y la mujer, y entre linaje y su linaje: él te pisará la cabeza mientras acechas tú su calcañar» (Gén. 3, 15).
Aclaración. Es el primer destello de salvación anunciado por Dios a los hombres. «Él te pisará la cabeza...» indica el triunfo de Mesías sobre Satanás.
b) -Confirmó esta promesa varias veces.
Destilad, cielos, como rocío de los alto, derramad, nubes, la victoria. Abrase la tierra y produzca salvación, y germine juntamente la justicia (Is. 45, 8).
Inminente, cercana está mi justicia, como la luz saldrá mi liberación,... (Is. 51, 5).
Así dice Yahvéh: Velad por la equidad y practicad la justicia, que mi salvación está para llegar y mi justicia para manifestarse (Is. 56, 1).
Porque, como una tierra hace germinar plantas y como un huerto produce su simiente, así el Señor Yahvéh hace germinar la justicia y la alabanza en presencia de todas las naciones (Is. 61, 11).
-Dios promete el Mesías a Abraham.
Mas he aquí que la palabra de Yahvéh le dijo: «No te heredará ese, sino que heredará uno que saldrá de tus entrañas» (Gn. 15, 4).
Dijo Dios Abraham: «A Saray, tu mujer, no la llamarás más Saray, sino que su nombre será Sara. Yo la bendeciré, y de ella también te daré un hijo...» (Gén. 17, 16).
-Dios profetizó la victoria final de Jesucristo sobre Satanás.
Enemistad pondré entre ti y la mujer, y entre tu linaje y su linaje: él te pisará la cabeza mientras acechas tú su calcañar» (Gén. 3, 15).
Aclaración. «Él te pisará la cabeza», es decir, Jesucristo triunfará sobre el dominio de Satanás.
-Dios Padre reveló el verdadero nombre del Mesías.
a) -En el Jordán.
Bautizado Jesús, salió luego del agua; y en esto se abrieron los cielos y vio al Espíritu de Dios que bajaba en forma de paloma y venía sobre él. Y una voz que venía de los cielos decía: «Este es mi Hijo amado, en quien me complazco» (Mt. 3, 16).
b) -En el Tabor.
Todavía estaba hablando, cuando un nube luminosa los cubrió, y salió de la nube una voz que decía: «Este es mi Hijo amado, en quien me complazco; escuchadle» (Mt. 17, 5).
3. La Alianza de Dios con los hombres
-La Alianza de Dios con Noé alcanza a toda la humanidad
-La de Jesucristo fue profetizada en el Antiguo Testamento
-La Alianza de Dios con Noé alcanza a toda la humanidad.
Dijo Dios a Noé y a sus hijos con él: «he aquí que yo establezco mi alianza con vosotros y con vuestra futura descendencia, y con toda alma viviente que os acompaña:...» (Gén. 9, 8-10).
-La Nueva Alianza que Jesucristo va a sellar entre Dios y los hombres fue profetizada en el Antiguo Testamento.
He aquí que días vienen -oráculo de Yahvéh- en que yo pactaré con la casa de Israel (y con la casa de Judá) una nueva alianza;... (Jer. 31, 31).
4. Pecado Original. Consecuencias. Pruebas y tentaciones
-El hombre en esta vida ha de sufrir pruebas de Dios
-Y tentaciones que proceden de su naturaleza y del diablo
-Todo bien procede de Dios y todo mal del pecado
-Las tentaciones nunca proceden de Dios
-El diablo posee cierto dominio sobre los hombres
-Las pruebas de Dios son para purificar al justo
-Dios permite los males para que podamos salvarnos
-Los demonios ignoraban el plan salvífico de Dios
-Confiesan que Jesucristo es Dios
-El hombre, en el estado actual de la vida presente, ha de sufrir pruebas que proceden de Dios.
Después de estas cosas sucedió que Dios tentó a Abraham y le dijo: «¡Abraham, Abraham!» Él respondió: «Heme aquí.» Díjole: «Toma a tu hijo, a tu único a quien amas, Isaac, vete al país de Moria y ofrécele allí en holocausto en uno de los montes, el que yo te diga» (Gén. 22, 1).
Cuando te levantabas de la mesa sin tardanza, dejando la comida, para esconder un cadáver, era yo enviado para someterte a prueba (Tob. 12, 13).
Crisol para la plata, horno para el oro; los corazones, Yahvéh mismo la prueba (Prov. 17, 3).
...pues Dios les prometió a prueba y les halló dignos de sí;... (Sab. 3, 5).
-El hombre, en el estado actual de la vida presente, ha de sufrir tentaciones que proceden de la propia naturaleza y del diablo.
a) -De la propia naturaleza.
¿No es una milicia lo que el hombre por la tierra? (Job 7, 1).
Hijo, si te llegas a servir al Señor, prepara tu alma para la prueba (Si. 2, 1).
...en realidad, ya no soy yo quien obra, sino el pecado que habita en mí (Rom. 7, 17).
Así pues, soy yo mismo quien con la razón sirve a la ley de Dios, más con la carne, a la ley del pecado (Rom. 7, 25).
Pues la carne tiene apetencias contrarias al espíritu, y el espíritu contrarias a la carne, como que son entre sí antagónicos, de forma que no hacéis lo que quisierais (Gál. 5, 17).
¿De dónde proceden las guerras y las contiendas entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones que luchan en vuestro miembros? (Sant. 4, 1).
b) -Del diablo.
Revestíos de las armas de Dios para poder resistir a las asechanzas del Diablo (Ef. 6, 11).
...no fuera que el Tentador os hubiera tentado y que nuestro trabajo quedara reducido a nada (1 Tess. 3, 5).
Sed sobrios y velad. Vuestro adversario, el Diablo, ronda como león rugiente, buscando a quien devorar. Resistidle firmes en la fe,... (1 Pe. 5, 8).
No temas por lo que vas a sufrir: el Diablo va a meter a algunos de vosotros en la cárcel para que seáis tentados, y sufriréis una tribulación de diez días (Apoc. 2, 10.)
-Todo bien procede de Dios y todo mal procede del pecado.
a) -Todo bien procede de Dios.
Toda dádiva buena y todo don perfecto viene de lo alto, desciende del Padre de las luces, en quien no hay cambio ni sobras de rotaciones (St. 1, 17).
b) -Todo mal procede del pecado.
Porque, habiendo venido por un hombre la muerte,... (1 Cor. 15, 21).
Aclaración. Y con la muerte todos los males que a ella conducen y que de ella se derivan.
-Las tentaciones que el hombre ha de sufrir en el estado actual de la vida presente, nunca proceden de Dios.
Ninguno, cuando se vea tentado, diga: Es Dios quien me tienta; porque Dios ni es tentado por el mal ni tienta a nadie (Sant. 1, 13).
-El Diablo posee cierto dominio sobre los hombres por razón del pecado de Adán.
a) -Cristo le llama «Príncipe de este mundo.»
...ahora el Príncipe de este mundo será echado abajo (Jn. 12, 31).
b) -San Pablo le llama «Dios de este mundo.»
...para los incrédulos, cuyas inteligencias cegó el Dios de este mundo para impedir que vean brillar el resplandor del Evangelio,... (2 Cor. 4, 4).
c) -«señor de la muerte»
...para aniquilar mediante la muerte al señor de la muerte, es decir, al Diablo,... (Hebr. 2, 14).
-Las pruebas que Dios permite son el medio de purificación del justo.
Cuando te levantabas de la mesa sin tardanza, dejando la comida, para esconder un cadáver, era yo enviado para someterte a prueba (Tb. 12, 13).
Ruego a los lectores de este libro que no se desconcierten por estas desgracias; piensen antes bien que estos castigos buscan no la destrucción, sino la educación de nuestra raza;... (2 Mac. 6, 12).
Por eso mismo nunca retira de nosotros su misericordia; cuando corrige con la desgracia, no está abandonando a su propio pueblo (2 Mac. 6, 16).
...si es verdad que nuestro Señor que vive, está momentáneamente irritado para castigarnos y corregirnos, también se reconciliará de nuevo con sus siervos (2 Mac. 7, 33).
Tú nos probaste, oh Dios,
nos purgaste, cual se purga la plata;
nos prendiste en la red,
pusiste una correa a nuestros lomos,
dejaste que un cualquiera a nuestra cabeza cabalgara,
por el fuego y el agua atravesamos;
mas luego nos sacaste para cobrar aliento (Sal. 66, 10-12).
Mas, al ser castigados, somos corregidos por el Señor, para que no seamos condenados con el mundo (1 Cor. 11, 32).
-Dios permite males en este mundo para que nos podamos salvan por su misericordia el día del Juicio universal.
Mas, al ser castigados, somos corregidos por el Señor, para que no seamos condenados por el mundo (1 Cor. 11, 32).
Aclaración. «Siendo castigados», es decir, «haciendo penitencia».
-Las potencias del mal o los demonios que reinan en este mundo ignoraban el plan salvífico de Dios.
...una sabiduría de Dios misterios, escondida, destinada por Dios antes de los siglos para gloria nuestra, desconocida de todos los príncipes crucificado al Señor de la Gloria- (1 Cor. 2, 7-8).
-Los demonios confiesan que Jesucristo es el Hijo de Dios.
Y los espíritus inmundos, al verle, caían a sus pies y gritaban: «Tú eres el Hijo de Dios» (Mc. 3, 11).
...un hombre con espíritu inmundo...al ver de lejos a Jesús, corrió y se postró ante él y gritó con gran voz: «¿Qué tengo yo contigo, Jesús, Hijo de Dios Altísimo? (Mc. 5, 2 y 6).
5. Pecado original. Consecuencias individuales internas
-Los hombres nacen sin la vida de Dios
-La condición pecadora del hombre es ingénita
-Las pecados proceden de las tentaciones, del libre albedrío y de la carne
-La vileza de su cuerpo es por su origen por su fin y por las miserias a que está sujeto
-Su egoísmo es la raíz de todos los males
-Existe la concupiscencia en el hombre
-Consecuencia del pecado original
-Son tres
-Los deseos del corazón tienden al mal
-El hombre lleva en sí la inclinación al pecado
-Toda acción contra la ley de Dios brota de los desórdenes internos del hombre
-El apetito sensitivo se revela contra la razón
-El hombre siente en su interior la lucha
-Dos tendencias en el hombre
-El sentido del pudor están vinculados
-Todos los hombres vienen a este mundo sin la vida divina, porque la perdieron en la persona de Adán.
Pues del mismo modo que en Adán mueren todos, así también todos revivirán en Cristo (1 Cor. 15, 22).
-La condición pecadora del hombre es ingénita.
...las trazas del corazón humano son malas desde su niñez,... (Gén. 8, 21).
Mira que en culpa ya nací,
pecador me concibió mi madre (Sal. 51, 7).
-Los pecados de los hombres proceden de las tentaciones del demonio, y también del libre albedrío y de la corrupción de la carne.
Cada uno es tentado por su propia concupiscencia que le arrastra y le seduce (Sant. 1, 14).
-La vileza es la condición corporal del hombre, por su origen, por su fin temporal y por las miserias a que está sujeto.
a) -Por el origen.
Entonces Yahvéh Dios formó al hombre con polvo de suelo, e insufló en sus narices aliento de vida, y resultó el hombre un ser viviente (Gén. 2, 7).
...todos han salido del polvo y todos vuelven al polvo (Qo. 3, 20.)
Con el sudor de tu rostro comerás el pan, hasta que vuelvas al suelo, pues de él fuiste formado. Porque eres polvo y al polvo tornarás (Gén. 3, 19).
b) -Por su fin temporal.
El hombre, nacido de mujer, corto de días y harto de tormentos. Como la flor, bruta y se marchita, y huye como la sombra sin pararse. Se deshace cual leño carcomido, cual vestido que roe la polilla (Job 14, 1).
Toda carne es hierba y todo su esplendor como flor del campo. La flor se marchita, se seca la hierba,... (Is. 14, 1).
¿Por qué se enorgullece el que es tierra y ceniza? ¡Si ya en vida es su vientre podredumbre! (Si. 10, 9).
c) -Por la miserias a que está sujeto.
A la mujer le dijo:
«Tantas haré tus fatigas cuantos sean tus embarazos: con trabajo parirás los hijos. Hacia tu marido irá tu apetencia y él te dominará» (Gén. 3, 16).
Al hombre le dijo: «Por haber escuchado la voz de tu mujer y comido del árbol del que yo te había prohibido comer, maldito sea el suelo por tu causa: con fatiga sacarás de él el alimento todos los días de tu vida. Espinas y abrijos te producirá, y comerás la hierba del campo. Con el sudor de tu rostro comerás el pan, hasta que vuelvas al suelo pues de él fuiste tomado (Gén. 3, 17-19).
Aclaración. Esta condena afecta a los culpables en sus actividades esenciales, a la mujer como madre y como esposa, al hombre como trabajador.
-La raíz de todos los males es el egoísmo que tiene su mayor expresión en el afán de dinero.
Porque la raíz de todos los males es el afán de dinero, y algunos, por dejarse llevar de él, se extraviaron en la fe y se atormentaron con muchos dolores (1 Tim. 6, 10).
-Existe en el hombre la concupiscencia.
Concupiscencia es una conmoción e ímpetu del ánimo con que el hombre aguijoneado, apetece gustos y placeres prohibidos.
...cada uno es tentado por su propio concupiscencia que le arrastra y le seduce (Sant. 1, 14).
Mas el pecado,...suscitó en mí toda suerte de concupiscencias;... (Rom. 7, 8).
La chusma que se había mezclado con ellos se dejó llevar su apetito (Núm. 11, 4).
Aclaración. La concupiscencia es pecado si hay advertencia plena del entendimiento y consentimiento completo de la voluntad.
-La concupiscencia del hombre y su inclinación al pecado son consecuencias heredadas del pecado original.
¿Quién puede decir: «Purifiqué mi corazón, estoy limpio de mi pecado?» (Prov. 20, 9).
Cierto es que no hay ningún justo en la tierra que haga el bien sin nunca pecar (Qo. 7, 20).
Pues bien, aquí me tienes para discutir contigo eso que has dicho: «No he pecado» (Jer. 2, 35).
Mas el pecado,...suscitó en mí toda suerte de concupiscencias;... (Rom. 7, 8).
...pero advierto otra ley en mis miembros que lucha contra la ley de mi razón y me esclaviza a la ley del pecado que está en mis miembros (Rom. 7, 23).
...cada uno es tentado por su propia concupiscencia que le arrastra y le seduce (Sant. 1, 14).
¿De dónde proceden las guerras y las contiendas entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones que luchan en vuestros miembros? (Sant. 4, 1).
Si decimos: «No tenemos pecado», nos engañamos y la verdad no está en nosotros (1 Jn. 1, 8).
-Las concupiscencias predominantes en el hombre son tres.
Concupiscencia es una conmoción e ímpetu del ánimo con que los hombres aguijoneados apetecen los placeres y gustos contrarios a la Ley de Dios.
Puesto que todo lo que hay en el mundo -la concupiscencia de la carne, la concupiscencia de los ojos y la jactancia de riquezas- no viene del Padre, sino del mundo (1 Jn. 2, 16).
Pues la carne tiene apetencias contrarias al espíritu, y el espíritu contrarias a la carne, como que son entre sí antagónicos, de forma que no hacéis lo que quisierais (Gál. 5, 17).
Quemaréis las esculturas de sus dioses, y no codiciaréis el oro y la plata que los recubren, ni lo tomarán para ti,... (Deut. 7, 25).
-Los deseos del corazón del hombre tienden hacia el mal.
Viendo Yahvéh que la maldad del hombre cundía en la tierra, y que todos los pensamientos que ideaba su corazón eran puro mal de continuo, le pesó a Yahvéh de haber hecho al hombre en la tierra, y se indignó en su corazón (Gén. 6, 5-6).
...dijo Yahvéh en su corazón: «Nunca más volveré a maldecir el suelo por causa del hombre, porque las trazas del corazón humano son malas desde su niñez,... (Gén. 8, 21).
-El hombre lleva dentro de sí la inclinación al pecado que es la causa de su iniquidad.
¿Es justo ante Dios algún mortal?
¿ante su hacedor es puro un hombre? (Job 4, 17).
Si no se fía de sus miembros servidores,
y aun a sus ángeles achaca desvarío,
¡cuánto más a los que habitan estas casas de arcilla.
ellas mismas hincadas en el polvo! (Job 4, 18-19).
Job tomó la palabra y dijo:
Bien sé yo, en verdad que es así:
¿Cómo ante Dios puede ser justo un hombre? (Job 9, 2).
Mas ¿quién podrá hacer lo puro de lo impuro?
¡Ninguno! (Job 14, 4).
¿Cómo puede ser puro un hombre?
¿Cómo ser justo el nacido de mujer?
Si, ni en sus santos tiene Dios confianza,
ni los cielos son puros a sus ojos,
¡cuánto menos un ser abominable y corrompido,
el hombre, que bebe la iniquidad como agua! (Job 15, 14-16).
Aclaración. Los «Servidores de Dios» son los mismos ángeles. Si éstos que están tan cerca de Dios conservan una debilidad radical, cuánto más y con mayor razón el hombre carnal y perecedero.
-Toda acción contra la Ley de Dios brota de los desórdenes interiores del corazón del hombre.
Porque de dentro del corazón salen las intenciones malas, asesinatos, adulterios, fornicaciones, robos, falsos testimonios, injurias. Eso es lo que hace impuro al hombre;... (Mt. 15, 19).
-El apetito sensitivo del hombre se revela contra la razón, en el estado actual de naturaleza caída por el pecado original.
...pues un cuerpo corruptible hace pesada el alma y esta tienda de tierra oprima el espíritu fecundo en pensamientos (Sab. 10, 15).
...puesto que no hago el bien que quiero, sino que obro el mal que no quiero. Y, si hago lo que no quiero, no soy yo quien obra, sino el pecado que habita en mí (Rom. 7, 19-20).
Aclaración. El hombre, por el pecado original, no solamente quedó despojado de la justicia original, de la gracia y de los demás dones sobrenaturales, sino que, en el orden natural, el entendimiento quedó obscurecido para entender los misterios de Dios, el libre albedrío debilitado, la voluntad también debilitada, el apetito sensitivo desenfrenado hacia el mal, la memoria derramada, la imaginación inquieta y desasosegada, los sentidos descontrolados para conseguir sus fines, la tendencia generativa mal inclinada y desviada, es decir, muy distinto de como lo creó Dios.
-Como consecuencia del pecado original, el hombre siente en su interior la lucha natural contra las tendencias propias de su naturaleza fisiológica.
...pero advierto otra ley en mis miembros que lucha contra la ley de mi razón y me esclaviza a la ley del pecado que está en mis miembros (Rom. 7, 23).
Pues la carne tiene apetencias contrarias al espíritu, y el espíritu contrarias a la carne, como que son entre sí antagónicos, de forma que no hacéis lo que quisierais (Gál. 5, 17).
-Existen en el hombre dos tendencias una según el hombre interior acorde con la Ley de Dios y otra contraria a la razón que es la Ley del pecado.
Descubro, pues, esta Ley: en queriendo hacer el bien, es el mal el que se me presente. Pues me complazco en la Ley de Dios según el hombre interior, pero advierto otra ley en mis miembros que lucha contra la ley de mi razón y me esclaviza a la ley del pecado que está en mis miembros (Rom. 7, 21-23).
-El sentimiento del pudor y el sentido del pecado están vinculados muy estrechamente.
Pudor es la defensa de la castidad.
a) -Adán y Eva, inmediatamente después de la creación,
Estaban ambos desnudos, el hombre y su mujer, pero no se avergonzaban uno de otro (Gén. 2, 25).
b) -Después del pecado manifiestan el sentimiento del pudor,
...se dieron cuenta de que estaban desnudos;... (Gén. 3, 7).
y el sentido de culpabilidad.
Adán contestó: «Te oí andar por el jardín y tuve miedo, porque estoy desnudo; por eso me escondí» (Gén. 3, 10).
6. Pecado original. Otras consecuencias individuales
-El hombre expuesto a la lucha
-Todos los hombres cometen pecados personales en su vida
-El trabajo
-Los agentes naturales pueden causar enfermedad
-La muerte del cuerpo
-Es mejor no conocer el camino que retractarse después de conocido
-El hombre no conoce las miserias de su condición
-Los que mueren sólo en pecado original no padecen la pena de sentido en la otra vida
-Los niños o dementes que mueren sin bautismo son sufren tristeza al carecer de la vista de Dios
-El hombre vive expuesto en este mundo a una lucha fuerte contra los enemigos internos y externos, ocasionad por la culpa de Adán.
Revestíos de las armas de Dios para poder resistir a las asechanzas del Diablo. Porque nuestra lucha no es contra la carne y la sangre, sino contra los Principados, contra las Potestades, contra los Dominadores de este mundo tenebroso, contra los Espíritus del Mal que están en las alturas (Ef. 6, 11-12).
Sed sobrios y velad. Vuestro adversario el Diablo, ronda como león rugiente, buscando a quien devorar (1 Pe. 5, 8).
Someteos, pues, a Dios; resistid al Diablo y él huirá de vosotros (Sant. 4, 7).
Aclaración. «...nuestra lucha no es "tanto" contra la carne y la sangre,...»
...vivíamos también todos nosotros en otro tiempo en medio de las concupiscencias de nuestra carne, siguiendo las apetencias de la carne y de los malos pensamientos,... (Ef. 2, 3).
-Todos los hombres llegan a cometer siquiera alguna vez pecados personales en el transcurso de su vida.
Viendo Yahvéh que la maldad del hombre cundía en la tierra, y que todos los pensamientos que ideaba su corazón eran puro mal de continuo, le pesó a Yahvéh de haber hecho al hombre en la tierra y se indignó en su corazón (Gén. 6, 5-6).
Cuando pequen contra ti, pues no hay hombre que no peque,... (1 Reg. 8, 46).
¿Es justo ante Dios algún mortal?
¿Ante su Hacedor es puro un hombre? (Job 4, 17).
¿Cómo será justo un hombre ante Dios?
¿Cómo puro el nacido de mujer? (Job 25, 4).
Si en cuenta tomas las culpas, oh Yahvéh,
¿quién, Señor, se tendrá en pie? (Sal. 130, 3).
...no entren en juicio con tu siervo,
pues no es justo ante ti ningún viviente (Sal. 143, 2).
¿Quién puede decir: «Purifiqué mi corazón,
estoy limpio de mi pequeño?» (Prov. 20, 9).
Cierto es que no hay ningún justo en la tierra que haga el bien sin nunca pecar (Qo. 7, 20).
No reproches al hombre que se vuelve del pecado, recuerda que culpables somos todos (Si, 8, 5).
Entonces, ¿qué? ¿Llevamos ventaja? ¡De ningún modo! pues ya demostramos que tanto judíos como griegos están todos bajo pecado,... (Rom. 3, 9).
-El trabajo el consecuencia del pecado original y castigo que impuso Dios al hombre.
Al hombre le dijo: «Por haber escuchado la voz de la mujer y comido del árbol que yo le había prohibido comer, maldito sea el suelo por tu causa con fatiga sacarás de él el alimento todos los días de tu vida. Espinas y abrojos te producirá, y comerás la hierba del campo. Con el sudor de tu rostro comerás el pan, hasta que vuelvas al suelo, pues de él fuiste tomado...» (Gén. 3, 17-18).
-Los agentes naturales pueden causar la enfermedad.
a) -La vejez.
Como hubiese envejecido Isaac, y no viene ya por tener debilitados sus ojos, llamó a Esaú... (Gén. 27, 1).
b) -La caída.
...su nodriza le tomó y huyó, pero con la prisa de la fuga, cayó y se quedó cojo.
Se llamaba Meribbaal (2 Sam. 4, 4).
c) -La circuncisión.
Cuando acabó de circuncidarse toda la gente, se quedaron descansando en el campamento hasta que se curaron (Jos. 5, 8).
-Otro efecto del pecado original es la muerte corporal de todos los hombres.
Porque Dios creó al hombre incorruptible, le hizo imagen de su misma naturaleza; mas por envidia del diablo entró la muerte en el mundo, y la experimentan los que le pertenecen (Sab. 2, 23).
Por tanto, como por un sólo hombre entró el pecado en el mundo y por el pecado la muerte y así la muerte alcanzó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron,... (Rom. 5, 12).
Pues el salario del pecado es la muerte,... (Rom. 6, 23).
...y el pecado, una vez consumado, engendra la muerte (Sant. 1, 15).
-Es mejor no conocer el camino de la justicia, que retractarse después de haberlo conocido.
Pues más les hubiera valido no haber conocido el camino de la justicia que, una vez conocido, volverse atrás del santo precepto que les fue trasmitido (2 Pe. 2, 21).
-El Estado de hombre viador es tal que no conoce las miserias propias de su condición, como consecuencia del pecado original.
¡Ay de los que llaman al bien, y al bien mal; que dan obscuridad por luz, y luz por obscuridad; que dan amargo por dulce, y dulce por amargo! (Is. 5, 20).
Aclaración. Se deduce claramente la existencia en el hombre de una tendencia a juzgar erróneamente la bondad o malicia de sus propias acciones.
-Los que mueren solamente con el pecado original no padecen la pena de sentido en la otra vida.
Todo pecado personal es un acto de aversión a Dios y de conversión a la criatura.
a) -Acto de aversión a Dios.
El comienza del orgullo del hombre es alejarse del Señor, cuando de su Hacedor se apartó su corazón (Eclesiástico, 10, 12).
b) -Conversión a las criaturas.
Venid pues, y disfrutemos de los bienes presentes, gocemos de las criaturas con el ardor de la juventud (Sab. 2, 6).
Aclaración. La pena de sentido corresponde a la conversión desmedida de las criaturas.
En proporción a su jactancia y a su lujo, dadle tormentos y llantos (Apoc. 18, 7).
-Los niños que no tienen uso de razón y los dementes que mueren sin bautismo no son afligidos por ninguna tristeza al carecer de la visión de Dios.
Respondió Jesús: «En verdad, en verdad te digo: el que nos nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios» (Jn. 3, 5).
Aclaración. Sin nacer del Espíritu no puede tener conocimiento de Dios, ni de la visión beatifica y nadie sufre por carecer de un bien que desconoce.
7. Pecado original. Transmisión universal
-Transmitido a todos los hombres
-Las consecuencias trasmitidas a todos los hombres
-Heredadas por todos los hombres
-Inaugura el dominio de Satanás sobre todos los hombres
-Todos los hombres pecan en Adán
-El pecado de Adán y Eva fue transmitido a todos los hombres.
Mira que en culpa ya nací, pecador me concibió mi madre (Sal. 51, 7).
Por tanto, como por un sólo hombre entró el pecado en el mundo y por el pecado la muerte y así la muerte alcanzó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron;... (Rom. 5, 12).
Aclaración. Quedan exceptuados Jesucristo y la Virgen María, como queda demostrado en su lugar.
-Las consecuencias del pecado original son transmitidas a todos los hombres.
Por tanto, como por un sólo hombre entró el pecado en el mundo y por el pecado la muerte y así la muerte alcanzó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron;... (Rom. 5, 12).
Pues el salario del pecado es la muerte;... (Rom. 6, 23).
Aclaración. Junto con el don de la inmortalidad, en virtud del cual, después de una permanencia más o menos larga en el paraíso terrenal, hubiera sido traspasado al cielo sin pasar por el trance angustioso de la muerte, fue perdido también el don de integridad, en virtud del cual el hombre poseía el pleno control y dominio sobre sus pasiones, y el de impasibilidad, que le hacía invulnerable al dolor en cualquiera de sus manifestaciones físicas o morales.
-Las consecuencias de la culpa original son heredadas por todos los hombres.
Por tanto, como por un sólo hombre entró el pecado en el mundo y por el pecado la muerte y así la muerte alcanzó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron;... (Rom. 5, 12).
Aclaración. Aunque el pecado original fue cometido personalmente por nuestros primeros padres, en ellos estábamos todos incluidos -como las ramas del árbol lo están en su semilla- y, de algún modo, todos pecamos en ellos.
...y así la muerte alcanzó a todos los hombres por cuanto todos pecaron;... (Rom. 5, 12).
-El pecado original inaugura el dominio misterioso de Satanás sobre los hombres.
Entonces Yahvéh dijo a la serpiente: «...Enemistad pondré entre ti y la mujer, entre tu linaje y su linaje: él te pisará la cabeza mientras acechas tu su calcañar» (Gén. 3 15).
Aclaración. El texto hebreo anuncia una hostilidad entre la raza de la serpiente y la de la mujer.
-Todos los hombres pecamos en Adán y por el pecado de él entraron el pecado y la muerte de los hombres en el mundo.
Por tanto, como por un sólo hombre entró el pecado en el mundo y por el pecado la muerte y así la muerte alcanzó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron;... (Rm. 5, 12).
En efecto, así como por la desobediencia de un sólo hombre, todos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno sólo, todos serán constituidos justos (Rom. 5, 18).
8. Pecado original. Consecuencias universales
-Dos Imperios el de Cristo y el de Satán tratan de vencerse
-Causa grandes males a todos los hombres
-La perversión del poder en la convivencia humana
-El «fomes peccati»: las penalidades que ha de sufrir y la exclusión del paraíso
-La maldad de los hombres extendida por la tierra, antes del diluvio
-Extendida también después del diluvio
-Grandes tribulaciones
-La tribulación del fin del mundo será la más grande
-La seducción de las concupiscencias obstaculizan el fruto de la palabra de Dios
-La perseverancia en la gracia es difícil
-La mayoría de los hombres no se relacionan con Dios
-La fornicación abundaba en tiempos de los profetas
-El mundo sumergido en el mal
-Dos «Imperios»: El de Cristo y el de Satán tratan de vencerse el uno al otro.
a) -Dos «imperios.»
¿Que unión entre la luz y las tinieblas?
¿Qué armonía entre Cristo y Beliar? (2 Cor. 6, 14-15).
Él nos libró del poder de las tinieblas y nos trasladó al Reino del Hijo de su amor, en quien tenemos la redención: el perdón de los pecados (Col. 1, 12-13).
b) -Tratan de vencerse.
Dijo Jesús a los sumos sacerdotes...: «Estando yo todos los días en el Templo entre vosotros no me pusisteis las manos encima; pero esta es vuestra hora y el poder de las tinieblas» (Lc. 22, 53).
-El pecado original viene originado grandes males a todos y a cada uno de los hombres.
a) -A Eva.
A la mujer le dijo: «Tantas haré tus fatigas cuantos sean tus embarazos: con trabajo parirás los hijos. Hacia tu marido irá tu apetencias, y él te dominará (Gén. 3, 16).
b) -A Adán.
Al hombre le dijo: «... maldito sea el suelo por tu causa: con fatiga sacarás de él el alimento todos los días de tu vida. Espinas y abrojos te producirá, y comerás la hierba del campo. Con el sudor de tu rostro comerás el pan, hasta que vuelvas al suelo, pues de él fuiste tomado. Porque eres polvo y al polvo tornarás» (Gén. 3, 17).
c) -A todos los hombres.
Viendo Dios que la maldad del hombre cundía en la tierra, y que todos los pensamientos que ideaba su corazón eran puro mal de continuo, le pesó a Yahvéh de haber hecho al hombre en la tierra, y se indignó en su corazón. Y dijo Yahvéh: «Voy a exterminar de sobre la haz del suelo al hombre que he creado, -desde el hombre hasta los ganados, las sierpes, y hasta las aves del cielo- porque me pesa haberlos hecho» (Gén. 6, 5-7).
Dijo, pues, Dios a Noé: «He decidido acabar con toda carne, porque la tierra está llena de violencias por culpa de ellos. Por eso, ha aquí que voy a exterminarlos de la tierra (Gén. 6, 13).
Se asoma Yahvéh desde los cielos
hacia los hijos de Adán,
por ver si hay un sensato,
alguien que busque a Dios.
Todos están descarriados,
en masa pervertidos.
No hay nadie que haga el bien,
ni uno siquiera (Sal. 14, 2-3).
Aclaración. «El pesar de Yahvéh» expresa a la manera humana la exigencia de su santidad, que no puede soportar el pecado. «El arrepentimiento de Dios» significa el apaciguamiento de su cólera y la cancelación de su amenaza.
Puede que oigan y se torne cada cual de su mal camino, y yo me arrepentiría del mal que estoy pensando hacerles por la maldad de sus obras (Jer. 26, 3).
-El pecado original es causa de la perversión del poder en la convivencia humana.
a) -Por el dominio del hombre sobre la mujer.
Prefiero convivir con león o dragón a convivir con mujer mala (Prov. 25, 16).
Por la mujer fue el comienzo del pecado, y por causa de ella morimos todos (Prov. 25, 24).
b) -Por la concepción fuerte de la autoridad paterna.
No ahorres corrección al niño, que no va a morir porque le castigues con la vara. Con la vara le castigarás y librarás su alma del seol (Prov. 23, 13-14).
c) -Por la institución humana de la esclavitud,
Haz trabajar al siervo, y encontrarás descanso, deja libres sus manos y buscará la libertad. Yugo y riendas doblegan la cerviz, al mal criado torturas e inquisiciones. Mándale trabajar para que no esté ocioso, que mucho mal enseñó la ociosidad (Si. 33, 26-28).
d) -Por el poder opresivo y alienador del dinero.
El rico agravia y encima se envalentona, el pobre es agraviado y encima ha de excusarse (Si. 13, 3).
e) - Por el poder político.
En un país sujeto al poder de un malvado, él pone un velo en el rostro de sus jueces: si no es él, ¿Quién puede ser? (Job 9, 24).
-Los efectos del pecado original en esta vida son el «Fomes peccati» y las penalidades que ha de sufrir; y en la otra la exclusión eterna del paraíso.
a) -En esta vida:
1º -El «Fomes peccati».
Entonces se les abrieron a entrambos los ojos, y se dieron cuenta de que estaban desnudos;... (Gén. 3, 7).
Aclaración. Se refiere al despertar de la concupiscencia, primera manifestación del desorden que el pecado ha introducido en la armonía de la creación.
2º -Las penalidades.
-La muerte.
«...del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás, porque el día que comieres de él, morirás sin remedio» (Gén. 2, 17).
-Los dolores en el parto de la mujer.
...con trabajo parirás los hijos (Gén. 3, 16).
-Los trabajos de la vida.
Con el sudor de tu rostro comerás el pan,... (Gén. 3, 19).
-Los dolores y contrariedades.
Espinas y abrojos te producirá,... (Gén. 3, 18).
b) -En la otra vida:
1º -La exclusión eterna del paraíso, a no ser que el pecado original se haya perdonado antes de la muerte.
Respondió Jesús: «En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios (Jn. 3, 5).
Aclaración. De la suerte final de los niños que mueren sin bautismo, se hace referencia en el apartado de «el limbo».
-Después del pecado de Adán, la maldad de los hombres iba extendiéndose por toda la tierra.
Caín dijo a su hermano Abel: «Vamos afuera» y cuando estaban en el campo, se lanzó Caín contra su hermano Abel y lo mató (Gén. 4, 8).
Dios miró a la tierra, y he aquí que estaba viciada, porque toda carne tenía una conducción viciosa sobre la tierra (Gén. 6, 12).
Yahvéh dijo a Noé: «Entra en el arca tú y toda tu casa, porque tú eres el único justo que he visto en esta generación (Gén. 7, 1).
¡Salva, Yahvéh, que ya no hay fieles, ha huido la verdad de entre los hombres! (Sal. 12, 3).
Todos ellos están descarriados, en masa pervertidos. No hay nadie que haga el bien, ni uno siquiera (Sal. 14, 3).
-Después de diluvio universal, la maldad de los hombres volvió a extenderse por toda la tierra.
Que no hay en su boca lealtad, en su interior, tan sólo subversión; sepulcro abierto es su garganta, melosa muévese su lengua (Sal. 5, 10).
De fraude y perfidia está llena su boca, bajo su lengua sólo malicia e iniquidad (Sal. 10, 17).
Falsedad sólo dicen, cada cual a su prójimo, labios de engaño, lenguaje de corazones dobles (Sal. 12, 2).
Todos ellos están descarriados, en masa pervertidos, no hay nadie que haga el bien, ni uno siquiera (Sal. 14, 3).
Sus obras son obras inicuas y acciones violentas hay en sus manos. Sus pies corren al mal y se apresuran a verter sangre inocente. Sus proyectos inicuos, destrucción y quebranto en sus caminos. Camino de paz no conocen, y derecho no hay en sus pasos. Tuercen sus caminos para provecho propio, ninguno de los que por ellos pasan conoce la paz (Is. 59, 6-8).
-Han surgido grandes tribulaciones durante el decurso de la historia bíblica.
La langosta invadió todo el país de Egipto y se posó en todo el territorio egipcio, en cantidad tan grande como nunca había habido antes tal plaga de langosta ni la habrá habido después. Cubrieron toda la superficie del país hasta obscurecer la tierra (Ex. 10, 14-15).
Aclaración. «Obscurecer la tierra» significa «devastándolo todo.» según la Vulgata.
Y se elevará en todo el país de Egipto un alarido tan grande como nunca lo hubo ni lo habrá (Ex. 11, 6).
Jamás se hizo debajo del cielo entero nada semejante a lo que hizo él en Jerusalén, conforme está escrito en la Ley de Moisés, hasta el punto de que llegamos a comer uno la carne de su propio hijo, otro la carne de su propia hija (Bar. 2, 2-3).
Con la muerte de Judas asomaron los sin Ley por todo el territorio de Israel y levantaron cabeza todos los que obraban la iniquidad. Hubo entonces un hambre extrema y el país se pasó a ellos. Báquides escogió hombres impíos y los puso al frente del país. Se dieron éstos a buscar con toda suerte de pesquisas a los amigos de Judas y los llevaban a Báquides, que les castiga y escarnecía. Tribulación tan grande no sufrió Israel desde los tiempos en que dejaron de aparecer profetas (1 Mac. 9, 23-27).
Se produjeron relámpagos, fragor de truenos y un violento terremoto, como no lo hubo desde que existen hombres sobre la tierra,... (Apoc. 16, 18).
-La tribulación que sobrevendrá al fin del mundo será la más grande de todos los tiempos.
Porque habrá entonces una tribulación tan grande como no la hubo desde el principio del mundo hasta el presente ni la volverá a haber (Mt. 24, 21).
Porque aquellos días habrá una tribulación como no la hubo igual desde el principio de la creación, que hizo Dios, hasta el presente, ni la volverá a haber (Mc. 13, 19).
-La seducción de las riquezas y de las concupiscencias y las preocupaciones por los negocios materiales obstaculizan el fruto de la palabra de Dios.
El que fue sembrado entre los abrojos, es el que oye la Palabra, pero las preocupaciones del mundo y la seducción de las riquezas ahogan la Palabra, y queda sin fruto (Mt. 13, 22).
Y otros son los sembrados entre los abrojos; son los que oyen la Palabra, pero las preocupaciones del mundo, la seducción de las riquezas y las demás concupiscencias les invaden y ahogan la Palabra y queda sin fruto (Mc. 4, 18-19).
-La perseverancia en el estado de gracia es difícil en el estado actual de naturaleza caída.
a) -Porque tenemos este tesoro en vasos frágiles.
Pero llevamos este tesoro en vasos de barro... (2 Cor. 4, 7).
b) -Por la actuación del Diablo en el mundo.
Sed sobrios y velad. Vuestro adversario, el Diablo, ronda, como león rugiente, buscando a quien devorar (1 Pe. 5, 8).
c) -Por los vicios que circundan e influyen en la conducta del hombre.
Puesto que todo lo que hay en el mundo -la concupiscencia de la carne, la concupiscencia de los ojos y la jactancia de las riquezas- no viene del Padre, sino del mundo (1 Jn. 2, 16).
-Después del pecado original, la inmensa mayoría de los hombres corrompidos no se relacionaban con Dios.
Dice en su corazón el insensato:
«¡No hay Dios!»
Corrompidos de conducta abominable,
no hay quien haga el bien (Sal. 14, 1).
...porque, habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios ni le dieron gracias, antes bien se ofuscaron en vanos razonamientos y su insensato corazón entenebreció: jactándose de sabios se volvieron estúpidos (Rom. 1, 21-22).
...no viváis como viven los gentiles, según la vaciedad de su mente, sumergido su pensamiento en las tinieblas y excluidos de la vida de Dios por la ignorancia que hay en ellos, por la dureza de su cabeza, los cuales habiendo perdido el sentido moral, se entregaron al libertinaje, hasta practicar con desenfreno toda suerte de impurezas (Ef. 4, 17-19).
Y a vosotros, que en otro tiempo fuisteis extraños y enemigos, por vuestros pensamientos y malas obras, os ha reconciliado ahora, por medio de la muerte en su cuerpo de carne, para presentaros santos, inmaculados e irreprensibles delante de él (Col. 1, 21-22).
-El pecado de fornicación abundaba muchísimo en la tierra en tiempos de los profetas del Antiguo Testamento.
Porque de fornicadores se ha henchido la tierra. (Por causa de ellos se ha enlutado la tierra, se han secado los pastos de la estepa).
Se ha vuelto la carrera de ellos mala y su esfuerzo no recto... -oráculo de Yahvéh- (Jer. 23, 10).
-El mundo está sumergido en el mal.
Mundo es aquí el ambiente anticristiano que se respira entre las gentes que viven olvidadas de Dios y entregadas a los atractivos materiales de la vida.
¡Ay del mundo por los escándalos! Es forzoso, ciertamente, que vengan escándalos, pero ¡ay de aquel hombre por quien el escándalo viene! (Mt. 18, 7).
Puesto que todo lo que hay en el mundo, -la concupiscencia de la carne, la concupiscencia de los ojos y la jactancia de las riquezas- no viene del Padre, sino del mundo (1 Jn. 2, 16).
Sabemos que somos de Dios y que el mundo entero yace en poder del maligno (1 Jn. 5, 19).
9. Pecado original. Si Adán y Eva no lo hubiesen cometido
-No hubiesen experimentado el desorden de la concupiscencia
-Todos hubiésemos nacido con la gracia santificante
-No hubieran muerto
-Las leyes de transmitir la vida servían las mismas
-Hubiesen permanecido en estado de inocencia y Eva hubiese dado a luz sin dolor
-Si Adán no hubiere pecado y Eva sí, los hombres no hubiesen contraído el pecado original y si Adán hubiese pecado y Eva no, los hombres lo hubiesen heredado
-Adán y Eva no hubiesen experimentado el desorden de la concupiscencia, si no hubiesen pecado.
Concupiscencia es la alteración de las facultades sensitivas que apetecen lo que les causa placer, antes de que la razón lo advierta, o contra ella después de advertirle.
a) -Antes del pecado.
Estaban ambos desnudos, el hombre y su mujer, pero no se avergonzaban el uno del otro (Gén. 2, 25).
b) -Después del pecado.
Entonces se les abrieron a entrambos los ojos, y se dieron cuenta de que estaban desnudos; y cosiendo hojas de higuera se hicieron unos ceñidores (Gén. 3, 7).
-Si Adán no hubiese pecado, todos los hombres hubiésemos nacido con la gracia santificante, libres de la concupiscencia y de la muerte.
Por tanto, como por un sólo hombre entró el pecado en el mundo y por el pecado la muerte y así la muerte alcanzó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron,... (Rom. 5, 12).
Porque, habiendo venido por un hombre la muerte,... (1 Cor. 15, 21).
-Adán no hubiera muerto si no hubiera pecado.
Y Dios impuso al hombre este mandamiento: «De cualquier árbol de jardín puedes comer, más del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás, porque el día que comieres de él, morirás son remedio» (Gén. 2, 16).
Al hombre le dijo: Por haber escuchado la voz de tu mujer y comido del árbol del que yo te había prohibido comer...con el sudor de tu rostro comerás el pan, hasta que vuelvas al suelo, pues de él fuiste tomado, porque eres polvo y al polvo tornarás (Gén. 3, 17-19).
Aclaración. Se amenaza a Adán con la muerte en el caso de que cometa pecado de desobediencia y una vez que lo cometió se le asegura que morirá. Por tanto, la muerte fue consecuencia de su pecado.
-Si Adán y Eva hubiesen permaneció en estado de inocencia, las leyes de la transmisión de la vida hubiesen sido las mismas, pero sin el desorden de la concupiscencia.
Y los bendijo y les dijo: Sed fecundos y multiplicaos, y llenad la tierra y sometedla (Gén. 1, 28).
Aclaración. El desorden de la concupiscencia fue consecuencia del pecado.
Entonces se les abrieron a entrambos los ojos, y se dieron cuenta de que estaban desnudos;... (Gén. 3, 7).
-Si Adán y Eva hubiesen permanecido en estado de inocencia, Eva hubiese dado a luz a sus hijos sin dolor.
A la mujer le dijo: «Tantas haré tus fatigas cuantos sean tus embarazos: con trabajo parirás los hijos (Gén. 3, 16).
Aclaración. Es evidente que los dolores del parto son consecuencia del pecado original.
-Si Adán no hubiese pecado y Eva sí, los descendientes no hubiesen contraído el pecado original; por el contrario, si Adán hubiese pecado y Eva no, los hombres lo hubiesen heredado.
Por tanto, como por un sólo hombre entró el pecado en el mundo y por el pecado la muerte... (Rom. 5, 12).
Porque, habiendo venido por un hombre la muerte, también por un hombre viene la resurrección... (1 Cor. 15, 21).
Aclaración. La razón es porque el pecado original de transmite por generación, de la cual el hombre es el principio activo.
10. Pecado venial
-Existencia
-Se distinguen del mortal en que estos excluyen del Reino de Dios y los veniales, no
-Causa reato de alguna pena de daño y de sentido
-Existe el pecado venial
Cierto es que no hay ningún justo sobre la tierra que haga el bien sin nunca pecar (Qo. 7, 20).
perdónanos nuestras deudas (Mt. 6, 12).
y perdónanos nuestros pecados... (Lc. 11, 4).
...pues todos caemos muchas veces (Sant. 3, 2).
Si decimos «no tenemos pecado» nos engañamos y la verdad no está en nosotros (1 Jn. 1, 8).
-Los pecados veniales se distinguen de los mortales en que estos son dignos de la muerte eterna y excluyen del Reino de Dios, y aquéllos no.
a) -Son dignos de la muerte eterna.
...los cuales, aunque conocedores del veredicto de Dios que declara dignos de muerte a los que tales cosas practican,... (Rom. 1, 32).
Nosotros sabemos que hemos pasado de la muerte a la vida, porque amamos a los hermanos. Quien no ama permanece en la muerte (1 Jn. 3, 14).
b) -Excluyen del Reino de Dios.
¿No sabéis acaso que los injustos no heredarán el Reino de Dios? ¡No os engañáis! Ni los impuros, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los ultrajadores, ni los rapaces heredarán el Reino de Dios (1 Cor. 6, 9-10).
-Todo pecado venial causa reato de alguna pena de daño y de sentido.
a) -Causa reato de pena en general.
Os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, darán cuenta en el día del Juicio (Mt. 12, 36).
Aclaración. Palabra ociosa se entiende toda aquella que carece de utilidad o necesidad sin que sea ni produzca daño grave, por tanto, sería simple pecado leve.
b) -Causa de pena de daño.
Nada profano entrará en ella, ni los que cometen abominación y mentira, sino solamente los inscritos en el libro de la vida del Cordero (Apoc. 21, 27).
c) -Causa de pena de sentido.
Nada profano entrará en ella, ni los que cometen abominación y mentira, sino solamente los inscritos en el libro de la vida del Cordero (Apoc. 21, 27).
Aclaración. También en el pecado venial existe una aversión desordenada del fin y una conversión desordenada a la criatura. Por consiguiente, igual que el pecado mortal, merece una pena de daño y otra de sentido aunque muy limitadas en la duración y en la intensidad.
11. Pecado mortal
-Existencia
-Es un acto libre, contra la ley divina, de aversión a Dios, de conversión a las criaturas
-Diversos grados de gravedad
-Diversidad específica
-Su gravedad es enorme por la injuria que infiere a Dios
-Por los males temporales que ocasiona
-Por los males eternos que merece
-Por otros males que produce
-El mal es siempre efecto del pecado cometido
-Hace perder la libertad
-Produce la pérdida de todos los méritos ganados
-Lleva su sanción en sí mismo
-No todos los hombres pecan mortalmente
-Existen los pecado mortales.
...los cuales, aunque conocedores del veredicto de Dios que declara dignos de muerte a los que tales cosas practican,... (Rom. 1, 32).
Ni los impuros, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los ultrajadores, ni los rapaces heredarán el Reino de Dios (1 Cor. 6, 9-10).
-El pecado grave actual es un acto:
-Perfectamente libre,
-Contra la ley divina
-De aversión a Dios,
-Y de conversión a las criaturas.
a) -Es un acto perfectamente libre.
En todas tus acciones ten presente tu fin y jamás cometerás pecado (Si. 7, 36).
Él fue quien al principio hizo al hombre y le dejó en manos de su propio albedrío (Si. 15, 14).
Si tú quieres, guardarás los mandamientos, permanecer fiel es cosa tuya (Si. 15, 15).
Él te ha puesto delante fuego y agua, a donde quieras puedes llevar tu mano (Si. 15, 16).
Ante los hombres la vida está y la muerte, lo que prefiera cada cual, se le dará (Si. 15, 17).
No desees multitud de hijos malvados, no te goces en tener hijos impíos (Si. 16, 1).
Como de serpiente huye del pecado, porque si te acercas te morderá (Si. 21, 2).
...os llamé y no respondisteis, hable y no oísteis sino que hicisteis lo que me desagrada, y lo que no me agrada elegisteis (Is. 65, 12).
Se inmola un buey, se abate un hombre se sacrifica una oveja, se desnuca un perro, se ofrece en oblación sangre de cerdo, se hace un memorial de incienso, se bendice a los ídolos.
Ellos mismos eligieron sus propios caminos y en sus monstruos abominables halló su alma complacencia (Is. 66, 3).
Pocos días después, el hijo menor lo reunió todo y se marchó a un país lejano donde malgastó su hacienda viviendo como un libertino (Lc. 15, 13).
Y la condenación está en que la luz vino al mundo y los hombres amaron más las tinieblas que la luz (Jn. 3, 19).
b) -Es un acto contra la Ley de Dios:
Guardad mis preceptos y cumplidlos. Yo soy Yahvéh, el que os santificó.
Quien maldiga a su padre o a su madre, será muerto sin remedio... (Lev. 20, 8).
Si un hombre comete adulterio con la mujer de su prójimo, será muerto tanto el adúltero como la adúltera (Lev. 20, 10).
El que se acueste con la mujer de su padre, ha descubierto la desnudez de su padre; ambos morirán: caerá sobre ellos su sangre (Lev. 20, 11).
Si un hombre se acuesta con su nuera, ambos morirán (Lev. 20, 12).
Si alguien se acuesta con varón, como se hace con mujer, ambos han cometido abominación; morirán sin remedio; su sangre caerá sobre ellos (Lev. 20, 13).
Si uno toma por esposas a una mujer y a su madre, es un incesto. Serán quemados tanto él como ellas... (Lev. 20, 14).
El que se una con bestia morirá sin remedio (Lev. 20, 15).
Si una mujer se acerca a una bestia para unirse a ella, matarás a la mujer y a la bestia. Morirán... (Lev. 20, 16).
Si una mujer se acerca a una bestia para unirse a ella, matarás a la mujer y a la bestia. Morirán; caerán sobre ellos su sangre (Lev. 20, 16).
Si alguien toma por esposa a su hermana, hija de su padre o hija de su madre, viendo así la desnudez de ella y ella la desnudez de él, es una ignominia (Lev. 20, 17).
El que se acueste con mujer en tiempo de las reglas descubriendo la desnudez de ella...serán exterminados de entre su pueblo (Lev. 20, 18).
No descubras la desnudez de la hermana de tu padre ni de la hermana de tu madre, porque desnudas su propia carne; por eso cargarán con su iniquidad (Lev. 20, 19).
El que se acueste con la mujer de su tío paterno, descubre la desnudez de éste. Cargarán con su pecado (Lev. 20, 20).
Si uno toma por esposa a la mujer de su hermano, es cosa impura (Lev. 20, 21).
...pues si te portas según verdad, tendrás éxito en todas las cosas, como todos los que practican la justicia (Tob. 4, 6).
Tú increpas a los soberbios, los malditos que se desvían de los mandamientos (Sal. 118, 21).
Él fue quien al principio hizo al hombre y le dejó en manos de su propio albedrío (Si. 15, 14).
Si tú quieres guardarás los mandamientos, permanecer fiel es cosa tuya (Si. 15, 15).
Mas, si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos (Mt. 19, 17).
Los dos eran justos ante Dios, y caminaban sin tacha en todos los mandamientos y preceptos del Señor (Lc. 1, 6).
El que ha recibido mis mandamientos y los guarda, ese el que me ama (Jn. 14, 21).
Todo el que comete pecado, quebranta también la ley, pues el pecado es quebrantamiento de la ley (1 Jn. 3, 4).
c) -Es un acto de aversión a Dios.
Se apartaron de su seguimiento, no comprendieron todos sus caminos (Job 34, 27).
El comienzo del orgullo del hombre es alejarse del Señor, cuando de su Hacedor se apartó su corazón (Si. 10, 12).
Los tronos de los príncipes los volteó el Señor, y en su lugar sentó a los mansos (Si. 10, 14).
Hijos crié hasta hacerlos hombres, y ellos se rebelaron contra mí (Is. 1, 2).
¡Ay gente pecadora, pueblo tarado de culpa, semilla de malvados, hijos de perdición! Han de dejado a Yahvéh, han despreciado al santo de Israel, se han vuelto de espaldas (Is. 1, 4).
Al Señor Dios nuestro la piedad y el perdón porque nos hemos rebelado contra él (Dan. 9, 9).
Nadie puede servir a dos señores; porque aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se entregará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
...y liberados del pecado, os habéis hechos esclavos de la justicia (Rom. 16, 18).
Porque muchos viven...como enemigos de la cruz de Cristo, cuyo final es la perdición... (Fil. 3, 18).
¡Adúlteros! ¿No sabéis que la amistad con el mundo es enemistad con Dios? (Sant. 4, 4) .
Dios resiste a los soberbios y da su gracia a los humildes (Sant. 4, 6).
Someteos pues a Dios; resistid al Diablo y él huirá de vosotros (Sant. 4, 7).
d) -Es un acto de conversión a las criaturas:
Venid pues, y disfrutemos de los bienes presentes, gocemos de las criaturas con el ardor de la juventud (Sab. 2, 6).
Llamaba el Señor Yahvéh Sebaot aquel día a lloro y a lamento y a raparse y ceñirse el saco, mas lo que hubo fue jolgorio y alegría, matanza de bueyes y degüello de ovejas, comer carne y beber vino.
¡Comamos y bebamos que mañana moriremos! (Is. 22, 12).
Son perros voraces no conocen hartura ni los pastores saben entender. Cada uno sigue su propio camino, cada cual busca su provecho (Is. 56, 11).
En proporción a su jactancia y a su lujo, dadle tormentos y llantos (Apoc. 18, 7).
-Existen diversos grados de gravedad de los pecados mortales.
Pero no me escucharon ni aplicaron el oído, sino que atiesando la cerviz hicieron peor que sus padres (Jer. 7, 26).
Todo el que se encolerice contra su hermano, será reo ante el tribunal; pero el que llama a su hermano imbécil, será reo ante el Sanedrin, y el que le llame renegado, será reo de la gehenna del fuego (Mt. 5, 22).
¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que se han hecho en vosotras, tiempo ha que con saco y ceniza se hubieran convertido (Mt. 11, 21).
Todo pecado y blasfemia se perdonará a los hombres, pero la blasfemia contra el Espíritu Santo no será perdonada (Mt. 12, 31).
Aquel siervo que conociendo la voluntad de su Señor, no ha preparado nada ni ha obrado conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes (Lc. 12, 47).
...por eso, el que me ha entregado a ti tiene mayor pecado (Jn. 19, 11).
-Existe diversidad específica de pecados mortales.
Y como no tuvieron a bien guardar el verdadero conocimiento de Dios, entrególos Dios a su mente réproba para que hicieran lo que no conviene: llenos de toda injusticia, perversidad, codicia, maldad, henchidos de envidia, de homicidio, de contienda, de engaño, de malignidad, chismosos, detractores, enemigos de Dios, ultrajadores, altaneros, fanfarrones, ingeniosos para el mal, rebeldes a sus padres, insensatos, desleales, desamorados, despiadados, los cuales aunque conocedores de veredicto de Dios, que declara dignos de muerte a los que tales cosas practican, no solamente las practican, sino que aprueban a los que las cometen (Rom. 1, 28-32).
Ni los impuros, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los ultrajadores, ni los rapaces heredarán el Reino de Dios. Y tales fuisteis algunos de vosotros (1 Cor. 6, 9-11).
Las obras de la carne son conocidas: fornicación, impureza, libertinaje, idólatra, hechicería, odios, discordia, celos, iras, rencillas, divisiones, disensiones, envidias, embriagueces, orgías y cosas semejantes, sobre las cuales os prevengo como ya os previne, que quienes hacen tales, cosas no heredarán el Reino de Dios (Gál. 5, 19-21).
La fornicación y toda impureza o codicia, ni siquiera se mencione entre vosotros, como conviene a los santos (Ef. 5, 3).
Porque, tened entendido que ningún fornicario o impuro o codicioso, que es ser idólatra, participará en la herencia del Reino de Cristo y de Dios (Ef. 5, 5).
-La gravedad del pecado mortal es enorme por la injuria que infiere a Dios.
a) -Dios no perdonó a los Ángeles.
Pues si Dios no perdonó a los Ángeles que pecaron, sino que, precipitándolos en los abismos tenebrosos del Tártaro, los entregó para ser custodiados hasta el Juicio... (2 Pe. 2, 4).
b) -No perdonó al mundo antiguo.
...si no perdonó al mundo antiguo, aunque preservó a Noé, heraldo de la justicia, y a otros siete, cuando hizo venir el diluvio sobre un mundo de impíos;... (2 Pe. 2, 5).
c) -Condenó a las destrucción a las ciudades de Sodoma y Gomorra.
...condenó a la destrucción a las ciudades de Sodoma y Gomorra, reduciéndolas a cenizas, poniéndolas como ejemplo para los que en el futuro vivirían impíamente;... (2 Pe. 2, 6).
Aclaración. El Señor sabe guardar a los impíos para castigarles en el día del Juicio, sobre todo a los que andan tras la carne con apetencias impuras y desprecian al Señorío (2 Pe. 2, 9-10).
-La gravedad del pecado mortal es enorme por los males temporales que ocasiona.
a) -Fue la causa de la perdición de la casa de Jeroboam.
Este proceder hizo caer en pecado a la casa de Jeroboam y fue causa de su perdición y su exterminio sobre la faz de la tierra (1 Reg. 13, 34).
b) -Nabucodonosor pierde su reino.
...el decreto del Altísimo que ha tocado a mi señor el rey:
«Serás arrojado de entre los hombres y con las bestias del campo morarás; hierba como los bueyes tendrás por comida, y serás bañado del rocío del cielo; siete tiempos pasarán por ti, hasta que reconozcas que el Altísimo domina sobre el imperio de los hombres y que se lo da a quien le place (Dan. 4, 22).
c) -El ejército del Faraón fue anegado.
Así precipitó Yahvéh a los egipcios en medio del mar, pues al retroceder las aguas cubrieron los carros y a su gente, a todo el ejército del Faraón, que había entrado en el mar para perseguirlos; no escapó ni uno siquiera (Ex. 14, 28).
-La gravedad del pecado mortal es enorme por los males eternos que merece.
a) Pena de daño o separación de Dios:
Porque os digo que ninguno de aquellos invitados probará mi cena (Lc. 14, 24).
...el que se resiste al Hijo no verá la vida, sino que la cólera de Dios pesa sobre él (Jn. 3, 36).
¿No sabéis acaso que los injustos no heredarán el Reino de Dios? (1 Cor. 6, 9).
b) - Pena de sentido:
...el que se resiste al Hijo no verá la vida, sino que la cólera de Dios pesa sobre él (Jn. 3, 36).
c) - Pena de daño y de sentido:
Estando en el Hades entre tormentos,... (Lc. 16, 23).
...y tome venganza de los que no conocen a Dios y de los que no obedecen al Evangelio de nuestro Señor jesús. Estos sufrirán la pena de una ruina eterna, alejados de la presencia del Señor y de la gloria de su poder... (2 Tes. 1, 8-9).
-El pecado actual ocasiona muchos otros males a los hombres.
Nada intacto en mi carne por tu furia, nada sano en mis huesos debido a mi pecado (Sal. 38, 4).
¿No te ha sucedido esto por haber dejado a Yahvéh tu Dios? Y entonces, ¿qué cuenta te tiene encaminarte a Egipto para beber las aguas del Nilo?, o ¿qué cuenta te tiene encaminarte a Asur para beber las aguas del Río? Que te enseñe tu propio daño, que tus apostasías te escarmienten; reconoce y ve lo malo y amargo que te resulta el dejar a Yahvéh tu Dios y no temblar ante mí -oráculo del Señor Yahvéh Sebaot- (Jer. 2, 17-19).
Entonces os acordaréis de vuestra mala conducta y de vuestras perversas acciones, y sentiréis asco de vosotros mismos por causa de vuestras culpas y de vuestras prácticas abominables (Ez. 36, 31).
-El mal es siempre efecto del pecado cometido por el hombre.
y dijo Yahvéh a Moisés: «Cuando vuelvas a Egipto, mira de hacer delante de Faraón todos los prodigios que yo he puesto en tu mano; yo, por mi parte, endureceré su corazón, y no dejará salir al pueblo...» (Ex. 4, 21).
Aclaración. Modo familiar de expresarse los hebreos, atribuyendo a Dios lo que ejecutaba la acción humana.
-El pecado hace perder la libertad al hombre.
Jesús les respondió: «En verdad, en verdad os digo: todo el que comete pecado es un esclavo» (Jn. 8, 34).
Pero gracias a Dios, vosotros, que erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquel modelo de doctrina al que fuisteis entregados, y liberados del pecado, os habéis hecho esclavos de la justicia (Rom. 6, 18).
Les prometen libertad, mientras que ellos son esclavos de la corrupción, pues uno queda esclavo de aquel que le vence (2 Pe. 2, 19).
-El pecado mortal produce la pérdida de todos los méritos ganados anteriormente, destruye la paz del alma y ocasiona la enemistad con Dios.
a) -Produce la pérdida de los méritos.
Si yo digo al justo: «Vivirás», pero él, fiándose de su justicia, comete una injusticia, no quedará memoria de toda su justicia, sino que morirá por la injusticia que cometió (Ez. 33, 13).
b) -Destruye la paz del alma.
No hay paz para los malvados, dice Yahvéh (Is. 48, 22).
Los males son como mar agitada cuando no puede calmarse, cuyas aguas lanzan cieno y lodo. «No hay paz para los malvados» -dice mi Dios- (Is. 57, 20-21).
c) -Produce la enemistad con Dios.
¡Adúlteros!, ¿no sabéis que la amistad con el mundo es la enemistad con Dios? Cualquiera, pues, que desee ser amigo del mundo se constituye en enemigo de Dios (Sant. 4, 4).
No améis al mundo ni lo que hay en el mundo. Si alguien ama al mundo, el amor del Pare no está en él (1 Jn. 2, 15).
-Todo pecado lleva ya su fruto y su sanción en sí mismo.
Como sus locos e inicuos pensamientos les extraviaban y les llevaban a adorar reptiles sin razón y bichos despreciables, les enviaste en castigo muchedumbre de animales sin razón, para que aprendiesen que, por donde uno peca, por allí es castigado (Sab. 11, 15-16).
Por tanto, también a los que vivían una vida insensata e injusta les atormentaste con sus mismas abominaciones (Sab. 12, 23).
No hay quien invoque tu nombre, quien se despierte para asirse a ti. Pues encubriste tu rostro de nosotros, y nos dejaste a merced de nuestras culpas (Is. 64, 6).
Porque así dice el Señor Yahvéh: Mira, voy a entregarte en manos de los que detestas, en manos de aquellos de los que te has apartado. Ellos te tratarán con odio, se apoderarán del fruto de tu trabajo y te dejarán completamente desnuda. Así quedará al descubierto la vergüenza de tus prostituciones. Tu inmortalidad y tus prostituciones con la causa de todo esto... (Ez. 23, 28-30).
Aclaración. Cualquier mal que existe en el mundo es el efecto propio del pecado cometido por el hombre.
-No todos los hombres pecan mortalmente.
a) -José, esposo de María.
Su esposo José, como era justo y no quería ponerla en evidencia,... (Mt. 1, 19).
b) -Zacarías e Isabel.
Hubo...un sacerdote llamado Zacarías...casado con una mujer...que se llamaba Isabel; los dos eran justos ante Dios, y caminaban sin tacha en todos los mandamientos y preceptos del Señor (Lc. 1, 5-6).
12. Pecados capitales
-Su raíz es la soberbia
-La Humildad merece grandes premios
-La soberbia merece grandes castigos
-La largueza merece grandes premios
-La avaricia merece grandes castigos
-La castidad merece grandes premios
-La lujuria merece grandes castigos
-La paciencia merece grandes premios
-La ira merece grandes castigos
-La templanza merece grandes premios
-La gula merece grandes castigos
-La mortificación de la envidia merece grandes premios
-La envidia merece grandes castigos
-La diligencia merece grandes premios
-La pereza merece grandes castigos
-La raíz de todo pecado es la soberbia.
Las raíces de los orgullosos las arrancó el Señor, y en su lugar plantó a los humildes (Si. 10, 15).
-La virtud de la humildad merece grandes premios.
Humildad es el reconocimiento objetivo de lo que es el propio yo.
Pues el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado (Mt. 23, 12).
...porque ha puesto los ojos en la humildad de su esclava, por eso desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada,... (Lc. 1, 48).
...y se humilló a sí mismo, obedeciendo hasta la muerte y muerte de cruz. Por lo cual Dios le exaltó y le otorgó el Nombre, que está sobre todo nombre (Fil. 2, 8-9).
Dios resiste a los soberbios y da su gracia a los humildes (Sant. 4, 6).
-El vicio de la soberbia merece grandes castigos.
Soberbia es un apetito desordenado de la propia excelencia. Soberbia material es la que pone su excelencia en los bienes humanos, como hacienda, linaje, prestigio, etc. Soberbia espiritual es la fundamentada en los bienes espirituales, como virtud, ciencia, etc.
Yahvéh abomina al de corazón altivo, de cierto no quedará impune (Prov. 16, 5).
El corazón humano se engríe antes de la ruina, antes de la gloria hay humildad (Prov. 18, 12).
Después serán cadáveres despreciables, objeto de ultraje entre los muertos para siempre. Porque el Señor les precipitará de cabeza, sin habla, les sacudirá de sus cimientos; quedarán totalmente asolados, sumidos en el dolor, y su recuerdo se perderá (Sab. 4, 19).
Pues el que se enlace será humillado; y el que se humille, será ensalzado (Mt. 23, 12).
Porque todo el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será enlazado (Lc. 14, 11).
-La virtud de la largueza merece grandes premios.
La largueza es la virtud que regula compartir los bienes materiales propios con el prójimo.
El alma generosa será colmada, y el que empapa también será empapado (Prov. 11, 25).
Si repartes el hambriento tu pan, y al alma afligida dejas saciada, resplandecerá en las tinieblas tu luz, y lo oscuro de ti será como mediodía. Te guiará Yahvéh de continuo, hartará en los sequedades tu alma, dará vigor a tus huesos, y serás como huerto regado, o como manantial cuyas aguas nunca faltan (Is. 58, 10-11).
Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos (Mt. 5, 3).
Y todo aquel que dé de beber tan sólo un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños, por ser discípulo, os aseguro que no perderá su recompensa (Mt. 10, 42).
Dad y se os dará:... (Lc. 6, 38).
Porque con la medida con que midáis se os medirá a vosotros (Lc. 6, 38).
-El vicio de la avaricia merece grandes castigos.
Avaricia es una codicia desordenada de las riquezas y de los demás bienes temporales.
Porque tened entendido que ningún fornicario o impuro o codicioso -que es ser idólatra- participará en la herencia del Reino de Cristo y de Dios (Ef. 5, 5).
Porque la raíz de todos los males es el afán de dinero, y algunos, por dejarse llevar de él, se extraviaron en la fe y se atormentaron con muchos dolores (1 Tim. 6, 10).
-La virtud de la castidad, guardada por amor a Jesucristo, merece especialmente los premios de la fecundidad espiritual, un gozo más intenso de la visión de Dios en la gloria y otros grandes bienes en este mundo.
Hay alusiones muy claras en la Sagrada Escritura.
a) -Fecundidad espiritual.
No diga el eunuco: «Soy un árbol seco.» Pues así dice Yahvéh: Respecto a los eunucos que guardan mis sábados y eligen aquello que me agrada y se mantienen firmes en mi alianza, yo he de darles en mi Casa y en mis muros monumento y nombre mejor que hijos e hijas; nombre eterno les daré que no será borrado (Is. 56, 3-5).
b) -Gozo más intenso en la gloria.
Dichoso también el eunuco que con sus manos no obra iniquidad ni fomenta pensamientos perversos contra el Señor; por su fidelidad alcanzará una escogida recompensa, una herencia muy agradable en el Templo del Señor (Sab. 3, 14).
Yo te desposaré conmigo para siempre; te desposaré conmigo en justicia y en equidad, en amor y compasión, te desposaré conmigo en fidelidad, y tú conocerás a Yahvéh (Os. 21-22).
Estos son los que no se mancharon con mujeres, pues son vírgenes. Estos siguen al Cordero a dondequiera que vaya, y han sido rescatados de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero,... (Apoc. 14, 4).
Aclaración. «Conocerás a Yahvéh» se refiere a un conocimiento y amor especial.
c) -Bienes en este mundo.
Y todo aquel que haya dejado casas, hermanos, hermanas, padre, madre, hijos o hacienda por mi nombre, recibirá el ciento por uno y heredara la vida eterna (Mt. 19, 29).
-El vicio de la lujuria merece grandes castigos.
Lujuria es un apetito desordenado de deleites sensuales, contra el orden establecido por Dios en ellos.
¡No os engañéis! Ni lo impuros, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los ultrajadores, ni los rapaces heredarán el Reino de Dios (1 Cor. 6, 9-10).
Porque tened entendido que ningún fornicario o impuro o codicioso -que es ser idólatra- participará en la herencia del Reino de Cristo y de Dios. (Ef. 5, 5).
-La virtud de la paciencia merece grandes premios.
Paciencia es la virtud que regula las acciones y las actitudes en las pruebas difíciles y costosas.
...mas poseerán la tierra los humildes, y gozarán de inmensa paz (Sal. 37, 11).
Más vale el hombre paciente que el héroe, el dueño de sí que el conquistador de ciudades (Prov. 16, 32).
Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra (Mt. 5, 4).
Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas (Lc. 21, 19).
Necesitáis paciencia en el sufrimiento para suplir la voluntad de Dios y conseguir así los prometido (Hebr. 10, 36).
-El vicio de la ira merece grandes castigos.
Ira es el apetito desordenado de vengar las injurias.
En verdad el enojo mata al insensato, la cólera hace morir al necio (Job 5, 2).
Ciudad abierta y sin muralla es el hombre que no domina su ánimo (Prov. 25, 28).
Pues yo os digo: Todo aquel que se encolerice contra su hermano, será reo ante el tribunal;... (Mt. 5, 22).
...el que llame a su hermano «imbécil», será reo ante el Sanedrín; y el que le llame «Renegado», será reo de la gehena del fuego (Mt. 5, 22).
-La virtud de la templanza merece grandes premios.
La templanza es la virtud que modera la calidad y cantidad de la comida y de la bebida en tanto en cuanto es necesario para conservar la salud.
Sólo hay una alusión en los textos sagrados.
Vosotros sois los que habéis perseverado conmigo en mis pruebas; yo por mi parte, dispongo un Reino para vosotros, como mi Padre lo dispuso para mí, para que comáis y bebáis a mi mesa en mi Reino... (Lc. 22, 28-30).
Aclaración. Entre las pruebas referidas, quedan incluidas las originadas por la escasez de alimentos.
-El vicio de la gula merece grandes castigos.
Gula es el apetito desordenado de comer y de beber.
Se llamó a aquel lugar Quibrot-hat-Taavá, porque allí sepultaron a aquella gente golosa (Núm. 11, 34).
Comieron hasta quedar bien hartos, así satisfizo su apetito; más aún no habían colmado su apetito, su comida estaba aún en su boca, cuando la cólera de Dios estalló contra ellos: hizo estragos entre los más fuertes, y abatió a la flor de Israel (Sal. 78, 29-31).
A vientre moderado, sueños saludable, se levanta temprano y es dueño de sí. Insomnio, vómitos y cólicos le esperan al hombre insaciable (Si. 31, 30).
Era un hombre rico que vestía de púrpura y lino, y celebraba todos los días espléndidas fiestas. ...Murió...y fue sepultado. Estando en el Hades entre tormentos,... (Lc. 16, 19-23).
-La mortificación de la envidia merece grandes premios.
La mortificación de la envidia llega a su perfección cuando se convierte en alegría por el bien del prójimo.
El corazón manso es vida del cuerpo; la envidia es carie de los huesos (Prov. 14, 30).
El corazón alegre mejora la salud; el espíritu abatido seca los huesos (Prov. 17, 22).
Esta es, pues, mi alegría, que ha alcanzado su plenitud. Es preciso que él crezca y que yo disminuya (Jn. 3, 29-30).
-El vicio de la envidia merece grandes castigos.
Envidia es la tristeza desordenada del bien del prójimo, en cuanto que sobrepuja y obscurece el nuestro.
El corazón maneo es vida del cuerpo; la envidia es carie de los huesos (Pro. 14, 30).
...mas por envidia del diablo entró la muerte en el mundo, y la experimentan los que le pertenecen (Sab. 2, 24).
-La virtud de la diligencia merece grandes premios.
Diligencia es la disposición y el hábito de practicar la virtud.
Dios ama al que da con alegría (2 Cor. 9, 7).
-El vicio de la pereza merece grandes castigos.
Pereza es una tristeza desordenada y tedio fastidioso de la práctica de la virtud.
A partir del otoño el perezoso no trabaja, busca en la cosecha, pero no hay nada (Prov. 20, 4).
El deseo del perezoso le lleva a la muerte, porque sus manos rehúsan el trabajo (Prov. 21, 25).
Maldito el que haga el trabajo de Yahvéh con dejadez,... (Jer. 48, 10).
Ahora bien, puesto que eres tibio, y no frío ni caliente, voy a vomitarte de mi boca (Apoc. 3, 16).
lunes, 8 de agosto de 2011
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viernes, 5 de agosto de 2011
EL INFIERNO
EL INFIERNO
Según los testigos de Jehová, el infierno como tal no existe. Para ellos el infierno es la tumba o la sepultura común de la humanidad. Veamos lo que enseña la Biblia y, por tanto, lo que enseña la Iglesia Católica.
Por Jorge Luis Zarazúa Campa.
+ Guadalupe, católica preparada.
• Alfonsina, católica confundada.
•Alfonsina: Buenos tardes, Guadalupe. ¡Qué bueno que te veo! Fíjate que estoy muy confundida.
+Guadalupe: ¿Y eso a qué se debe?
•Alfonsina: Pues fíjate que vino a visitarme una tía, que se salió de la Iglesia católica, y estuvimos platicando largo y tendido sobre la Biblia y la religión.
+Guadalupe: Oye, ya te he dicho muchas veces que te prepares primero, para que puedas dialogar con los que ya no son católicos. ¿Qué no ves que estas personas están entrenadas para enredar al católico que no está preparado? Por eso ahora andas con tus dudas. Pero dime antes, ¿de qué hablaron?
•Alfonsina: Pues de muchas cosas, pero lo que me dejó confundida es el problema del infierno.
+Guadalupe: Y eso ¿por qué?
•Alfonsina: Pues porque mi tía me dijo que el infierno no es cómo nos han enseñado en la Iglesia católica. Es decir, que no es un lugar de tormento ardiente, con fuego y todas esas cosas que tú ya bien sabes. Es más, me dijo que tuviera en cuenta lo que decimos en el Credo sobre Jesucristo.
¿Te acuerdas que en el Credo chiquito decimos que Jesús «descendió a los infiernos» y que luego resucitó y subió a los cielos? La mera verdad no supe qué responderle.
+Guadalupe: Eso te pasa por no haber ido al curso de Apologética. Siempre que pasaba por ti, me decías que no tenías tiempo. Ahora ves las consecuencias.
Mira, antes que nada, hay que distinguir entre «infiernos» e «infierno».
•Alfonsina: ¿Qué no es lo mismo?
+Guadalupe: Por supuesto que no. Cuando la Biblia y el Credo hablan de infiernos, se refieren a las regiones inferiores de la tierra. Según los antiguos, en este lugar habitaban los muertos. Acuérdate que en el pueblo todavía se tiene la creencia de que los muertos van a un lugar especial bajo la tierra y tienen que cruzar un río.
•Alfonsina: Oh, sí, me acuerdo. Hasta dicen que por eso hay muchos perros en el pueblo, porque ellos ayudan a los muertos a cruzar el río.
+Guadalupe: Pues esa idea también la encontramos en la Biblia y a estas regiones inferiores se les llama Seol.
•Alfonsina: Sí, es cierto. Mi tía mencionó mucho esa palabra. Y la mera verdad, no le entendí.
+Guadalupe: Fíjate lo que dice el Libro de Job, capítulo catorce, versículo trece:
¡Ojalá en el Seol (=abismo) me escondieras, me ocultaras mientras pasa tu cólera» (Job 14,13).
•Alfonsina: Ese texto me lo mencionó mi tía y me dijo: «Si el Seol o el infierno fuera un tormento ardiente, ¿cómo es que Job pidió ir ahí y cómo pudo Jesús «descender a los infiernos»?
+Guadalupe: Precisamente basándose en estas citas bíblicas y razonamientos, ellos concluyen que el infierno o el Seol es la tumba o sepultura común de la humanidad.
•Alfonsina: Sí, es cierto. Eso fue lo que me dijo mi tía. Y me dijo que la palabra Seol aparece 66 veces en la Biblia y siempre asociada con los muertos o con el lugar de los muertos, por lo que ellos enseñan que se refiere a la sepultura común de la humanidad.
+Guadalupe: Aquí está el error de ellos: quedarse con algunos significados de la palabra Seol, sin profundizar en el tema. Aquí está otro de los trucos de estos amigos. Hablan de cuántas veces aparece una palabra, la pronuncian en otros idiomas, para dar la idea de que ellos saben mucho y los demás son unos tontos ignorantes.
•Alfonsina: Pero, ¿entonces qué es el Infierno?
+Guadalupe: Vamos para allá. Quiero que te quede muy claro que no basta leer estos 66 versículos donde se habla del Seol. Hay que ver, más bien, lo que dice la Biblia sobre un castigo definitivo y eterno.
Fíjate que la Biblia presenta distintas imágenes, tomadas de la vida diaria, para expresar que habrá un castigo que no se termina nunca, para los que son enemigos de Dios. No hay que fijarse en las imágenes, sino en el contenido. Y, ¿cuál es el contenido? Un sufrimiento que durará para siempre. No se trata, por lo tanto, de un lugar físico, sino de una situación de sufrimiento. Veamos algunas de estas imágenes.
•Alfonsina: Adelante, por favor.
+Guadalupe: Fíjate en este texto bíblico: Isaías, capítulo sesenta y seis, versículo veinticuatro, primera parte, que se refiere al gusano que nunca morirá:
El gusano que los devora NO MORIRÁ (Is 66,24a).
+Guadalupe: Veamos ahora la segunda parte, que habla del fuego que no se apaga nunca.
El fuego que los quema NO SE APAGARÁ (Is 66,24b).
+Guadalupe: Veamos, también, una cita bíblica del Nuevo Testamento. Se trata de Mateo, capítulo tres, versículo doce:
Él tiene en sus manos el harnero y limpiará su trigo, que guardará en sus bodegas, quemando la paja en un FUEGO QUE NO SE APAGA (Mt 3,12).
+Guadalupe: Y ahora echemos un vistazo a una cita bíblica, que habla del fuego eterno: Mateo, capítulo dieciocho, versículo ocho.
Si, pues, tu mano o tu pie te es ocasión de pecado, córtatelo y arrójalo de ti; más te vale entrar en la Vida manco o cojo que, con las dos manos o los dos pies, ser arrojado en el FUEGO ETERNO (Mt 18,8).
+Guadalupe: Un pasaje sumamente significativo es el Juicio Final, que nos presenta el capítulo 25 de San Mateo. Fíjate, especialmente, en el versículo cuarenta y uno:
Entonces dirá también a los de su izquierda: «Apártense de mí, malditos, vayan al FUEGO ETERNO preparado para el Diablo y sus ángeles (Mt 25,41).
+Guadalupe: Son textos que no necesitan mucha explicación, pues son clarísimos.
•Alfonsina: Así es. Se trata de un castigo definitivo y eterno, para los que no hagan la voluntad de Dios y permanezcan sin convertirse.
+Guadalupe: Así es. Y de esta clase de personas, dice el apóstol San Pablo:
Serán condenados a la PERDICIÓN ETERNA, lejos del rostro del Señor y de su poderosa gloria (2Tes 1,9).
•Alfonsina: Pues a mí me queda muy claro que la palabra «eterna» significa algo que no tiene fin.
+Guadalupe: Efectivamente. Aunque está demasiado claro, déjame concluir esta explicación con esta cita bíblica. Se trata de Apocalipsis, capítulo veinte, versículo diez:
Y el Diablo, su seductor, fue arrojado al lago de fuego y azufre, donde están también la Bestia y el falso profeta, y SERÁN ATORMENTADOS DÍA Y NOCHE POR LOS SIGLOS DE LOS SIGLOS (Ap 20,10).
•Alfonsina: Pues sí, sigue expresando la misma idea. Se trata de un castigo que no tendrá fin jamás.
+Guadalupe: ¡Qué bueno que hayas venido conmigo para aclarar esta duda! Ojalá esto te ayude a tomar la decisión de prepararte para que tú puedas ayudar a otras personas. Ahora sí, como dice Jesús en Lc 10,37: «Ve tú y haz lo mismo».
•Alfonsina: Ahora sí quiero prepararme. Te prometo que en cuanto haya un curso de Apologética, voy a ser la primera en inscribirme.
+Guadalupe: Eso espero.
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miércoles, 3 de agosto de 2011
EL MISTERIO TRINITARIO
EL MISTERIO TRINITARIO
1. Revelación
2. Personas
3. Prerrogativas de cada persona
4. Circunminsesión
5. Operaciones «ad extra»
6. Nociones
7. Procesiones a) del Hijo, b) del Espíritu Santo
8. Relaciones
9. Misiones
10. La Inhabitación
1. El Misterio Trinitario. Revelación
-Las verdades reveladas por Dios exceden la capacidad natural de conocer
-La razón natural no puede vislumbrar ni conocer el Misterio de la Trinidad
-La razón iluminada por la fe puede explicar imperfectamente la Trinidad de las personas
-Sólo hay indicios del misterio trinitario en A. T.
-La Trinidad se vislumbra en el A. T.
-Las tres personas se manifiestan en el Bautismo de Jesús
-El Misterio Trinitario se revela claramente en el N. T.
-Las verdades que Dios revela al hombre, es razonable que la razón humana las acepte como verdaderas aunque excedan mucho la capacidad natural de conocer.
¿Pretendes alcanzar la realidad de Dios, llegar hasta la perfección de Sadday? (Job 11, 7).
...que grande es Dios y no le comprendemos, el número de sus años es insondable (Job 36, 26).
Porque imperfecta es nuestra ciencia e imperfecta nuestra profecía (1 Cor. 13, 9).
Aclaración. No se puede rechazar como falso, todo lo que es afirma de Dios, aunque la razón humana no pueda descubrirlo ni comprobarlo.
-La razón natural sin la iluminación de la fe no puede conocer y ni siquiera vislumbrar la existencia del misterio de la Santísima Trinidad.
Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce bien al Hijo sino el Padre, ni al Padre le conoce nadie sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar (Mt. 11, 27).
-La razón iluminada por la fe puede explicar la Trinidad de las personas divinas, aunque sea muy imperfectamente.
Así pues, siempre llenos de buen ánimo, sabiendo que, mientras habitamos en el cuerpo, vivimos lejos del Señor, pues caminamos en la fe y no en la visión... (2 Cor. 5, 6-7).
-El Misterio Trinitario no aparece claramente revelado en el Antiguo Testamento y sólo hay algunos indicios de la futura Revelación del mismo.
a) -Usando muchas veces el plural:
Dijo Dios: «Hagamos el hombre a imagen nuestra, según nuestra semejanza...» (Gén. 1, 26).
Y dijo Yahvéh Dios: «¡He aquí que el hombre ha venido a ser como uno de nosotros, en cuanto a conocer el bien y el mal!» (Gén. 3, 22).
...y dijo Yahvéh: «...Ea, pues, bajemos y una vez allí confundamos su lenguaje...» (Gén. 11, 7).
Aclaración. Estos textos pudieran referirse a un plural mayestático, Ej. el usado por los Papas y por los Reyes.
b) -Los libros sapienciales nos hablan de la Sabiduría divina, junto a Yahvéh y engendrara por Él.
Yahvéh me creó, primicia de su camino,
antes que sus obras más antiguas.
Desde la eternidad fui moldeada,
desde el principio, antes que la tierra.
Cuando ni existían los abismos fui engendrada (Prov. 8, 22-24).
c) -El Antiguo Testamento nos habla muchas veces del Espíritu de Dios o del Espíritu Santo.
...mientras el Espíritu de Dios alentaba sobre la superficie de las aguas (Gén. 1, 2).
...no retires de mí tu santo espíritu (Sal. 50, 13).
Porque el Espíritu del Señor llena el mundo...
Sab. 1, 7.
Saldrá un vástago del tronco de José, y un retoño de sus raíces brotará. Reposará sobre él el espíritu de Yahvéh... (Is. 11, 1-2).
El Espíritu del Señor Yahvéh está sobre mí, por cuanto que me ha ungido Yahvéh (Is. 61, 1).
Mas ellos se rebelaron y contristaron a su Espíritu Santo,... (Is. 63, 10).
d) -El trisagio de Isaías parece una alusión.
Y se gritaban el uno al otro:
«Santo, santo, santo, Yahvéh Sebaot: llena está toda la tierra de su gloria» (Is. 6, 3).
Aclaración. Esta triple expresión pudiera expresar el superlativo de la misma.
e) -En el libro de la Sabiduría se nombran junto a Yahvéh su sabiduría y su espíritu.
Y ¿quién hubiera conocido tu voluntad, si tu no le hubieses dado la Sabiduría y no le hubieses enviado de lo alto tu Espíritu santo? (Sab. 9, 17).
-La Trinidad de personas en Dios se vislumbra en el Antiguo Testamento.
a) -Cuando Dios habla, usa el verbo en plural.
Dijo Dios: «Hagamos el hombre a imagen nuestra, según nuestra semejanza,...» (Gén. 1, 26).
Y dijo Yahvéh Dios: «He aquí que el hombre ha venido a ser como uno de nosotros, en cuanto a conocer el bien y el mal» (Gén. 3, 22).
«Ea, pues, bajemos, y una vez allí confundamos su lenguaje, de modo que no entienda cada cual el de su prójimo» (Gén. 11, 7).
b) - Cuando el hagiógrafo habla, usa el verbo en singular.
Y creó Dios el hombre a imagen suya,... (Gén. 1, 27).
Aclaración. Queda expresada la pluralidad de personas en las palabras «hagamos», «uno de nosotros», «bajemos» y «confundamos».
-Las tres personas divinas se manifestaron simultáneamente enseguida de bautizado Jesús.
Bautizado Jesús, salió luego del agua; y en esto se abrieron los cielos y vio al Espíritu de Dios que bajaba en forma de paloma y venía sobre él. Y una voz que venía de los cielos decía: «Este es mi Hijo amado, en quien me complazco» (Mt. 3, 21).
Por aquellos días vino Jesús desde Nazaret de Galilea, y fue bautizado por Juan en el Jordán. No bien hubo salido de agua vio que los cielos se rasgaban y que el Espíritu, en forma de paloma, bajaba a él. Y vino una voz de los cielos: «Tú eres mi Hijo amado; en ti me complazco» (Mc. 1, 9-11).
Cuando todo el pueblo estaba bautizándose, bautizado también Jesús y puesto en oración, se abrió el cielo, y bajó sobre él el Espíritu Santo en forma corporal, como una paloma; y vino una voz del cielo: «Tú eres mi Hijo amado; en ti me complazco» (Lc. 3, 21-22).
-El Misterio trinitario se revela claramente en el Nuevo Testamento.
a) -En los evangelios:
-En la Anunciación:
El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios (Lc. 1, 35).
-En el Bautismo:
Bautizado también Jesús y puesto en oración, se abrió el cielo, y bajó sobre él el Espíritu Santo en forma corporal, como una paloma; y vino una voz del cielo: «Tú eres mi Hijo amado; en ti me complazco» (Lc. 3, 21-22).
-En el sermón de la cena:
Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, os lo enseñará todo y os recordará todo lo que yo os he dicho (Jn. 14, 26).
-En la fórmula del Bautismo:
Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo,... (Mt. 28, 19).
b) -En las cartas de los Apóstoles:
La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu santo sean con todos vosotros (2 Cor. 13, 13).
Llenaos más bien del Espíritu...dando gracias continuamente y por todo a Dios Padre, en nombre de nuestro Señor Jesucristo (Ef. 5, 18-20).
...¡Cuánto más la sangre de Cristo, que por el Espíritu eterno se ofreció a si mismo sin tacha a Dios, purificará de las obras muertas nuestra conciencia para rendir culto a Dios vivo! (Hebr. 9, 14).
Pedro, apóstol de Jesucristo, a los que viven como extranjeros...según el previo conocimiento de Dios Padre, con la acción santificadora del Espíritu, para obedecer a Jesucristo y ser rociados con su sangre.
A vosotros gracia y paz abundantes (1 Pe. 1, 1-2).
c) -En los hechos de los Apóstoles:
Y exaltado (Jesús) por la diestra de Dios, ha recibido del Padre el Espíritu Santo prometido y ha derramado lo que vosotros veis y oís (Hch. 2, 33).
Aclaración. Esta es la fe de la Iglesia y nadie puede alterar estos datos sagrados que la Iglesia conserva fidelísimamente a través de los siglos.
2. El Misterio Trinitario. Personas
-El concepto de persona puede aplicarse a Dios
-El nombre de persona designa en Dios sus relaciones, no su esencia
-El Padre es Dios. El Hijo es Dios y el Espíritu Santo es Dios
-Los tres son iguales entre sí
-Los tres se identifican en la misma esencia
-Los tres tienen sustancia común
-Los tres tienen naturaleza común
-Los tres son coeternos
-Los tres se distinguen realmente
-Existe distinción entre los Tres
-El concepto de persona puede aplicarse a Dios, pero sin las imperfecciones propias de las criaturas.
Naturaleza es la esencia de una cosa en cuanto que es sujeto de las operaciones que le son propias. Responde a la pregunta ¿Qué es esto?
Persona es sustancia individual de naturaleza racional. (Boecio). Responde a la pregunta ¿Quién es éste?
La naturaleza designa a la cosa y la persona designa al yo.
Porque el Señor es el Espíritu,... (2 Cor. 3, 17).
Aclaración. El Espíritu es sustancia individual de naturaleza racional.
-El nombre de persona no designa en Dios su esencia divina, sino sus relaciones subsistentes.
Si la expresión Persona, aplicada a Dios, designara la esencia divina, habría en Él tres esencias divinas, o sea tres dioses.
Pero hay un solo Dios,
...para que sepas que Yahvéh es el verdadero Dios y que no hay otro fuera de Él (Dt. 4, 35).
Escucha Israel: Yahvéh es nuestro Dios, sólo Yahvéh (Dt. 6, 4).
Ved ahora que yo, sólo yo soy, y que no hay otro Dios junto a mí (Dt. 32, 39).
Yo soy Yahvéh, no hay ningún otro; fuera de mí ningún Dios existe (Is. 45, 5).
y las personas son tres,
Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo (Mt. 28, 19).
Por tanto, con la palabra Persona no se designa en dios su esencia divina, sino sus relaciones reales intratrinitarias, que son paternidad, filiación y espiración pasiva, identificadas con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
-En Dios hay tres personas distintas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo (Mt. 28, 19).
-El Padre es Dios, el Hijo es Dios y el Espíritu Santo es Dios.
a) -El Padre es Dios.
...llamaba a Dios su propio Padre, haciéndose a sí mismo igual a Dios (Jn. 5, 18).
Subo a mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios y vuestro Dios (Jn. 20, 17).
b) -El Hijo es Dios.
En el principio existía el Verbo y el Verbo estaba con Dios, el Verbo era Dios (Jn. 1, 1).
c) -El Espíritu Santo es Dios.
Pedro le dijo: «Ananías, ¿cómo es que Satanás llenó tu corazón hasta inducirte a mentir al Espíritu Santo,...?. No has mentido a los hombre sino a Dios» (Hch. 5, 3-4).
No entristezcáis al Espíritu Santo de Dios, con el que fuisteis sellados para el día de la redención (Ef. 4, 30).
-Las tres personas divinas son absolutamente iguales entre sí.
«...el Padre y yo somos una sola cosa» (Jn. 10. 30).
Todo lo que tiene el Padre es mío (Jn. 16, 15).
Todo lo mío es tuyo y lo tuyo mío (Jn. 17, 10).
Aclaración.
...porque el Padre es más que yo (Jn. 14, 28).
se refiere en cuanto hombre, no en cuanto Dios.
-Las tres personas divinas se identifican en una sola y misma esencia.
«...el Padre y yo somos una sola cosa» (Jn. 10, 30).
Porque tres son los que dan testimonio en el cielo, el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo; y estos tres son una misma cosa (1 Jo, 5, 7).
Aclaración. Este último texto está tomado de la Vulgata. Falta en la mayor parte de los códices antiguos y es desconocido de los Padres. Se ve en los antiquísimos de diferentes iglesias que consultó el Cardenal Cisneros para la edición políglota complutense de la Biblia.
-El Padre, el Hijo y el espíritu Santo tiene un sustancia común a los tres.
a) -El Hijo es consustancial al Padre.
En el principio la Palabra existía y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios (Jn. 1, 1).
El Padre y yo somos una sola cosa (Jn. 10, 30).
b) -El Espíritu Santo es consustancial al Padre y al Hijo.
Pedro le dijo: «Ananías, ¿cómo es que Satanás llenó tu corazón hasta inducirte a mentir al Espíritu Santo,...?
No has mentido a los hombres sino a Dios (Hch. 5, 3-4).
Aclaración. La consustancialidad del Hijo y del Espíritu Santo, se deduce claramente de ser ambos consustanciales al Padre.
-El Padre, el Hijo y el espíritu Santo tiene un sola naturaleza común a los tres.
Naturaleza de un ser es el mismo ser en cuanto que es sujeto de sus operaciones propias.
En la Sagrada Escritura consta de la unidad de Dios y la trinidad de las personas.
a) -La unidad de Dios.
Escucha, Israel: Yahvéh es nuestro Dios, sólo Yahvéh (Dt. 6, 4).
...sabemos que el ídolo no es nada en el mundo y no hay más que un único Dios (1 Cor. 8, 4).
b) -La trinidad de las personas.
Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo,... (Mt. 28, 19).
Aclaración. La naturaleza de Dios uno es común al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
-Las tres personas divinas son absolutamente coeternas y en ellas no existe sucesión de tiempo.
En el principio la Palabra existía y la Palabra estaba con Dios y la Palabra era Dios (Jn. 1, 1-2).
Jesús les respondió: «En verdad, en verdad os digo:
antes que naciese Abraham, Yo Soy» (Jn. 8, 58).
Ahora, Padre, glorifícame tú, junto a ti, con la gloria que tenía a tu lado antes que el mundo fuese (Jn. 17, 5).
Aclaración. Si el Padre engendra al Hijo y el Espíritu Santo procede de ambos, parece que el Hijo existe después del Padre y que el Espíritu Santo existe después del Padre y del Hijo. La solución es muy sencilla y clara. Las procesiones divinas nada tienen que ver con el antes y el después propio de las acciones de las criaturas realizadas en el tiempo. El Padre engendra al Hijo y de ambos procede el Espíritu Santo, por una acción que no es distinta de la misma naturaleza divina. No es una acción accidental sobreañadida a su esencia. Por consiguiente, el instante de su origen es el mismo instante en que se realizan en el seno de la vida trinitaria, se realizaron, se realizan y se realizarán en este instante de duración eterna que es la eternidad.
-El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo se distinguen entre sí realmente.
Significa que cada uno de ellos no es ninguno de los otros dos.
a) -El Hijo es distinto del Padre.
Y una voz que venía de los cielos decía: «Este es mi Hijo amado, en quien me complazco» (Mt. 3, 17.)
En el principio existía el Verbo y el Verbo estaba con Dios (Jn. 1, 1).
...el Hijo único que está en el seno del Padre, él lo ha contado (Jn. 1, 18).
b) -El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son cada uno distinto de los otros dos.
...bautizado también Jesús y puesto en oración, se abrió el cielo, y bajó sobre él el Espíritu Santo en forma corporal, como una paloma; y vino una voz del cielo: «Tú eres mi Hijo amado; en ti me complazco» (Lc. 3, 21-22).
Si me amáis, guardaréis mis mandamientos; y yo pediré al Padre y os dará otro Paráclito, para que esté con vosotros para siempre, el Espíritu de la verdad,... (Jn. 14, 15-17).
-Existe distinción entre las tres divinas personas.
a) -Distinción entre el Padre y el Hijo.
Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce bien al Hijo sino el Padre, ni al Padre le conoce bien nadie sino el Hijo,... (Mt. 11, 27).
b) -Distinción entre el Padre y el Espíritu Santo.
Cuando venga el Paráclito, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre,... (Jn. 15, 26).
c) -Distinción entre el Hijo y el Espíritu Santo.
Os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a vosotros el Paráclito; pero si me voy, os lo enviaré (Jn. 16, 7).
3. El Misterio Trinitario. Prerrogativas de cada persona
-El Verbo existe con preexistencia eterna
-El Verbo es consustancial con el Padre
-Existe identidad entre el Hijo y el Padre
-El Verbo posee las prerrogativas del Padre
-Al Verbo y al Padre le cuadran las prerrogativas de la divinidad
-La gloria del Hijo y del Padre se identifican
-El Espíritu Santo es consustancial con el Padre y el Hijo
-El Espíritu Santo es igual al Hijo como el Hijo es igual al Padre
-El Espíritu Santo tiene los mismos atributos de Dios
-El Verbo de Dios existe con preexistencia eterna.
Antes de todo estaba creada la Sabiduría, la inteligente prudencia desde la eternidad (Si. 1, 4).
-El Verbo o el hijo es verdadero Dios, segunda persona de la Trinidad consustancial con el Padre.
En la Sagrada Escritura consta que el Verbo es Dios, que es de la misma naturaleza que el Padre y que se le atribuyen atributos y operaciones propias de Dios Padre.
a) -Que el Verbo es Dios
En el principio la Palabra existía y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios (Jn. 1, 1).
Nosotros estamos en el Verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el Dios verdadero y la vida eterna (1 Jn. 5, 20).
...y los patriarcas; de los cuales también procede Cristo, según la carne, el cual está por encima de todas las cosas, Dios bendito por los siglos (Rom. 9, 5).
b) -Que es de la misma naturaleza que el Padre.
El Padre y yo somos una sola cosa (Jn. 10, 30).
Le respondieron los judíos: «No queremos apedrearte por ninguna obra buena, sino por una blasfemia; porque tú, siendo hombre, te haces a ti mismo Dios» (Jn. 10, 33).
Todo lo que tiene el Padre es mío (Jn. 16, 15).
Los judíos le replicaron: « nosotros tenemos una ley y según esa ley debe morir, porque se tiene por Hijo de Dios» (Jn. 19, 7).
El cual, siendo de condición divina, no retuvo ávidamente ser igual a Dios (Fil. 2, 6).
c) -Que al Verbo se le atribuyen atributos y operaciones propias de Dios Padre.
1º -Se le atribuyen atributos
-La eternidad.
En el principio de la Palabra existía (Jn. 1, 1).
Aclaración. Antes de todas las cosas creadas.
-La omnisciencia.
...en el cual (Cristo) están ocultos todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia (Col. 2, 3).
-La Omnipotencia.
Jesús les decía: «En verdad, en verdad os digo: el Hijo no puede hacer nada por su cuenta, sino lo que ve hacer al Padre: lo que hace él, eso lo hace también igualmente el Hijo» (Jn. 5, 19).
2º -Se le atribuyen operaciones.
-La creación del mundo.
...y el mundo fue creado por ella (por la Palabra, Verbo de Dios)... (Jn. 1, 10).
-El poder de perdonar pecados.
Viendo Jesús la fe de ellos, dijo: «Hombre, tus pecados te quedan perdonados» (Lc. 5, 20).
-La infusión de la gracia.
A todos los que la (La Palabra, el Verbo de Dios) recibieron les dio poder de hacerse Hijos de Dios,... (Jn. 1, 12).
-El poder de santificar.
Yo les doy vida eterna y no perecerán jamás (Jn. 10, 28).
-Entre Dios Padre y Dios Hijo existe una identidad ontológica.
En el principio la Palabra existía y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios (Jn. 1, 1).
Los judíos trataban con mayor empeño de matarle, porque no solo quebrantaba el sábado, sino que llamaba a Dios su propio Padre, haciéndose a sí mismo igual a Dios (Jn. 5, 18).
Respondió Jesús: «...si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre» (Jo, 8, 19).
Le respondieron los judíos: «No queremos apedrearte por ninguna obra buena, sino por una blasfemia; porque tú, siendo hombre, te haces a ti mismo Dios» (Jn. 10, 33).
El Padre y yo somos una sola cosa (Jn. 10, 30).
Jesús gritó: «El que cree en mí, no cree en mí, sino en aquel que me ha enviado; y el que me ve a mí, ve a aquel que me ha enviado...» (Jn. 12, 44-45).
En verdad, en verdad os digo: «Quien acoja al que yo envíe me acoge a mí, y quien me acoja a mí, acoge a aquel que me ha enviado» (Jn. 13, 20).
Le dice Jesús: «¿tanto tiempo estoy con vosotros y no me conoces, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre...» (Jn. 14, 9).
Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Al menos creedlo por las obras (Jn. 14, 11).
Y yo les he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno como nosotros somos uno... (Jn. 17, 22).
-Los atributos y prerrogativas del Padre los posee perfectamente el Hijo.
a) -Atributos.
-Eternidad.
...él -Cristo- existe con anterioridad a todo,... (Col. 1, 17).
-Omnipotencia.
...todo fue creado por él -Cristo- y para él,... (Col. 1, 16).
-Infinidad.
Porque en él -Cristo- reside toda la plenitud de la Divinidad,... (Col. 2, 9).
b) -Prerrogativas.
- La consistencia.
...todo tiene en él -Cristo- su consistencia,... (Col. 1, 17).
La gloria, el señorío.
...y toda lengua confiere que Cristo Jesús es Señor para gloria de Dios Padre (Fil. 2, 11).
-La identidad de su reino -el de Cristo- y el del Padre.
...ningún fornicario o impuro o codicioso -que es ser idólatra- participará en la herencia del reino de Cristo y de Dios (Ef. 5, 5).
-La identidad de su tribunal -el de Cristo- con el del Padre.
...todos hemos de comparecer ante el tribunal de Dios... (Rom. 14, 10).
...es necesario que todos seamos puestos al descubierto ante el tribunal de Cristo,... (2 Cor. 5, 10).
-La identidad del Espíritu de Dios y el de Cristo.
...ya que el Espíritu de Dios habita en vosotros. El que no tiene el Espíritu de Cristo, no le pertenece;... (Rom. 8, 9).
-La identidad del nombre «Señor»
...todo el que invoque el nombre de Yahvéh será salvado,... (Jl. 3, 5).
Y todo el que invoque el nombre del Señor se salvará (Hch. 2, 21).
Pues todo el que invoque el nombre del Señor se salvará (Rom. 10, 13).
-Todas las prerrogativas de la divinidad le cuadran al Hijo lo mismo que al Padre.
a) -La eternidad.
...él (Cristo como Dios) existe con anterioridad a todo (Col. 1, 17).
b) -La omnipotencia.
...todo fue creado por él (Cristo) y para él,... (Col. 1, 16).
c) -La consistencia de todas las cosas en él.
...y todo tiene en el (Cristo) su consistencia (Col. 1, 17).
d) -La plenitud de la divinidad.
Porque en él (Cristo) reside toda la Plenitud de la Divinidad... (Col. 2, 9).
e) -La gloria.
...Cristo Jesús es Señor para gloria de Dios Padre (Fil. 2, 11).
f) -El reino sobre todo principado.
...y cual la soberana grandeza de su poder para con nosotros, los creyentes, conforme a la eficacia de su fuerza poderosa, que desplegó en Cristo, resucitándole de entre los muertos y sentándole a su diestra en los cielos, por encima de todo Principado, Potestad, Virtud, Dominación y de todo cuanto tiene nombre no sólo en este mundo sino también en el venidero (Ef. 1, 19-21).
g) -El Reino de Dios.
Porque tened entendido que ningún fornicario o impuro o codicioso -que es ser idólatra- participará en la herencia del Reino de Cristo y de Dios (Ef. 5, 5).
h) -El Tribunal de Dios.
En efecto, todos hemos de comparecer ante el tribunal de Dios,... (Rom. 14, 10).
Porque es necesario que todos seamos puestos al descubierto ante el tribunal de Cristo, para que cada cual reciba conforme a lo que hizo durante su vida mortal, el bien o el mal (2 Cor. 5, 10).
i) -El Espíritu.
Mas vosotros no estáis en la carne, sino en el espíritu, ya que el Espíritu de Dios habita en vosotros. El que no tiene el Espíritu de Cristo, no le pertenece;... (Rom. 8, 9).
Y si el Espíritu de Aquel que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, Aquel que resucitó a Cristo Jesús de entre los muertos dará también la vida a vuestro cuerpos mortales por su Espíritu que habita en vosotros (Rom. 8, 11).
La prueba de que sois hijos es que Dios ha enviado a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo que clama ¡Abbá Padre! (Gál. 4, 6).
-La gloria del Padre y la gloria del Hijo son una misma cosa.
Y la Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros, y hemos visto su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad (Jn. 1, 14).
Cuando salió, dice Jesús: «Ahora ha sido glorificado el Hijo del Hombre y Dios ha sido glorificado en él. Si Dios ha sido glorificado en él, también Dios le glorificará en sí mismo y le glorificará pronto (Jn. 13, 31-32).
Ahora, Padre, glorifícame tú, junto a ti, con la gloria que tenía a tu lado antes que el mundo fuese (Jn. 17, 5).
Aclaración. La gloria misma recibida del Padre por comunicación de identidad en la misma generación eterna.
-El Espíritu Santo es verdadero Dios, tercera persona de la Trinidad, consustancial con el Padre y con el Hijo.
En la Sagrada Escritura consta que el Espíritu Santo es Dios, que es de la misma naturaleza que el Padre y el Hijo y que se le atribuyen atributos y operaciones propias de Dios Padre.
a) -Que el Espíritu Santo es Dios.
Pedro le dijo: «Ananías, ¿cómo es que Satanás llenó tu corazón hasta inducirte a mentir al Espíritu Santo,...? No has mentido a los hombres, sino a Dios (Hch. 5, 3-4).
b) -Que es de la misma naturaleza que el Padre y el Hijo.
Pues tres son los que dan testimonio: el Espíritu, el agua y la sangre, y los tres convienen en los mismo (1 Jn. 5, 7-8).
Aclaración: El texto de la Vulgata es: «Son tres los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo, y estos tres son uno;... (1 Jn. 5, 7-8).
c) -Que al Espíritu Santo se le atribuyen atributos y operaciones propias de Dios Padre.
1º -Se le atribuyen atributos
-La Inmensidad.
Porque el Espíritu del Señor llena el mundo (Sb. 1.7).
-La Omnisciencia.
Cuando venga él, el Espíritu de la Verdad, os guiará hasta la verdad completa;... (Jn. 16, 13).
...y el Espíritu todo lo sondea, hasta las profundidades de Dios (1 Cor. 2, 10).
2º -Se le atribuyen operaciones.
-La creación del mundo.
Envías tu soplo y son creados, y renuevas la faz de la tierra(Sal. 104, 30).
-La infusión de la gracia.
...por que el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado... (Rom. 5, 5).
-La Justificación.
...habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesucristo y en el Espíritu de nuestro Dios (1 Cor. 6, 11).
-Manifestaciones del Espíritu para utilidad de los hombres.
A cada cual se le otorga la manifestación del Espíritu para provecho común (1 Cor. 12, 7).
-La inspiración de los Profetas.
...porque nunca profecía alguna ha venido por voluntad humana, sino que hombres movidos por el Espíritu Santo, han hablado de parte de Dios (2 Pe. 1, 2).
-El Espíritu Santo es igual al Hijo como el Hijo es igual al Padre.
Cristo describe el origen y la misión del Espíritu Santo con los mismo términos empleados para caracterizar su propia igualdad con el Padre.
Jesús les respondió: «...El Padre y yo somos una sola cosa» (Jn. 10, 30).
«...Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí...» (Jn. 14, 11).
Jesús le respondió: «...Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, os lo enseñará y os recordará todo lo que yo os he dicho...» (Jn. 14, 26).
Yo os aseguro: «...Salí del Padre y he venido al mundo. Ahora dejo el mundo y voy al Padre» (Jo, 16, 28).
Aclaración. El Espíritu Santo enseñará la Palabra del Hijo que a su vez es el Padre.
Jesús le respondió: «...Y mi Palabra no es mía sino del que me ha enviado...» (Jn. 14, 24).
Por tanto, como Cristo es por el Padre, el Espíritu Santo es por el Padre y por él.
-El Espíritu Santo tiene los mismos atributos de Dios.
a) -La omnisciencia.
...el Espíritu todo lo sondea, hasta las profundidades de Dios (1 Cor. 2, 10).
...nadie conoce lo íntimo de Dios, sino el Espíritu de Dios (1 Cor. 2, 11).
b) -La omnipresencia.
¿A dónde iré yo lejos de tu espíritu,
a dónde de tu rostro podré huir? (Sal. 139, 7).
c) -La omnipotencia.
El soplo de Dios me hizo,
me animó el aliento de Sadday (Job 33, 4).
d) -La potencia activa de Dios.
El espíritu de Yahvéh le invadió, y Sansón sin tener nada en la mano despedazó al león cono se despedaza un cabrito;... (Jue. 14, 6).
...recibiréis la fuerza del Espíritu Santo, que vendrá sobre vosotros, y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría, y hasta los confines de la tierra (Hch. 1, 8).
...quedaron todos llenos del Espíritu Santo y se pusieron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía expresarse (Hch. 2, 4).
e) -La inspiración a los hombres.
Lo que tengáis que hablar se os comunicará en aquel momento. Porque no seréis vosotros los que hablaréis, sino el Espíritu de vuestro Padre es el que hablará en vosotros (Mt. 10, 20).
f) -La enseñanza a los hombres.
Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, os lo entenderá todo y os recordará todo lo que yo os he dicho (Jn. 14, 26).
4. El Misterio Trinitario. Circuminsesión de las tres personas divinas
-Existe la circuminsesión de las tres personas
-Cristo afirma que Él está en Padre y el Padre en él
-Existe una circuminsesión perfecta entre las tres divinas personas.
Circuminsesión es la compenetración mutua, íntima y perfecta de las personas divinas entre sí, sin separación ni confusión.
En virtud de esta cualidad, donde está una de las tres divinas personas, está también las otras dos.
a) -Que el Padre está en el Hijo.
El Padre y yo somos una sola cosa (Jn. 10, 30).
b) -Que el Hijo está en el Padre.
El Padre está en mí y yo en el Padre (Jn. 10, 38).
c) -Que el Espíritu Santo está en el Padre y en el Hijo.
...y el Espíritu todo lo sondea, hasta las profundidades de Dios. En efecto, ¿qué hombre conoce lo íntimo del hombre sino el espíritu del hombre que está en él? Del mismo modo, nadie conoce lo íntimo de Dios, sino el Espíritu de Dios (1 Cor. 2, 10-11).
-Jesucristo afirma que él está en el Padre y el Padre en él.
Jesús les respondió: «...y así sabréis y conoceréis que el Padre está en mí y yo en el Padre» (Jn. 10, 38).
Le dice Jesús: «...¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre está en mí? (Jn. 14, 10).
Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí (Jn. 14, 11).
Así hablo Jesús, y... dijo: «...Que todos sean uno. Como tú, Padre, en mí y yo en ti,...» (Jn. 17, 1 y 21).
Aclaración. Jesús afirma la inmanencia total del Padre y del Hijo y la unidad perfecta de operaciones.
5. El Misterio Trinitario. Operación «ad extra» comunes a las tres personas divinas
-Las operaciones «ad extra» son comunes a las tres divinas personas
-Por apropiación el poder se atribuye al Padre, la Sabiduría al Hijo y la bondad al Espíritu Santo
-Las operaciones de Dios «ad extra» son comunes a las tres divinas personas.
Operaciones de Dios «ad extra» son aquellas cuyo término está fuera de Dios, como la creación, la gobernación, la santificación, etc.
...lo que hace él (El Padre), eso también lo hace igualmente el Hijo (Jn. 5, 19).
Aclaración. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son un sólo Dios, una sola naturaleza y, por tanto, un sólo principio de operación.
-El poder se atribuye al Padre, la sabiduría al Hijo y la bondad al Espíritu Santo.
Apropiación es un modo de hablar fundado en que, cada una de ciertas operaciones comunes a las tres divinas personas, se atribuyen a cada persona de la Trinidad con preferencia a las otras dos.
a) -El poder se atribuye al Padre.
Y decía: «Abbá, Padre; todo es posible para ti;...» (Mc. 14. 36).
b) -La sabiduría se atribuye al Hijo.
...nosotros predicamos a un Cristo crucificado ...sabiduría de Dios (1 Cor. 1, 24).
c) -La bondad se atribuye al Espíritu Santo.
Por eso mismo...les amonestas despertando la conciencia de sus pecados para que se aparten del mal y crean en ti, Señor (Sab. 12, 2).
6. El Misterio Trinitario. Nociones
-Existen cinco nociones
-Existen cuatro actos nocionales
-Las nociones de las personas divinas son cinco; innascibilidad, paternidad, filiación, espiración activa y espiración pasiva.
En la Teología Trinitaria, nociones son aquellas notas características por las cuales conocemos y distinguemos a las tres personas divinas.
a) -Al Padre le pertenece:
-La Innascibilidad, porque no procede de nadie.
Antes que los montes fuesen y fuesen producidos la tierra y el orbe, eres tú desde la eternidad hasta la eternidad (Sal. 89, 2).
No hay más que un Dios Padre, de quien todo procede y para quien somos nosotros (1 Cor. 8, 6).
- La Paternidad, porque todo procede de Él.
Yo estoy en el Padre y el Padre en mí (Jn. 14, 11).
Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios (Jn. 20, 17).
No hay más que un Dios Padre, de quien todo procede y para quien somos nosotros (1 Cor. 8, 6).
b) -Al Hijo le pertenece:
-La Filiación, porque es engendrado por el Padre.
Yahvéh me ha dicho: «Tú eres mi hijo, hoy te he engendrado yo» (Sal. 2, 8).
Y esta comunión es con el Padre y con su Hijo Jesucristo (1 Jn. 1, 3).
¿Y quién es el que vence al mundo sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios? (1 Jn. 5, 5).
c) -Al Espíritu Santo le pertenece:
-La Espiración pasiva o procesión,
-Porque procede del Padre,
El Espíritu de verdad que procede del Padre, él dará testimonio de mí (Jn. 15, 26).
-Porque procede del Hijo,
Él me dará gloria, porque recibirá de lo mío y os lo comunicará a vosotros. todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso he dicho: Recibirá de lo mío y os lo comunicará a vosotros (Jn. 16, 14-15).
Aclaración. Recibirá de lo mío, es decir de mi ciencia que os comunicará a vosotros y está identificada con mi ser, por tanto, tomará de mi ser, es decir, procede de Mí, (del Hijo).
d) -Al Padre y al Hijo le pertenece:
-La Espiración activa,
-Porque son principio «a quo» del Espíritu Santo.
-El Padre es principio,
El Espíritu de verdad que procede del Padre, él os dará testimonio de mí (Jo, 15, 26).
-El Hijo es principio,
El (Espíritu de Verdad) me dará gloria, porque recibirá de lo mío (del Hijo) y os lo comunicará a vosotros. Todo lo que os lo comunicará a vosotros. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso he dicho: Recibirá de lo mío y os lo comunicará a vosotros (Jn. 16, 14-15).
Aclaración. La Sagrada Escritura no habla de las nociones de una manera formal y explícita, pero las enseña de modo implícito al revelarnos la existencia de tres personas distintas en un solo Dios verdadero.
-Existen en Dios cuatro actos nocionales: engendrar, ser engendrado, espirar y ser espirado.
a) -Engendrar. Es propio del Padre.
...y todo el que ama a Aquel que da el ser ama también al que ha nacido de Él (1 Jn. 5, 1).
b) -Ser engendrado. Es propio del Hijo.
...y todo el que ama a Aquel que da el ser ama también al que ha nacido de Él (1 Jn. 5, 1).
c) -Espirar. Es propio del Padre y del Hijo.
-Propio del Padre.
El Espíritu de verdad que procede del Padre, él os dará testimonio de mí (Jn. 15, 26).
-Propio del Hijo.
Él (Espíritu de verdad) me dará gloria, porque recibirá de lo mío (del Hijo) y os lo comunicará a vosotros (Jn. 16, 14).
d) -Ser espirado. Propio del Espíritu Santo.
El Espíritu de verdad que procede del Padre, él dará testimonio de mí (Jn. 15, 26).
Él (Espíritu de Verdad) me dará gloria, porque recibirá de lo mío (del Hijo) y os lo comunicará a vosotros (Jn. 16, 14).
7. El Misterio Trinitario. Procesiones
a) Procesión del Hijo
-Existencia de las procesiones «ad intra» y «ad extra»
-Son inmanentes y eternas
-El Padre es el principio de las procesiones divinas
-Sólo el Padre no procede
-El Hijo procede del Padre
-Cristo como Dios procede del Padre
-El Hijo procede del Padre pro generación
-El Verbo procede del conocimiento de la esencia de Dios, de los atributos, de las personas y de las criaturas
-La procesión del Hijo tiene razón de generación
b) Procesión del Espíritu Santo
-Procede del Padre y del Hijo como de un solo principio
-No es por generación sino por vía de amor
-No por generación divina sino eternamente
-Existen procesiones en Dios; dos inmanentes o «ad intra» y otras transeúntes o «ad extra».
Definiciones; Triple acepción:
a) -Es un movimiento local progresivo relativo a cosas corporales.
Ej. Procesión de imágenes.
b) -Es una emanación u origen de una cosa con relación a otra que es su causa o principio.
Ej. El rayo de luz procede del foco luminoso que lo produce.
c) -Es la producción de un efecto o término de la procesión sin desplazamiento local.
Ej. La idea, el juicio o el raciocinio permanecen dentro de la inteligencia misma que los produce.
Divisiones: 1º
a) -Activas, que aluden a la operación del agente,
b) -Pasivas, que se refieren al término de la operación.
2º
a) -Inmanentes o «ad intra» son aquellas en las que el efecto o término de la procesión permanece dentro de la causa o principio de origen, sin desplazamiento local.
b) -Transeúntes o «ad extra» son aquellas en las cuales el efecto o término de la procesión se desplaza fuera de su causa o principio de origen.
a) -Las dos procesiones inmanentes o «ad intra» son:
-La procesión del Padre al Hijo.
A Dios nadie le ha visto jamás: el Hijo único que está en el seno del Padre, él lo ha contado (Jn. 1, 18).
...porque yo he salido y vengo de Dios; no he venido por mi cuenta, sino que él me ha enviado (Jn. 8, 42).
-La procesión del Padre y del Hijo al Espíritu Santo.
-Del Padre,
Cuando venga el Paráclito, el Espíritu de verdad, que procede del Padre... (Jn. 15, 26).
-Del Hijo,
Cuando venga él, el Espíritu de la verdad,...Él me dará gloria, porque recibirá de lo mío y os lo comunicará a vosotros (Jn. 16, 13-14).
Aclaración. Recibirá de lo mío, es decir, de mi ciencia que os comunicaré a vosotros y está identificada con mi ser, por tanto, tomará de mi ser, es decir, procede de Mí (del Hijo).
Aclaración. las procesiones inmanentes o «ad intra» se han de entender como una emanación inteligible que permanece dentro, consustancial e identificada con el mismo Dios.
b) -Las procesiones transeúntes o «ad extra» están constituidas en Dios por la producción de los seres de la nada, que es operación de su omnipotencia.
Porque el Señor lo hizo todo,
y dio a los piadosos la sabiduría (Si. 43, 33).
Yo soy Yahvéh, el que lo ha hecho todo (Is. 44, 24).
He aquí que tú hiciste los cielos y la tierra con tu gran poder y tenso brazo;... (Jer. 32, 17).
-Las procesiones divinas son inmanentes y eternas.
a) -Son inmanentes, es decir, que la persona que procede permanece en la misma de la que procede.
...el Hijo único que está en el seno del Padre, él lo ha contado (Jn. 1, 18).
Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí (Jn. 14, 11).
b) -Son eternas, es decir, que su existencia carece de principio y de fin.
Mas tú, Belén- Efratá, ...de ti me ha de salir aquel se ha de dominar en Israel, y cuyos orígenes son de antigüedad, desde los días de antaño (Mich. 5, 1).
Aclaración. «Días de antaño» significa «días de la eternidad».
-El Padre es principio sin principio de las procesiones divinas.
a) -El Padre es principio del Hijo
...y todo el que ama a Aquel que da el ser ama también al que ha nacido de Él (1 Jn. 5, 1).
b) -El Padre es principio del Espíritu Santo.
Cuando venga el Paráclito, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre,... (Jn. 15, 26).
Aclaración. El Padre es principio del Hijo y del Espíritu Santo, por tanto, ninguno de los dos son principio de Él; Es principio sin principio de las procesiones divinas.
-Sólo el Padre no procede.
Demostrado que el Hijo procede del Padre, ...porque yo he salido y vengo de Dios;... (Jn. 8, 42).
y que el Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo,
-del Padre,
Cuando venga el Paráclito, el Espíritu de verdad, que procede del Padre... (Jn.15, 26).
-del Hijo,
Cuando venga él, el Espíritu de la verdad,...Él me dará gloria, porque recibirá de lo mío y os lo comunicará a vosotros (Jn. 16, 13-14).
Es evidente que el Padre no procede de ninguno de los dos, por consiguiente, sólo el Padre no procede.
-El Hijo procede del Padre.
Jesús respondió: «...porque yo he salido y vengo de Dios;...» (Jn. 8, 42.)
Se dio cuenta Jesús de que querían preguntarle y les dijo: «...habéis creído que salí de Dios. Salí del Padre y he venido al mundo...»
Le dicen sus discípulos: «Ahora sí que hablas claro, y no dices parábolas. Sabemos ahora que lo sabes todo y no necesitas que nadie te pregunte. Por eso creemos que has venido de Dios» (Jn. 16, 19 y 27-30).
-Jesucristo como Dios procede del Padre.
a) -Así lo afirma él mismo:
«...Salí del Padre y he venido al mundo...» (Jn. 16, 28).
«...ellos han aceptado verdaderamente que vengo de ti, y han creído que tú me has enviado...» (Jn. 17, 8).
b) -Así lo reconocen sus discípulos.
«...Por eso creemos que ha venido de Dios» (Jn. 16, 30).
-El Hijo procede del Padre por verdadera generación divina
Voy a anunciar el decreto de Yahvéh: él me ha dicho: «Tú eres mi hijo; yo te he engendrado hoy...» (Sal. 2, 7).
Aclaración. La generación divina es eterna, inmaterial, comunicación perfectísima de la naturaleza, no por escisión de la sustancia, y de tal modo que la naturaleza del Hijo no es nueva ni distinta de la naturaleza del Padre.
-El Verbo de Dios procede del conocimiento de la esencia divina, de los atributos, de las personas y de las criaturas posibles.
Él es imagen de Dios invisible, Primogénito de toda la creación, porque en él fueron creadas todas las cosas,... (Col. 1, 15-16).
Aclaración. La esencia de los atributos, de las personas y de las criaturas posibles, están identificados con la esencia divina.
-La procesión del Hijo tiene razón de verdadera y propia generación.
Voy a anunciar el decreto de Yahvéh: él me ha dicho: «Tú eres mi hijo;
yo te he engendrado hoy (Sal. 2, 7).
b) Procesión del Espíritu Santo
-El Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo como de un sólo principio.
a) -Procede del Padre.
Cuando venga el Paráclito, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, y que yo os enviaré de junto al Padre, él dará testimonio de mí (Jn. 15, 26).
b) -Procede del Hijo.
Él -Espíritu- me dará gloria, porque recibirá de lo mío y os lo comunicará a vosotros (Jn. 16, 14).
c) -Como de un sólo principio.
«...el Padre y yo somos una sola cosa» (Jn. 10, 30).
Aclaración. Existe una identidad sustancial entre el Padre y el Hijo, por tanto, constituyen un sólo principio de producción del Espíritu Santo.
-La procesión del Espíritu Santo no es por generación, sino por vía de amor.
a) -El Hijo es engendrado.
Voy a anunciar del decreto de Yahvéh:
él me ha dicho: «Tú eres mi hijo;
yo te he engendrado hoy (Sal. 2, 7).
b) -El Hijo es único.
...el Hijo único que está en el seno del Padre, él lo ha contado (Jn. 1, 18).
Porque tanto amó Dios al mundo que le dio a su Hijo único,... (Jn. 3, 16).
c) -Luego el Espíritu Santo no es engendrado; su procesión no es por vía de generación.
Aclaración. El entendimiento se pone en acción cuando el objeto entendido está presente y la voluntad cuando existe tendencia hacia lo que quiere o ama, y esto es como un impulso vital semejante al de aquél que es movido por amor a realizar alguna cosa. Este impulso no procede como engendrado, como hijo, sino por amor, que radica siempre de la voluntad y nunca del entendimiento. Luego el Espíritu Santo procede por vía de amor, no de generación.
El Espíritu Santo procede del amor con el cual el Padre y el Hijo se aman. El Padre y el Hijo aman con el amor de todas las cosas que son necesarias y formalmente en Dios.
-El Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo, pero no por generación divina, sino eternamente.
a) -Que procede del Padre.
Bautizado Jesús, salió luego del agua; y en esto se abrieron los cielos y vio al Espíritu de Dios que bajaba en forma de paloma y venía sobre él (Mt. 3, 16).
Y Juan dio testimonio diciendo: «He visto al Espíritu que bajaba del cielo como una paloma y se quedaba sobre él...» (Jn. 1, 32).
b) -Que procede del Hijo.
la prueba de que sois hijos es que Dios ha enviado a nuestro corazones el Espíritu de su Hijo que clama ¡Abbá, Padre! (Gál. 4, 6).
8. El Misterio Trinitario. Relaciones
-Existencia
-Identificación con la esencia
-Existen cuatro relaciones divinas intratinitarias: paternidad, filiación, espiración activa y espiración pasiva.
Relación es el orden que una cosa tiene con respecto a otra.
Se divide en real, de razón o mixta.
a) -Real.
El orden de una cosa causado por la misma naturaleza de ambas, independientemente de nuestro entendimiento.
Ej. La del padre y la de su hijo.
b) -De razón.
El orden que el entendimiento establece entre dos cosas sin que estén relacionadas por sí mismas ni por su misma naturaleza.
Ej. El ramo de vid colocado en la puerta de una tienda y el vino que en ella se vende.
c) -Mixta. Es aquella en la que uno de los dos extremos se ordena al otro por su propia naturaleza, pero éste otro se ordena a aquel sólo por nuestro entendimiento.
Ej. Dios y las cosas creadas. Hay relación real por parte de las criaturas, pero de razón por parte de Dios.
Los elementos de la relación son tres: el sujeto, el término y el fundamento.
Ej. Sujeto el padre, término el hijo y fundamento la generación.
a) -Existen dos procesiones divinas:
-La generación del Hijo,
Voy a anunciar el decreto de Yahvéh: él me ha dicho: «Tú eres mi hijo; yo te he engendrado hoy...» (Sal. 2, 7).
Porque tanto amó Dios al mundo que le dio a su Hijo único,... (Jn. 3, 16).
-La procesión del Espíritu Santo, que procede del Padre y del Hijo.
-Que procede del Padre,
Cuando venga el Paráclito, el Espíritu de verdad, que procede del Padre... (Jn. 15, 26).
-Y del Hijo,
Cuando venga él, el Espíritu de la verdad,... Él me dará gloria, porque recibirá de los mío y os lo comunicará a vosotros (Jn. 16, 13-14).
b) -Cada una de estas dos procesiones da origen a dos relaciones reales mutuas.
Por tanto, son cuatro las relaciones existentes en Dios:
a) -Del Padre al Hijo, de paternidad.
b) -Del Hijo al Padre, de filiación.
c) -Del Padre y del Hijo al Espíritu Santo, espiración activa.
d) -Del Espíritu Santo al Padre y al Hijo, espiración pasiva.
Aclaración. El Hijo procede del Padre y el Padre es origen del Hijo; el Espíritu espirado procede de quien lo espira, el Espirador da origen al espirado. Por tanto, la Paternidad existe en el Padre; la Filiación en el Hijo; en el Padre y en el Hijo la expiración activa; en el Espíritu Santo la expiración pasiva. Estas relaciones son las que distinguen a las personas divinas. Si es engendrada, es el Hijo; si es aspirada, es el Espíritu Santo; si es engendradora es el Padre.
-Las relaciones divinas intratinitarias se identifican con la esencia, y se distinguen de ella solamente con distinción de razón.
Si las relaciones divinas constituidas por las personas, se distinguieran realmente de la esencia divina, habría cuaternidad en Dios, es decir, las tres personas y la esencia distinta de ellas.
Pero en Dios sólo hay tres personas.
Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo,... (Mt. 28, 19).
El ángel le respondió: El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra, por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios (Lc. 1, 35).
Por tanto las tres Personas no se distinguen de la esencia con distinción real, pues están identificadas con la esencia, sino con distinción de razón porque tal distinción está establecida solamente por el entendimiento.
9. El Misterio Trinitario. Misiones
-Existencia
-Se dividen en visibles e invisibles
-Cuando una es enviada, otra también es enviada con ella
-El Padre no es enviado, pero se manifestó con voz sensible
-Las Misiones visibles se otorgan a los fieles para su provecho común.
-Las personas divinas no pueden ser enviadas sino por los dones de la gracia
-Existen misiones en las personas divinas.
Misión es la procedencia de una persona de otra y su destino a producir algún efecto en las criaturas.
Sólo el Padre no es enviado; el Hijo y el Espíritu Santo sí son enviados.
a) -El Padre envía al Hijo.
Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por él (Jn. 3, 17).
Aquel a quien Dios ha enviado habla las palabras de Dios,... (Jn. 3, 34).
El que no honra al Hijo no honra la Padre que le ha enviado (Jn. 5, 23).
En verdad, en verdad os digo: el que escucha mi palabra y cree en el que me ha enviado, tiene vida eterna... (Jn. 5, 24).
Lo mismo que me ha enviado el Padre que vive, y yo vivo por el Padre... (Jn. 6, 57).
...porque no estoy yo sólo, sino yo y el que me ha enviado (Jn. 8, 16).
b) -El Padre envía al Espíritu Santo.
Pero El Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, os lo enseñará todo... (Jn. 14, 26).
c) -El Hijo envía al Espíritu Santo.
Cuando venga el Paráclito, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, y que yo os enviaré de junto al Padre,... (Jn. 15, 26).
...si no me voy, no vendrá a vosotros el Paráclito; pero si me voy, os lo enviaré de junto al Padre,... (Jn. 16, 17).
Aclaración. Las personas divinas están en todas partes y, por tanto, su envío no supone desplazamiento local, sino que reciben la misión de producir determinado efecto en determinado lugar.
-Las Misiones de las personas divinas son: unas visibles y otras invisibles.
a) Misiones visibles son las que se realizan con especies sensibles.
-Misión del Hijo.
El Ángel les dijo: «No temáis, pues os anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo: os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es el Cristo Señor;... (Lc. 2, 10).
-Misión del Espíritu Santo.
Bautizado Jesús, salió luego del agua; y en esto se abrieron los cielos y vio al Espíritu de Dios que bajaba en forma de paloma y venía sobre él (Mt. 3, 16).
y Juan dio testimonio diciendo: «He visto al Espíritu que bajaba del cielo como una paloma y se quedada sobre él (Jn. 1, 32).
Se les aparecieron unas lenguas como de fuego que dividiéndose se posaron sobre cada uno de ellos; quedaron todos llenos del Espíritu Santo y se pusieron a hablar en otras lenguas según el Espíritu les concedía expresarse (Hch. 2, 3-4).
b) -Misiones invisibles son la procedencia de una persona divina de otra y su inhabitación en el alma de la criatura racional por la gracia.
-Misión del Padre y del Hijo.
Jesús le respondió: «Si alguno me ama, guardará mi palabra, y mi Padre la amará y vendremos a él y haremos morada en él (Jn. 14, 23).
-Misión del Espíritu Santo.
¿O no sabéis que vuestro cuerpo es santuario del Espíritu Santo que está en vosotros y habéis recibido de Dios...? (1 Cor. 6, 19).
-Cuando una de las tres personas divinas es enviada otra es también enviada con ella.
...porque no estoy sólo, sino yo y el que me ha enviado (Jn. 8, 16).
Jesús le respondió: «Si alguno me ama, guardará mi palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él y haremos morada en el...» (Jn. 14, 23).
-El Padre no es enviado propiamente, pero se manifestó con voz sensible.
a) -En el bautismo de Jesús.
Y una voz que venía de los cielos decía: «Este es mi Hijo amado, en quien me complazco» (Mt. 3, 17).
b) -En la Transfiguración de Jesús.
Todavía estaba hablando, cuando una nube luminosa los cubrió, y salió de la nube una voz que decía: «Este es mi Hijo amado, en quien me complazco; escuchadle.» Al oír esto los discípulos cayeron rostros en tierra llenos de miedo (Mt. 15, 5-6).
-Las Misiones visibles se otorgan a los fieles para su provecho común.
A cada cual se le otorga la manifestación del Espíritu para provecho común. Porque a uno se le da por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu; a otro, carisma de curaciones, en el único Espíritu; a otro, proceder de milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversidad de lenguas; a otro, don de interpretarlas. Pero todas estas cosas las obras un mismo y único Espíritu, distribuyéndolas a cada uno en particular según su voluntad (1 Cor. 12, 7-11).
-Las personas divinas no pueden ser enviadas invisiblemente sino por los dones de la gracia santificante.
Jesús le respondió: «Si alguno me ama, guardará mi palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él» (Jn. 14, 23).
...porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado (Rom. 5, 5).
...porque el santuario de Dios es sagrado, y vosotros sois ese santuario (1 Cor. 3, 17).
Aclaración. Ningún efecto puede ser la razón de que Dios habite en el alma del justo, como en un templo, más que la gracia santificante.
10. El Misterio Trinitario. La Inhabitación
-La generación divina en nosotros se asemeja con la generación eterna del Hijo en el seno del Padre
-Las tres personas divinas inhabitan en el alma del justo
-Dios, en su trinidad, esta en cada uno de los hombres
-El Espíritu Santo recibido por la fe y por el bautismo habita en el espíritu y en el cuerpo del cristiano
-El Espíritu Santo habita en las almas de los justos
-Nuestra unión con Dios por la inhabitación es semejante a los de las tres divinas personas
-Las inhabitación es para hacernos participantes de su vida, para ser objeto de amor y motor de nuestras acciones
-La generación divina en nosotros tiene alguna semejanza con la generación eterna del Hijo el Verbo en el seno del Padre.
Como tú, Padre en mí y yo en ti, que ellos sean también uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado. Yo les he dado la gloria que tu me diste, para que sean uno como nosotros somos uno: yo en ellos y tú en mí, para que sean perfectamente uno,... (Jn. 17, 21-23).
Dios es amor y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él (1 Jn. 4, 16).
-Las tres divinas personas inhabitan en el alma del justo.
Jesús le respondió: «Si alguno me ama, guardará mi palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él (Jn. 14, 23).
¿No sabéis que sois santuario de Dios y que el Espíritu de Dios habita en vosotros? (1 Cor. 3, 16).
...el santuario de Dios es sagrado, y vosotros sois ese santuario (1 Cor. 3, 17).
¿O no sabéis que vuestro cuerpo es santuario del Espíritu Santo, que está en vosotros...? (1 Cor. 6, 19).
Porque nosotros somos santuario de Dios vivo... (2 Cor. 6, 16).
Conserva el buen depósito mediante el Espíritu santo que habita en nosotros (2 Tim. 1, 14).
Aclaración. Esta inhabitación consiste formalmente en una unión física y amistosa entre Dios y el hombre realizada por la gracia, en virtud de la cual Dios, uno y trino, se da al alma y está presente en ella personal y sustancialmente haciéndola participante de su vida divina.
-Dios, en la Trinidad de sus personas, esta en cada uno de los hombres.
a) -Dios Padre.
¿No sabéis que sois santuario de Dios y que el Espíritu de Dios habita en vosotros? (1 Cor. 3, 16).
...el santuario de Dios es sagrado, y vosotros sois ese santuario (1 Cor. 3, 17).
Porque nosotros somos santuario de Dios vivo,... (2 Cor. 6, 16).
b) -Dios Hijo.
Jesús le respondió: «Si alguno me ama, guardará mi Palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él (Jn. 14, 23).
c) -Dios Espíritu Santo.
¿O no sabéis que vuestro cuerpo es santuario del Espíritu Santo, que está en vosotros...? (1 Cor. 6, 19).
-El Espíritu Santo recibido por la fe y por el Bautismo habita en el Cristiano en su espíritu y en su cuerpo.
a) -Recibido por la fe.
Quiero saber de vosotros una sola cosa: ¿recibisteis el Espíritu por las obras de la Ley o por la fe en la predicación? (Gál. 3, 2).
...a fin de que llegara a los gentiles, en Cristo Jesús, la bendición de Abraham, y por la fe recibiéramos el Espíritu de la Promesa (Gál. 3, 14).
b) -Recibido por el Bautismo.
Pero habéis sido lavados, habéis sido santificados, habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesucristo y en el Espíritu de nuestro Dios (1 Cor. 6, 11).
...él nos salvó...por medio del baño de regeneración y de renovación del Espíritu Santo, que él derramó sobre nosotros... (Tit. 3, 5-6).
c) -Habita en el cristiano.
...ya que el Espíritu de Dios habita en vosotros (Rom. 8, 9).
¿No sabéis que sois santuario de Dios y que el Espíritu de Dios habita en vosotros? (1 Cor. 3, 16).
Conserva el buen depósito mediante el Espíritu Santo que habita en vosotros (2 Tim. 1, 14).
d) -En su espíritu.
El Espíritu mismo se une a nuestro espíritu para dar testimonio de que somos hijos de Dios (Rom. 8, 16).
e) -En su cuerpo.
¿O no sabéis que vuestro cuerpo es santuario del Espíritu Santo, que está en vosotros y habéis recibido de Dios,...? (1 Cor. 6, 19).
-El Espíritu Santo habita en las almas de los justos.
El Espíritu mismo se une a nuestro espíritu para dar testimonio de que somos hijos de Dios.
¿No sabéis que sois santuario de Dios y que el Espíritu de Dios habita en vosotros? (1 Cor. 3, 16).
-Nuestra unión con Dios por la inhabitación es semejante a la unión que existe entre las tres divinas personas.
Como tú, Padre en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros... (Jn. 17, 21).
Yo les he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno como nosotros somos uno: yo en ellos y tú en mí, para que sean perfectamente uno... (Jn. 17, 22).
Dios es Amor y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él (1 Jn. 4, 16).
-La Santísima Trinidad inhabita en nuestras almas para hacernos participantes de su íntima vida divina y para constituirse en objeto fruitivo de amor y para ser motor y regla de nuestras acciones.
a) -Para hacernos participantes de su vida.
Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia (Jn. 10, 10).
...y, vivo, pero no yo, sino que es Cristo quien vive en mí (Ga. 2, 20).
...Dios envió al mundo a su Hijo único para que vivamos por medio de él (1 Jn. 4, 9).
b) -Para constituirse en objeto fruitivo de amor.
Jesús le respondió: «Si alguno me ama, guardará mi Palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él (Jn. 14, 23).
Dios es Amor y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él (1 Jn. 4, 16).
c) -Para hacernos motor y regla de nuestras acciones.
...Y vivo, pero no yo, sino que es Cristo quien vive en mí (Gál. 2, 20).
Aclaración. El predominio de Cristo sobre el alma del justo es tanto, que llega a constituirse motor y regla de sus acciones.
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