lunes, 29 de agosto de 2011

Naturaleza de los Sacramentos

Naturaleza de los Sacramentos

Son signos eficaces de la gracia, instituidos por Cristo y confiados a la Iglesia por los cuales nos es dispensada la vida divina.
Autor: Cristina Cendoya de Danel | Fuente:



Como el amor es algo que no es fácil de demostrar, ya que es invisible e interior, como invisible es Dios, se necesita descubrirlo por medio de signos, que son realidades que el hombre puede entender y ver. Por ejemplo, no basta con sentir o pensar que se ama a alguien, hay que demostrarlo con palabras y gestos para que el otro se sienta amado.

En el sentido etimológico, la palabra latina “sacramentum” es un sustantivo que se deriva del adjetivo “sacer” - “sacra” - “sacrum” que significa algo que santifica (“res sacrans”) y equivale en griego a la voz “misterio” (cosa oculta, sacra, o secreta). En ellos se realiza la acción oculta de Dios que se revela en cada acto donde existe un compromiso del hombre frente a Dios. En un principio, el Plan de Dios para los hombres era algo oculto, es en Cristo donde se logra su total manifestación. La obra de Cristo es sacramental porque el misterio de salvación se hace presente bajo la acción del Espíritu Santo.

Por ello, Jesucristo instituye los sacramentos que “son signos eficaces de la gracia, instituidos por Cristo y confiados a la Iglesia por los cuales nos es dispensada la vida divina” (Cat. n.1131). Ellos son un puente entre Dios y el hombre, donde se obtiene plena comunicación. Son signos sensibles de una realidad sagrada, espiritual, invisible - no se puede palpar la gracia - y trascendente. Mediante ellos, los fieles se unen a Dios y participan - de manera misteriosa y real - de la vida divina. Poseen una “eficacia” sobrenatural que hace posible que la gracia se produzca, no son algo que significa la gracia, sino que la producen.

Al haber sido confiados los sacramentos a la Iglesia, ellos son de la Iglesia Cat. n.1118. La Iglesia es considerada como sacramento de la acción de Cristo - que actúa en ella por medio del Espíritu Santo- y por ser signo e instrumento de la unión con Dios y de la unidad de todo el género humano. (Cfr. Vaticano II, Const. Lumen gentium, n.1). Por lo tanto, los sacramentos existen “por ella” y “para ella” porque son los que constituyen la Iglesia.

Todo lo que Cristo hacía y decía en su vida oculta y en su vida pública - aunque a veces resultara incomprensible - tenía un sentido de salvación. Era la preparación que se necesitaba para cuando llegara el momento de entregar a la Iglesia todos estos misterios.

Lo que Cristo da en los sacramentos, por medio de la Iglesia y sus ministros, tiene su fundamento en los misterios de la vida de Cristo. Los sacramentos son las obras maestras de Dios.

La Iglesia - sacramento universal de salvación - es el signo visible de la presencia de Cristo presente entre los hombres. Cristo le da a su Iglesia los sacramentos - “maravillas de Dios” - y estos hacen que Ella cumpla con la misión de santificar, distribuyéndolos a los fieles, como camino hacia la santificación.

miércoles, 24 de agosto de 2011

EL PROBLEMA DEL SUFRIMIENTO


EL PROBLEMA DEL SUFRIMIENTO


INTRODUCCION GENERAL

1. Justificación
Por qué dedicar estas sesiones al tema del sufrimiento? ¡Ya sufrimos bastante en la vida, como para encima ponernos a pensar en ello! Posiblemente, cuando pensamos en la vivencia espiritual cristiana nos la imaginamos como un camino de gloria en gloria que hacemos acompañados por un Dios todopoderoso que nos libra de cualquier clase de mal… Pero, querámoslo reconocer o no, la experiencia personal y comunitaria nos muestran una experiencia menos triunfalista de lo que a menudo nuestra alabanza parece dar a entender. La vida tiene a menudo una cara menos amable, también para los cristianos. sí que quiero ofrecer, al menos, estas cuatro razones de por qué tratar el tema del sufrimiento humano en la iglesia:
1. En primer lugar…
porque el sufrimiento es un misterio de la vida humana, que tarde o temprano nos afecta a todos. Todos hemos experimentado o experimentaremos en mayor o menor grado la angustia, el dolor, la congoja, la pérdida,… Son procesos universales, pero difíciles de aceptar.
El padecimiento es difícil de definir, pero al mismo tiempo siempre resulta inconfundible y reclama nuestra atención. Nos condiciona, nos limita, desestructura nuestra persona y nuestro entorno. Hace desaparecer la ilusión de que todo marcha bien y de que controlamos la situación -incluso de que Dios controla la situación-. Lo que teníamos por seguro deja de valer y de ser suficiente. Acaba hasta con nuestros proyectos y nuestras esperanzas más arraigadas. Sabemos que el dolor y el sufrimiento son un arma de doble filo: en ocasiones no acerca, sino que aleja de Dios; en ocasiones no purifica, sino que amarga y deprime; en ocasiones no ayuda a madurar, sino que vuelve a la persona terriblemente egoísta y autocompasiva. Todo esto, de uno modo u otro, nos puede alcanzar, y es bueno reflexionar sobre el tema para que no nos pille por sorpresa.
2. En segundo lugar, porque es una de las preguntas a las que sin duda tendremos que responder en nuestra presentación de la Buena Noticia. En ocasiones, el sufrimiento lleva a los seres humanos a buscar a Dios; pero en otras, a desesperar de Él. El sufrimiento, y sobre todo el sufrimiento que se percibe como injusto, produce queja y rechazo, hasta el punto de -como la mujer de Job- renegar de Dios al no ver su amor en una vida maltratada.
Sabemos que una de las grandes acusaciones con que nos enfrentamos en la evangelización es: Si Dios existe y es amor, ¿por qué permite las guerras, el hambre, la muerte de los niños? ¿Por qué tanto sufrimiento? O no existe, o si existe, es un Dios insensible, frío, ciego e indiferente.
Como cristianos, debemos dar tomarnos muy en serio estos planteamientos para no dar respuestas banales o simplonas a estas preguntas.
3. En tercer lugar, porque -aun sin ser conscientes de ello- cuando reflexionamos sobre el sufrimiento, cuando damos respuestas a los no creyentes o tratamos de consolar a nuestro prójimo empleamos ideas distorsionadas al respecto, que a menudo provienen del catolicismo sociológico. Me refiero a ese sustrato religioso que ha acuñado expresiones como “¡Qué cruz!”, para referirse a una situación dolorosa, o que interpreta como una prueba de Dios cualquier problemática personal o social.
4. Por último, porque sobre los miembros de las iglesias recae el peso del acompañamiento a la persona que
sufre. ¿Quién cuida de los enfermos terminales, de los ancianos discapacitados, de los viudos y las viudas, de los niños pequeños? ¿Quién aconseja a mujeres maltratadas por sus maridos, o con hijos con problemas escolares, o de adicción a las drogas? En la mayoría de los casos, hermanas de la comunidad que tratan de consolar y ayudar del mejor modo que saben y pueden, sencillamente porque están más próximas a la persona que sufre que el pastor, el anciano o el diácono. Y esto es un buen ejemplo del cuidado de unos a otros del que tantas veces nos habla el apóstol Pablo. Puede que en algunas iglesias no se le dé el nombre de “trabajo pastoral”, pero, de hecho, es un ministerio pastoral importantísimo que ha sostenido durante siglos la esperanza y la fe de muchos hermanos y hermanas. Pero es necesario que aprendamos a llevar a cabo este ministerio de acompañamiento con sabiduría y cariño, de acuerdo a la voluntad de Dios.
A lo largo de estas sesiones intentaremos abordar de uno modo u otro estas cuatro razones, y nos acercaremos desde dos ángulos complementarios. Por un lado, vamos a ver un testimonio bíblico de profundo sufrimiento, que por supuesto no agotará en absoluto la riqueza del libro; como ya os imagináis, me refiero al testimonio de Job. Por otro lado, conoceremos a otro creyente, esta vez contemporáneo, que dejó testimonio escrito de su sufrimiento y de su reflexión sobre el dolor; me refiero a C. S. Lewis, profesor universitario y escritor cristiano, cuya biografía veremos en la película Tierras de penumbra.

martes, 23 de agosto de 2011

Arcángeles
Martirologio Romano: Fiesta de los santos arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael. En el día de la dedicación de la basílica bajo el título de San Miguel, en la vía Salaria, a seis miliarios de Roma, se celebran juntamente los tres arcángeles, de quienes la Sagrada Escritura revela misiones singulares y que, sirviendo a Dios día y noche, y contemplando su rostro, a él glorifican sin cesar.

Son los nombres con que se presentan en la Sagrada Escritura estos tres príncipes de la corte celestial.

Miguel aparece en defensa de los intereses divinos ante la rebelión de los ángeles malos; Gabriel, enviado por el Señor a diferentes misiones, anunció a la Virgen Maria el misterio de la Encarnación del Hijo de Dios y su maternidad divina; Rafael acompañó al joven Tobías cuando cumplia un difícil encargo y se ocupó de solucionar difíciles asuntos de su esposa.

Actualmente, se habla mucho de los ángeles: se encuentran libros de todo tipo que tratan este tema; se venden "angelitos" de oro, plata o cuarzo; las personas se los cuelgan al cuello y comentan su importancia y sus nombres.

Hay que tener cuidado, pues se puede caer en dar a los ángeles atribuciones que no les corresponden y elevarlos a un lugar de semidioses, convertirlos en "amuletos" que hacen caer en la idolatría, o crear confusiones entre lo que son las inspiraciones del Espíritu Santo y los consejos de los ángeles.

Es verdad que los ángeles son muy importantes en la Iglesia y en la vida de todo católico, pero son criaturas de Dios, por lo que no se les puede igualar a Dios ni adorarlos como si fueran dioses.

A pesar de que están de moda, por otro lado, es muy fácil que nos olvidemos de su existencia, por el ajetreo de la vida y principalmente, porque no los vemos.

Este olvido puede hacernos desaprovechar muchas gracias que Dios ha destinado para nosotros a través de los ángeles.

Por esta razón, la Iglesia ha fijado dos festividades para que, al menos dos días del año, nos acordemos de los ángeles y los arcángeles, nos alegremos y agradezcamos a Dios el que nos haya asignado un ángel custodio y aprovechemos estos días para pedir su ayuda.

Misión de los ángeles

Los ángeles son seres espirituales creados por Dios por una libre decisión de su Voluntad divina. Son seres inmortales, dotados de inteligencia y voluntad.

Debido a su naturaleza espiritual, los ángeles no pueden ser vistos ni captados por los sentidos.

En algunas ocasiones muy especiales, con la intervención de Dios, se han visto y oído materialmente. La reacción de las personas al verlos u oírlos ha sido de asombro y de respeto. Por ejemplo, los profetas Daniel y Zacarías.

En el siglo IV, el arte religioso representó a los ángeles con forma de figura humana. En el siglo V, se le añadieron las alas, como símbolo de su prontitud en realizar la Voluntad divina y en trasladarse de un lugar a otro sin la menor dificultad.

En la Biblia encontramos algunos motivos para que los ángeles sean representados como seres brillantes, de aspecto humano y alados. Por ejemplo, el profeta Daniel escribe que un "ser que parecía varón" -se refería al arcángel Gabriel- volando rápidamente, vino a él (Daniel 8, 15-16; 9,21). Y, en el libro del Apocalipsis, son frecuente las apariciones de ángeles que claman, tocan las trompetas, llevan mensajes o son portadores de copas e incensarios; otros que suben, bajan o vuelan; otros que están de pie en cada uno de los cuatro puntos cardinales de la tierra o junto al trono del Cordero, Cristo.

La misión de los ángeles es amar, servir y dar gloria a Dios, ser mensajeros y cuidar y ayudar a los hombres. Ellos están constantemente en la presencia de Dios, atentos a sus órdenes, orando, adorando, vigilando, cantando y alabando a Dios y pregonando sus perfecciones. Se puede decir que son mediadores, custodios, guardianes, protectores y ministros de la justicia divina.

La presencia y la acción de los ángeles aparece a lo largo del Antiguo Testamento, en muchos de sus libros sagrados. Aparece frecuentemente, también, en la vida y enseñanzas de Nuestro Señor, Jesucristo, en la Carta de san Pablo, en los Hechos de los Apóstoles y, principalmente, en el Apocalipsis.

Con la lectura de estos textos, podemos descubrir algo más acerca de los ángeles:


nos protegen, nos defienden físicamente y nos fortalecen al combatir las fuerzas del mal.
luchan con todo su poder por y con nosotros.


Como ejemplo, está la milagrosa liberación de San Pedro que pudo huir de la prisión ayudado por un ángel (Hechos 12, 7 y siguientes). También, aparece un ángel deteniendo el brazo de Abraham, para que no sacrificara a su hijo, Isaac.

Los ángeles nos comunican mensajes importantes del Señor en determinadas circunstancias de la vida. En momentos de dificultad, se les puede pedir luz para tomar una decisión, para solucionar un problema, actuar acertadamente y para descubrir la verdad.

Por ejemplo, tenemos las apariciones a la Virgen María, a San José y a Zacarías. Todos ellos recibieron mensajes de los ángeles.

Los ángeles cumplen, también, las sentencias de castigo del Señor, como el castigo a Herodes Agripa (Hechos de los Apóstoles) y la muerte de los primogénitos egipcios (Exódo 12, 29).

Los ángeles presentan nuestras oraciones al Señor y nos conducen a Él. Nos acompañan a lo largo de nuestra vida y nos conducirán, con toda bondad, después de nuestra muerte, hasta el trono de Dios para nuestro encuentro definitivo con Él. Este será el último servicio que nos presten pero el más importante. El arcángel Rafael dice a Tobías: "Cuando ustedes oraban, yo presentaba sus oraciones al Señor", (Tob 12, 12 - 16).

Ellos nos animan a ser buenos pues ven continuamente el rostro de Dios y también ven el nuestro. Debemos tener presentes las inspiraciones de los ángeles para saber obrar correctamente en todas las circunstancias de la vida. "Los ángeles se regocijan cuando un pecador se arrepiente", (Lucas 15, 10).

Jerarquía de los ángeles

Se suelen enumerar nueve coros u órdenes angélicos. Esta jerarquía se basa en los distintos nombres que se encuentran en la Biblia para referirse a ellos. Dentro de esta jerarquía, los superiores hacen participar a los inferiores de sus conocimientos.
Cada tres coros de ángeles constituyen una jerarquía y todos ellos forman la corte celestial.


Jerarquía Suprema:
serafines
querubines
tronos
Jerarquía Media:
dominaciones
virtudes
potestades
Jerarquía Inferior:
principados
arcángeles
ángeles


Serafines: Son los "alabadores" de Dios. Serafín significa "amor ardiente". Los serafines alaban constantemente al Señor y proclaman su santidad.
(Isaías 6, 17)

Querubines: Son los "guardianes" de las cosas de Dios. Aparecen como encargados de guardar el arca de la alianza y el camino que lleva al árbol de la vida. Entre dos querubines comunica Yahvé sus revelaciones. "Se sienta sobre querubines".
(Génesis, Éxodo, en la visión de Ezequiel, 1, 4 y Carta a los Hebreos, 9,5).

Potestades, Virtudes, Tronos, Principados y Dominaciones:

En la Biblia encontramos estos diversos nombres cuando se habla del mundo angélico. Hay quien interpreta los nombres de los ángeles como correspondientes a su grado de perfección. Para San Gregorio, los nombres de los ángeles se refieren a su ministerio:


los principados son los encargados de la repartición de los bienes espirituales
las virtudes son los encargados de hacer los milagros
las potestades son los que luchan contra las fuerzas adversas
las dominaciones son los que participarán en el gobierno de las sociedades
los tronos son los que están atentos a las razones del obrar divino.



Existe, también, una jerarquía basada en los distintos nombres que se encuentran en la Biblia para referirse a ellos. A los arcángeles les podríamos llamar los "asistentes de Dios". Son ángeles que están al servicio directo del Señor para cumplir misiones especiales.


Arcángel San Miguel: es el que arrojó del Cielo a Lucifer y a los ángeles que le seguían y quien mantiene la batalla contra Satanás y demás demonios para destruir su poder y ayudar a la Iglesia militante a obtener la victoria final. El nombre de Miguel significa "quien como Dios". Su conducta y fidelidad nos debe invitar a reconocer siempre el señoría e Jesús y buscar en todo momento la gloria de Dios.

Arcángel San Gabriel: en hebreo significa "Dios es fuerte", "Fortaleza de Dios". Aparece siempre como el mensajero de Yahvé para cumplir misiones especiales y como portador de buenas noticias. Anunció a Zacarías el nacimiento de Juan, el Bautista y a la Virgen María, la Encarnación del Hijo de Dios.

Arcángel San Rafael: su nombre quiere decir "medicina de Dios". Tiene un papel muy importante en la vida del profeta Tobías, al mostrarle el camino a seguir y lo que tenía que hacer. Tobías obedeció en todo al arcángel San Rafael, sin saber que era un mensajero de Dios. Él se encargó de presentar sus oraciones y obras buenas a Dios, dejándole como mensaje bendecir y alabar al Señor, hacer siempre el bien y no dejar de orar. Se le considera patrono de los viajeros por haber guiado a Tobías en sus viajes. Es patrono, también, de los médicos (de cuerpo y alma) por las curaciones que realizó en Tobit y Sara, el padre y la esposa de Tobías.

Los ángeles custodios

Dios ha asignado a cada hombre un ángel para protegerle y facilitarle el camino de la salvación mientras está en este mundo. Afirma sobre este tema San Jerónimo: "Grande es la dignidad de las almas, cuando cada una de ellas, desde el momento de nacer, tiene un ángel destinado para su custodia".

En el Antiguo Testamento se puede observar como Dios se sirve de sus mensajeros para proteger a los hombres de la acción del demonio, para ayudar al justo o librarlo del peligro, como cuando a Elías lo alimentó un ángel, (1 Reyes, 19, 5).

En el Nuevo Testamento también se pueden observar muchos sucesos y ejemplos en los que aparecen estos seres: el mensaje a San José para que huyera a Egipto y los ángeles que sirvieron a Jesús, después de las Tentaciones en el desierto, entre otros ejemplos.

Se puede decir que los ángeles custodios son compañeros de viaje, que siempre estarán al lado de cada uno de nosotros, en las buenas y en las malas, sin separarse ni un solo momento. Está a nuestro lado mientras trabajamos, descansamos, cuando nos divertimos y cuando rezamos, cuando le pedimos ayuda y cuando le olvidamos. Y, lo más importante, es que no se aparta de nosotros ni siquiera cuando perdemos la gracia de Dios por el pecado. Nos presta auxilio para enfrentar de mejor ánimo las dificultades y tentaciones de la vida diaria.

Muchas veces se piensa en el ángel de la guarda como si fuera algo infantil. Pero, si pensamos que al crecer la persona se enfrentará a una vida con mayores tentaciones y dificultades, el ángel custodio será de gran ayuda.

Para que la relación de la persona con el ángel custodio sea eficaz, necesita hablar con él, llamarle, tratarlo como el amigo que es. Así podrá convertirse en un fiel y poderoso aliado nuestro.

Debemos confiar en nuestro ángel de la guarda y pedirle ayuda, pues además de que él nos guía y nos protege, está muy cerca de Dios y le puede decir directamente lo que queremos o necesitamos.

Recordemos que los ángeles no pueden conocer nuestros pensamientos ni deseos íntimos si nosotros no se los hacemos saber de alguna manera, ya que sólo Dios sabe lo que hay dentro de nuestro corazón. Ellos, en cambio, sólo pueden conocer lo que queremos intuyéndolo por nuestras obras, palabras, gestos, etc.

También podemos pedirle favores especiales a los ángeles de la guarda de otras personas para que las protejan de determinados peligros o las guíen en situaciones difíciles.

¿Qué nos enseñan los ángeles?


Nos enseñan a:

glorificar al Señor, proclamar su santidad y rendirle sus homenajes de adoración, de amor y de ininterrumpida alabanza.

cumplir con exactitud y prontamente todas las órdenes que recibimos del señor y a cumplir su Voluntad sin discutir sus mandatos ni aplazando el cumplimiento de éstas.

servir al prójimo, pues ellos están preocupados por nosotros y quieren ayudarnos en las diversas circunstancias que se nos presentan en la vida. Esto nos anima a compartir con nuestros hermanos penas y alegrías.


¿Quiénes son los ángeles caídos?

Dios creó a los ángeles como espíritus puros, todos se encontraban en estado de gracia. Pero algunos, encabezados por Luzbel, el más bello de los ángeles, por su malicia y soberbia se negaron a adorar a Jesucristo, Dios hecho hombre, por sentirse seres superiores. Así, rechazaron eternamente a Dios con un acto inteligente y libre de su parte.
A Luzbel -también denominado Lucifer, Diablo o Satán- junto con los ángeles rebeldes que le siguieron -convertidos en demonios- fueron arrojados del Cielo al infierno. Quedaron confinados a un estado eterno de tormento en donde nunca más podrán ver a Dios.

No cambiaron su naturaleza, siguen siendo seres espirituales y reales.
Lucifer es el enemigo de Dios. Jesús le llama “el engañador”, “el padre de la mentira”. Su constante actividad en el mundo busca apartar a los hombres de Dios mediante engaños e invitaciones al mal. Quiere evitar que lo conozcan, que lo amen y que alcancen la felicidad eterna. Es un enemigo con el que se tiene que luchar para poder llegar al Cielo.

Los demonios se encuentran organizados en jerarquías, tal y como fueron creados en un principio, subordinados los inferiores a los superiores.
Satanás y sus demonios comenzaron sus maléficas acciones con Adán y Eva y no se dan por vencidos en su labor. Aprovechan la inclinación del hombre hacia el mal por su naturaleza que quedó dañada después del pecado original. Son muy astutos, disfrazan el mal de bien. Su acción ordinaria en el hombre es la tentación. Por ello rezamos en el Padrenuestro: “...no nos dejes caer en tentación y líbranos del mal.”

¿Por qué creer en los ángeles?

Toda la Sagrada Escritura está llena de versículos y capítulos completos que hablan de los ángeles. Si creemos en la Sagrada Escritura, no podemos negar la existencia y la acción de los ángeles.

Además del testimonio de la Revelación, tenemos el de los Santos Padres de la Iglesia quienes nos dejaron bellas y sugestivas descripciones de los ángeles que fueron retomadas por Santo Tomás no sólo en el aspecto teológico sino en un dinamismo cristiano. La Iglesia ha definido dogma de fe la existencia de los ángeles.

El culto a los ángeles de la guarda comenzó en la península Ibérica y después se propagó a otros países. Existe un libro acerca de esta devoción en Barcelona con fecha de 1494.

El Concilio IV de Letrán, en 1215, se señaló que Dios es creador de todas las cosas, de las visibles y de las invisibles, de las criaturas espirituales y las corporales. Se señaló que a unas y a otras, las creó de la nada.

En 1870, debido al materialismo y racionalismo que imperante en esa época, el Concilio Vaticano I afirmó de nuevo la existencia de los ángeles.

Pablo VI volvió a poner de manifiesto la existencia de los ángeles en 1968, al formular el Credo.

En la reforma litúrgica de la Iglesia de 1969, quedó establecido el día 29 de septiembre para dar culto a los arcángeles San Miguel, San Rafael y San Gabriel y el día 2 de Octubre, para rendir culto a los ángeles custodios.

Oración a San Miguel Arcángel

San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla.
Ayúdanos a luchar contra el mal.
Que Dios oiga tu voz y tú, como jefe del ejército del Cielo,
combate y vence a Satanás
y a todos los espíritus malos que andan por el mundo
deseando la ruina de las almas.
Amén.

Oración al Ángel de la Guarda

Ángel del Señor, que eres mi custodio,
Puesto que la Providencia soberana me encomendó a ti,
Ilumíname, guárdame, rígeme y gobiérname
en este día.
Amén.

Ángel de la Guarda, dulce compañía
No me desampares, ni de noche ni de día,
hasta que me encuentre en los brazos de Jesús y de María.

Cómo evangelizar con las nuevas tecnologías

Cómo evangelizar con las nuevas tecnologías, según monseñor Celli

“Es el mayor desafío de la Iglesia en este momento”

ROMA, miércoles 4 de mayo de 2011 (ZENIT.org).- Las nuevas tecnologías plantean a la Iglesia un gran desafío, el de evangelizar con nuevos lenguajes y actitudes. Así lo afirmó ayer monseñor Claudio Maria Celli, presidente del Pontificio Consejo de las Comunicaciones Sociales, en una Jornada de Estudio en Roma.

Se trata de un Seminario de Estudio promovido por la Acción Católica italiana, de cara a su próxima asamblea nacional, que tendrá lugar en la capital del 6 al 8 de mayo de este año.

“Las nuevas tecnologías nos ponen delante de posibilidades inimaginables”, pero “crean una cultura digital dentro de la cual es necesario llegar al hombre con ese mismo lenguaje para llevar en mismo el mensaje evangélico”.

Por ello es fundamental, precisó el prelado, “comunicar con una actitud respetuosa y no de una imposición agresiva”. Se trata del “desafío más grande que estamos enfrentando”.

Sobre el encuentro que se realizó el pasado lunes en el Vaticano con bloggers de todo el mundo, afirmó que fue “una toma de consciencia sobre la importancia de la blogosfera que hoy tiene en la contextualidad global y cultural” y recordó que “mientas se realizaba el encuentro en el Vaticano los bloggers al mismo tiempo se realizaba otro paralelo, el de los twitters”.

El presidente del Pontificio Consejo de las Comunicaciones sociales citó un documento de Benedicto XVI del 12 de mayo del año pasado en Lisboa en donde indicó que: “en el mundo de hoy es necesario dialogar de manera respetuosa con la verdad de los otros”.

Monseñor Celli añadió que ahora estamos en una fase de aprendizaje, porque muchos blog “mismo al defender la propia fe son incapaces de lograr instaurar un diálogo”. Esto es un punto muy importante subrayó el prelado, porque “El Papa no nos invita ni a un proselitismo ni a una forma de defensa agresiva en lo que nosotros creemos”.

El prelado indicó algunos puntos que es necesario respetar en la comunicación, así como ser conscientes de pertenecer a la Iglesia “que no hace solamente comunicación sino que es comunicación. No de conceptos intelectuales como si fuera una ideología, sino que sustancialmente es comunicación del amor de Dios, de un Dios que ama al hombre y lo busca con un amor incansable”.

Pero atención, precisó porque “las nuevas tecnologías dan origen a una nueva cultura, la llamada digital” que está influenciando nuestra manera de vivir y sobre cuya influencia diez universidades de América Latina están realizando una investigación desde hace dos años.

Lamentablemente, precisó “aún existe en la Iglesia una visión instrumental sobre los medios de comunicación”, mientras en cambio Juan Pablo II ya había entendido “que las nuevas tecnologías generaban una nueva cultura”.

Y en Uruguay, indicó monseñor Celli, 400.000 niños de la escuela primaria tienen un portátil para estudiar. Por lo tanto “desde el primer grado aprenden a relacionarse y a conocer a través de un ordenador, y para buscar algo van a Wikipedia y se conectan desde casa con sus amiguitos. Un niño que viven en conexión con los otros, por ejemplo, entiende mejor que quiere decir estar en comunicación”. Y podrá también “entender mejor que es el cuerpo místico de Cristo” porque entenderá mejor que significa estar en comunicación con la Iglesia”

El problema de fondo es entender “en qué medida sabemos dialogar con la cultura digital, con la realidad juvenil; en qué medida la Iglesia es capaz de comunicar y anunciar el Evangelio en una cultura digital”. Se trata del desafío más grande que estamos enfrentando”.

Monseñor Celli recordó que “debemos preguntarnos en que medida ejercitamos la pastoral en el campo digital y tenemos que entender de manera explícita que aún nos falta”.

Pero aquí existe, explicó, una paradoja porque “mientas se está muy conectado al mismo tiempo se está muy solo”. A título de ejemplo recordó como en media un joven envíe unos 60 SMS cada día. E invitó: “A los jóvenes les compete que los valores del Evangelio sean permeados en la cultura digital de hoy”.

Otro punto importante que indicó el presidente del Pontificio Consejo de las Comunicaciones Sociales es el que se refiere al “lenguaje” y por lo tanto “no solamente el tecnológico”. O sea es necesaria una “mediación cultural en la contextualidad de este mundo digital” el cual necesita “una dimensión antropológica del lenguaje y por lo tanto es necesario entender las problemáticas del hombre de hoy”, contrariamente podrán existir bellas afirmaciones tecnológicas pero que no llegan.

Es necesario tener, concluyó, “un lenguaje que pueda ser bien entendido de manera que logre llevar en su interior el mensaje del Evangelio".


viernes, 19 de agosto de 2011

LAS BIBLIAS ECUMÉNICAS

LAS BIBLIAS ECUMÉNICAS ó VERSIONES ECUMÉNICAS, SON BIBLIAS HECHAS CON LA COLABORACIÓN DE PROTESTANTES QUE PRACTICABAN LA BÚSQUEDA DE LA UNIDAD ENTRE LOS CRISTIANOS.
SEGÚN EL ACUERDO, QUE SE INICIO EN EL AÑO DE 1976, ELLOS INCLUIRIAN LOS LIBROS DEUTEROCANONICOS:
(Tobías, Judit, Eclesiástico, Sabiduría, Baruc, 1ra. y 2da. De Macabeos;
y algunos pasajes de los Libros de Ester y Daniel).

Todo esto en Teoría suena bastante bien, PERO en realidad, en la práctica, HOY EN DIA, esas “versiones ecuménicas” Son un auténtico CABALLO DE TROYA, provocando más confusiones entre los católicos y favoreciendo el crecimiento de muchas sectas, dudas y divisiones, entre los propios católicos y cristianos.

¿Cuáles son sus nombres? Sus nombres más comunes son:
“Versión Popular”
“Dios habla hoy”
“Dios llega al hombre”
“Santa Biblia”
Lo más irónico es que estas biblias solo nos las venden a Nosotros los CATÓLICOS, ya que ellos solo promueven el uso de sus biblias “versión Reina Valera”;
¿Qué listos, no?
Lo que es aún peor, en varios países, las mismas sociedades bíblicas protestantes
(SBU y ABS) hacen y venden la versión “ecúmenica” exactamente igual en su apariencia exterior, PERO sacando los libros Deuteorocanónicos y creando así una gran confusión entre los católicos.
Biblias que no presentan los libros Deuterocanónicos, mostrando el nombre de “JEHOVÁ” y sin ningún tipo de comentario explicativo, son biblias protestantes infiltradas entre los católicos.

Un hecho increíble, es que las tiendas Católicas de muchas partes del mundo e incluso aún, algunos sacerdotes, diáconos, predicadores y catequistas de nuestra IGLESIA CATÓLICA, IGNORAN ESTA REALIDAD!

Un claro ejemplo de los errores infiltrados o mejor dicho horrores, lo encontramos en la “VERSION POPULAR”, que por ser una Biblia dizque Buena, Bonita y Barata; que, particularmente, la dejaría catalogada solo como “BARATA”, la han empezado a distribuir y a regalar dentro de muchos Ministerios de la Iglesia Católica con el ánimo de Ahorrarse un poco de dinero, PERO pagando un alto costo debido a la enseñanza transmitida con estas Biblias. En MATEO 1, 24-25, encontramos la siguiente afirmación:

“Cuando José despertó del sueño, hizo lo que el ángel
del Señor le había mandado, y tomó a María por esposa.
Pero no vivieron como esposos hasta que ella dio a luz
a su hijo,2 al que José puso por nombre Jesús”.

2= Su hijo: algunos manuscritos dicen: su primer hijo

Si están poniendo en duda y en tela de juicio LA VIRGINIDAD de
Nuestra Santísima Virgen María, ¿Dónde quedó el ecumenismo?

EL MISMO VERSÍCULO EN LA BIBLIA VERSIÓN LATINOAMERICANA NOS DICE:
“Cuando José despertó, hizo lo que el Ángel del Señor le había ordenado y tomó consigo a su esposa. Y sin que hubieran tenido relaciones, dio a luz a un hijo, al que puso por nombre Jesús”.

EL MISMO VERSÍCULO EN LA BIBLIA VERSIÓN JERUSALÉN NOS DICE:
“Despertado José del sueño, hizo como el ángel del Señor le había mandado, y tomó consigo a su mujer. Y no la conocía hasta que ella dió a luz un hijo, y le puso por nombre Jesús”.

En el parto te conservaste Virgen, en tu tránsito no Desamparaste al mundo, Oh Madre de DIOS... Catecismo de la Iglesia Católica, Numeral 966.

Dichas VERSIONES ECUMÉNICAS, muestran en las primeras páginas La aprobación del CELAM (Conferencia Episcopal Latinoamericana) del año de 1979. Desde ese año no han sido revisadas y los horrores que muestran estas biblias son un
VERDADERO CABALLO DE TROYA !

No Se encontrarán pasajes famosos Como:

- El anuncio del Ángel a María; LUCAS 1, 26-38.
- La alabanza de Isabel a María; LUCAS 1, 40-45.
- A Jesús dejando a Pedro como Pastor; JUAN 21, 15-17.
- A Jesús dándole el poder a los apóstoles de perdonar
los pecados; JUAN 20, 22-23.

Aunque algunas presentan un Glosario, convenientemente para ellos, TAMPOCO encontraremos Las Palabras:

“FRACCION DE PAN”
“DOMINGO”
“RECONCILIACION”
“VIRGEN”

DESCARADAMENTE, venden una versión Diferente a la aprobada por CELAM y solo le Anteponen la página que muestra la aprobación del CELAM.

¿Cómo se puede distinguir una BIBLIA CATOLICA de una BIBLIA PROTESTANTE?.

LAS BIBLIAS CATOLICAS DEBEN TENER:
73-LIBROS: ( 46 Libros En el Antiguo Testamento
+ 27 Libros En el Nuevo Testamento)
IMPRIMATUR : Significa “que puede imprimirse”.
NIHIL OBSTAT: Significa “sin errores”.

Además, En las Biblias Católicas aparecen los comentarios acerca de los capítulos y versículos en la parte inferior de cada página. Estos comentarios son hechos por EXEGETAS, personas dedicadas a la investigación y estudios de la Biblia y todo su contenido.
CATÓLICO: ¡DEFIENDE TU FE!

¡ESTAS BIBLIAS NO SON CATÓLICAS!

Si deseas obtener más información sobre este Tema y muchos más, puedes
Visitar la página web: www.defiendetufe.com
Y ordena el libro:“Respuestas Católicas Inmediatas” De Martín Zavala, M.P.

UNA BUENA BIBLIA CATÓLICA:
BIBLIA LATINOAMERICANA
BIBLIA DE JERUSALÉN
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jueves, 18 de agosto de 2011

Raúl Marcelo Scozzina, el obispo de los campesinos

Raúl Marcelo Scozzina, el obispo de los campesinos

por Murtagh, Ricardo · 1 Comentario

murtagh-scozzinaMurió en junio el último obispo de un grupo que dejó su huella en una región de altísimos contrastes: el Noreste argentino y que se organizaron para trabajar juntos en la “Región Eclesiástica NEA”.



…y elevó a los humildes (Lc 1, 52)

Nacido en San Martín Norte, Santa Fe, en 1921, el fraile franciscano Raúl Marcelo Scozzina fue designado obispo de Formosa siendo muy joven, a los 36 años, y murió el pasado 11 de junio poco antes de cumplir 90. Respetuoso con los humildes y respetado por los poderosos, en sus exequias se palpó el afecto de quien había querido ser relevado de la responsabilidad de su cargo 33 años atrás, pedido al que accedió Juan Pablo II. Por decisión testamentaria sus restos serán depositados en una humilde capilla de Campo Alegre, recóndita población a 265 km de la capital formoseña. Allí existe una imagen de la Virgen de los Pobres. Gustaba que lo llamaran Pacífico por su nombre de profesión religiosa; quiso descansar en la tierra y con los pobres entre los pobres.

La escasa población de Formosa está dispersa en un amplio territorio. Tuvo un alto crecimiento entre 1960 y 1980 –al retiro de Scozzina–, cuando la densidad de población subió de 2,5 a 4,1 hab/ km2. En el extremo noroeste, lindante con Salta, está el departamento Ramón Lista, el más pobre del país, con 87% de población aborigen (hay estimaciones confiables de que entre el 70 y el 80% de la población actual de los departamentos del oeste de la provincia corresponde a pueblos originarios).

El importante componente de estos pueblos en Formosa (existen tres etnias: pilagá, toba y wichi) remite a una población de cultura rural cazadora y recolectora que para subsistir debe ocuparse en tareas temporarias de recolección, sobre todo de algodón, o en obrajes madereros y estancias. En ambientes urbanos, ciertamente escasos en Formosa, más aún a fines de los ‘50, el recurso era “la changa”, el trabajo esporádico y el servicio doméstico en el caso de la mujer. En pocas palabras, además de discriminados, pobres entre los pobres.

Obispos trabajando juntos

Los obispos del NEA habían sido nombrados a horcajadas del cambio de década de 1960, creadas las diócesis de Reconquista, Formosa y Posadas en 1957, y Goya y San Roque (R. Sáenz Peña) en 1961. Crear una diócesis supone más que acuerdos y arduas tramitaciones, implica abordar un espacio físico y dotarlo de los recursos (institucionales, físicos e instalaciones) que el ejercicio pastoral requiere, tarea, ciertamente, del titular de la nueva jurisdicción. Se necesitan personas capaces de colaborar en la pastoral que se pretenda implementar, formados y comprometidos, máxime cuando se trata de territorios extremadamente carentes de recursos. Y esta tarea hubo de encarar el padre Pacífico, joven obispo: organizar una diócesis en un extenso territorio en el que aparte del ferrocarril que corría de SE a NO sólo tenía una ruta troncal paralela, en su mayor parte de tierra (la misma que desde 2004 lleva su nombre). Contaba que gracias al contacto con un obispo norteamericano en el Concilio Vaticano II consiguió la ayuda material con la que financió los primeros agentes de pastoral y sostener sus actividades.

Scozzina pensaba que la acción pastoral debía realizarse con la gente, capacitándola y dándole la posibilidad de desarrollarse y asumir responsabilidades: “No había que preocuparse de amontonar ladrillos, sino de formar la gente”.1 Además de ocupar diócesis recién creadas, estos obispos y sus pares vecinos compartieron la preocupación por los que menos tenían y se abocaron, como correspondía en la realidad de sus jurisdicciones, al ámbito rural. Eran años de importantes cambios y tensiones en ambientes seculares y eclesiásticos, como los reacomodamientos del fin de la Segunda Guerra Mundial y el Concilio Vaticano II. La preocupación por los más pobres fue asumida en forma grupal. A instancias de uno de ellos, monseñor Juan José Iriarte, de Reconquista, y previo al Concilio Vaticano II, se habían constituido como la Región Eclesiástica del NEA, la primera en el país, y comenzaron a trabajar en sintonía con el Movimiento Rural de la Acción Católica Argentina (MR). El énfasis en lo rural se sostenía con el esforzado aporte del MR, que fortalecía grupos y comunidades y tenía un programa muy definido y activo de capacitación para maestros y animadores rurales. Su lógica del “igual por el igual” y el método de Ver, Juzgar y Actuar determinaban que la búsqueda de soluciones se concretara entre pares y a la medida de sus capacidades: “Lo vi entonces y lo sigo viendo como una de las cosas más positivas que pude hacer como obispo, es decir, que el Movimiento Rural, el regionalismo, me ayudó mucho a desarrollar mi actividad misionera y pastoral, porque me abría campos. Junto con los responsables del Movimiento Rural visitaba a los grupos, los encontrábamos en los momentos en que estaban reunidos, siguiendo las lecciones por radio, caer así sorpresivamente (…) Justamente eso era la promoción, porque se daba conocimiento a la gente, se los estaba, a muchos de ellos, alfabetizando, se les estaba abriendo un mundo nuevo”.

También trabajó en estrecha asociación con el Instituto de Cultura Popular (INCUPO) y frecuentemente usaba su lema “Juntos podemos”. Scozzina solía referirse al aporte que podía hacer la Iglesia a los campesinos con un ejemplo. Una vez llegó sin aviso a una cooperativa muy incipiente, de no más de siete pequeños campesinos, en la zona de El Colorado. Se arrimó al lugar donde estaban trabajando y empezó a conversar: “Les dije: ¿Ya están sacando alguna ventaja, algo se está produciendo? Yo, cura obispo, mirando el sentido económico o material (…). Y uno me dice: Y, monseñor, ya hemos encontrado la amistad”. La posterior y estrecha vinculación entre el Movimiento Rural y las Ligas Agrarias, que en Formosa se constituyeron como la U.Li.Ca.F, también marcó la gestión de monseñor Scozzina, que supo acompañar pero sin intervenir en la conducción de esas organizaciones. El pasaje de la atención de los grupos de campesinos de un movimiento a otro, probablemente por tratarse en su gran mayoría de los mismos promotores o animadores, transcurrió de manera natural, coordinada y sin estridencias.

Refiriéndose al primer acto público de U.Li.Ca.F, Scozzina, muy conocedor de una diócesis con alta explotación de mano de obra intensiva y de la licitud de los reclamos por precios y condiciones de trabajo dignas, contaba: “Asistí porque me pidieron y hablé, los animé, estaban luchando por sus derechos, les correspondía”. Y agregó luego: “Seguí con su defensa, sobre todo cuando vino la represión militar, ahí tuve que sacar la cara, hablar.2 En el caso de Formosa, los campesinos que se habían ya vivido, formado en el Movimiento Rural supieron oponerse a infiltraciones extremistas y violentas”. “Hice mucho junto a los dirigentes del Movimiento Rural que tuve en tiempo de obispo –dice–, sobre todo de uno a quien recordamos y queremos tanto (N.d R. Oscar Ortiz, empeñoso comunicador y animador comunitario ya fallecido). Me llevaron a hacer mucho, me abrieron caminos, me hicieron arrimar a la gente, yo que por temperamento soy más bien esquivo. Por eso valoro mucho esto del tema de región del noreste, de los obispos, principalmente de los siete primeros, sin quitar valor o peso a lo que sucedió después. Hablo de mis primeros años, de mi primer trabajo realmente misionero, apostólico, que significó el regionalismo, el impulso, el apoyo, el entusiasmo que nos daban y el hecho completo del Movimiento Rural. (…) Sólo Dios sabe lo que hay ahí, justamente es algo normal en la vida del misionero no ver los frutos”. Queda a la historiografía el desafío de indagar las razones personales y probablemente también políticas que llevaron a Scozzina a solicitar su retiro anticipado, cuando sólo tenía 57 años.



1. Los textos encomillados corresponden a una entrevista grabada en junio de 2001 por gente cercana a INCUPO.

2. Como reclamo por la detención del sacerdote francés Santiago Renevot cura párroco de El Colorado, en noviembre de 1975, cerró por un día las capillas e iglesias de la diócesis. “Es lamentable que se haya interpretado su accionar a favor del campesinado pobre como una actuación marxista” decía el documento firmado por él y 17 sacerdotes de su clero.

lunes, 8 de agosto de 2011

EL PECADO ORIGINAL

EL PECADO ORIGINAL

1. Pecado original

2. Dios Redentor. Decreto

3. La Alianza de Dios con los hombres

4. Consecuencias. Pruebas y tentaciones

5. Consecuencias individuales internas

6. Otras consecuencias individuales

7. Transmisión universal

8. Consecuencias universales

9. Si Adán y Eva no lo hubiesen cometido

10. El pecado venial

11. El pecado mortal

12. Los pecados capitales

1. Pecado Original

-Dios impuso un decreto al hombre

-Existe el pecado original

-No fue por tendencia de la naturaleza ni por tentación, sino por influjo del diablo

-El diablo sedujo Eva con astucia

-El hombre quebrantó el precepto divino

-Inmediatamente se produjo el desorden del pecado en la armonía de la creación

-Dios dictó la sentencia condenatoria y profetizó que la victoria sería suya

-Adán y Eva pecaron mortalmente

-Su pecado fue gravísimo

-Fue de soberbia, de curiosidad, de gula, de desobediencia y de excusa

-Perdieron la santidad, que tuvo sus consecuencias para todos los hombres

-Fueron perdonados

-Dios impuso un decreto al hombre.

Y Dios impuso al hombre este mandamiento: «De cualquier árbol del jardín puedes comer, mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás, porque el día que comieres de él, morirás sin remedio» (Gén. 2, 16-17).

-Existe el pecado original.

Mira que en culpa yo nací,

pecador me concibió mi madre (Sal. 50, 7).

Por la mujer fue el comienzo del pecado, y por causa de ella morimos todos (Si. 25, 24).

Por tanto, como por un sólo hombre entró el pecado en el mundo y por el pecado la muerte y así la muerte alcanzó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron... (Rom. 5, 12).

Si por el delito de uno sólo murieron todos... (Rom. 5, 15).

En efecto, si por el delito de uno sólo reinó la muerte... (Rom. 5, 17).

En efecto, así como por la desobediencia de un sólo hombre, todos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno sólo todos serán constituidos justos (Rom. 5, 19).

...así, los mismo que el pecado reinó en la muerte... (Rom. 5, 21).

-El pecado de Adán y Eva no fue por tendencia ni por tentación de la naturaleza inferior todavía carente de concupiscencia, sino por un influjo externo del diablo representado en la serpiente.

(La serpiente) dijo a la mujer: «¿Cómo es que Dios os ha dicho: no comáis de ninguno de los árboles del jardín?» Respondió la mujer a la serpiente: «Podemos comer del fruto de los árboles del jardín. Mas del fruto del árbol que está en medio del jardín, ha dicho Dios. No comáis de él, ni lo toquéis, so pena de muerte.» Replicó la serpiente a la mujer: «De ninguna manera moriréis. Es que Dios sabe muy bien que el día en que comiereis de él, se os abrirán los ojos y seréis como dioses, conocedores del bien y del mal» (Gén. 3, 1-5).

-El diablo sedujo a Eva con su astucia.

La serpiente era el más astuto de todos los animales del campo que Yahvéh Dios había hecho. Y dijo a la mujer: «¿Cómo es que Dios os ha dicho: No comáis de ninguno de los árboles de jardín?» (Gén. 3, 1).

...mas por envidia del diablo entró la muerte en el mundo, y la experimentan los que le pertenecen (Sab. 2, 24).

Pero temo que, al igual que la serpiente engañó a Eva con su astucia, se pervientan vuestras mentes apartándose de la sinceridad (2 Cor. 11, 3).

-El hombre se reveló contra Dios, quebrantando voluntariamente el precepto que le había impuesto y, en consecuencia, el hombre quedó sujeto a toda clase de sufrimientos físicos y morales.

A la mujer le dijo: «Tantas haré tus fatigas cuantos sean tus embarazas: con trabajo parirás los hijos. Hacia tu marido irá tu apetencia, y él te dominarás.» Al hombre le dijo: «Por haber escuchado la voz de tu mujer y comido del árbol del que Yo te había prohibido comer, maldito sea el suelo por tu causa: con fatiga sacarás de él el alimento todos los días de tu vida. Espinas y abrojos te producirá, y comerás la hierba del campo. Con el sudor de tu rostro comerás el pan, hasta que vuelvas al suelo, pues de él fuiste tomado...» (Gén. 3, 16-19).

Aclaración. La condena afecta a los culpables en sus actividades esenciales, a la mujer como madre y esposa, al hombre como trabajador.

-Inmediatamente después del pecado de Adán y Eva se produjo la primera manifestación del desorden producido por el pecado en la armonía de la creación.

Y como viene la mujer que el árbol era bueno para comer, apetecible a la vista y excelente para lograr sabiduría, tomó de su fruto y comió, y dio también a su marido, que igualmente comió. Entonces se les abrieron a entrambos los ojos, y se dieron cuenta de que estaban desnudos y cosiendo hojas de higuera se hicieron unos ceñidores (Gén. 3, 6-7).

-Dios dictó la sentencia condenatoria contra los primeros prevaricadores y les profetizó que la victoria sería suya y no del tentador.

Entonces Yahvéh dijo a la serpiente:

«Por haber hecho esto, maldita seas entre todas las bestias y entre todos los animales del campo. Sobre tu vientre caminarás, y polvo comerás todos del días de tu vida. Enemistad pondré entre ti y la mujer, y entre tu linaje y su linaje: él te pisará la cabeza mientras acechas tú su calcañar» (Gén. 3, 14-15).

A la mujer le dijo:

«Tantas haré tus fatigas cuantos sean tus embarazos: con trabajo parirás los hijos. Hacia tu marido era tu apetencia, y él te dominará» (Gén. 3, 16).

Al hombre le dijo:

«Por haber escuchado la voz de tu mujer y comido del árbol del que yo había prohibido comer, maldito sea el suelo por tu causa: con fatiga sacarás de él el alimento todos los días de tu vida. Espinas y abrojos te producirá, y comerás la hierba del campo. Con el sudor de tu rostro comerás el pan, hasta que vuelvas al suelo, pues de él fuiste tomado. Porque eres polvo y al polvo tornaras» (Gén. 3, 17-19).

Aclaración. «El te pisará la cabeza» indica el primer destello de la salvación, y la victoria del Redentor sobre satanás.

-Adán y Eva, desobedeciendo el precepto divino, pecaron mortalmente.

«...mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás, porque el día que comieres de él, morirás sin remedio» (Gén. 2, 17).

Aclaración. La gravedad del pecado se deriva de la gravedad de la pena, «morirás sin remedio».

-El pecado de Adán y de Eva fue gravísimo.

Se deduce claramente de los siguientes textos:

a) -De la promulgación solemne del mandato.

Y Dios impuso al hombre este mandamiento: «De cualquier árbol del jardín puedes comer, mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás,... (Gén. 2, 16-17).

b) -De la gravedad del castigo prometido.

...porque el día que comieres de él, morirás sin remedio (Gén. 2, 17).

c) - De la corrupción de la humanidad, como consecuencia del pecado.

Viendo Yahvéh que la maldad del hombre cundía en la tierra, y que todos los pensamientos que ideaba su corazón eran puro mal de continuo, le pesó a Yahvéh de haber hecho al hombre en la tierra,... (Gén. 6, 5-6).

Aclaración. Este pesar de Dios expresa a la manera humana la exigencia de la santidad, que no puede soportar el pecado.

-Adán y Eva cometieron varios pecados en su prevaricación: de soberbia, de curiosidad, de gula, de desobediencia, de excusa.

a) -De soberbia:

Replicó la serpiente a la mujer: «De ninguna manera moriréis. Es que Dios sabe muy bien que el día en que comiereis de él, se os abrirán los ojos y seréis como dioses, conocedores del bien y del mal (Gén. 3, 4-5).

b) -De curiosidad:

...se os abrirán vuestros ojos y seréis como dioses... (Gén. 3, 5).

c) -De gula:

Y como viese la mujer que el árbol era bueno para comer... (Gén. 3, 6).

d) -De desobediencia:

...así como por la desobediencia de un sólo hombre, todos fueron constituidos pecadores,... (Rom. 5, 19).

e) -De excusa:

Dijo el hombre: «La mujer que me diste por compañera me dio del árbol y comí» (Gén. 3, 12).

-El primer hombre Adán perdió la santidad y la justicia original por la transgresión del precepto divino, que tuvo su consecuencias para todos los hombres y fueron reparadas por Cristo.

a) -Precepto divino:

Y Dios impuso al hombre este mandamiento: «De cualquier árbol del jardín puedes comer, más del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás, porque el día que comieres de él, morirás sin remedio (Gén. 2, 16-17).

b) -Transgresión:

Y como viese la mujer que el árbol era bueno para comer, apetecible a la vista y excelente para lograr la sabiduría, tomó de su fruto y comió y dio también a su marido que igualmente comió (Gén. 3, 6).

c) -Consecuencias:

En efecto, así como por la desobediencia de un sólo hombre, todos fueron constituidos pecadores (Ef. 5, 19).

d) -Reparación:

Así también por la obediencia de uno sólo (Cristo), todos serán constituidos justos (Ef. 5, 19).

-Adán y Eva fueron perdonados de su pecado y consiguieron la salvación eterna.

Ella protegió al Padre del mundo, al primer hombre formado por Dios, cuando fue creado sólo: ella le levantó de su caída (Sab. 10, 1).

Aclaración. «Ella», es decir, la sabiduría, y, por consiguiente, el conocimiento de los destinos del hombre y de los medios para alcanzarlos.

2. Dios Redentor. Decreto

-Dios decretó la redención de los hombres

-Prometió enviar al Hijo

-Promete el Mesías a Abraham

-Profetizó la victoria de Cristo

-Reveló el nombre del Mesías

-Dios decretó la Redención de los hombres por medio de Jesucristo.

Entonces Yahvéh Dios dijo a la serpiente: «...Enemistad pondré entre ti y la mujer, entre tu linaje y su linaje: él te pisará la cabeza mientras acechas tú su calcañar» (Gén. 3, 15).

-Inmediatamente después del pecado de Adán y Eva Dios prometió enviar a su unigénito Hijo a los hombres para librarlos de los males contraídos por el pecado, y confirmó después varias veces esta promesa.

a) -Prometió enviar a su unigénito Hijo.

«Enemistad pondré entre ti y la mujer, y entre linaje y su linaje: él te pisará la cabeza mientras acechas tú su calcañar» (Gén. 3, 15).

Aclaración. Es el primer destello de salvación anunciado por Dios a los hombres. «Él te pisará la cabeza...» indica el triunfo de Mesías sobre Satanás.

b) -Confirmó esta promesa varias veces.

Destilad, cielos, como rocío de los alto, derramad, nubes, la victoria. Abrase la tierra y produzca salvación, y germine juntamente la justicia (Is. 45, 8).

Inminente, cercana está mi justicia, como la luz saldrá mi liberación,... (Is. 51, 5).

Así dice Yahvéh: Velad por la equidad y practicad la justicia, que mi salvación está para llegar y mi justicia para manifestarse (Is. 56, 1).

Porque, como una tierra hace germinar plantas y como un huerto produce su simiente, así el Señor Yahvéh hace germinar la justicia y la alabanza en presencia de todas las naciones (Is. 61, 11).

-Dios promete el Mesías a Abraham.

Mas he aquí que la palabra de Yahvéh le dijo: «No te heredará ese, sino que heredará uno que saldrá de tus entrañas» (Gn. 15, 4).

Dijo Dios Abraham: «A Saray, tu mujer, no la llamarás más Saray, sino que su nombre será Sara. Yo la bendeciré, y de ella también te daré un hijo...» (Gén. 17, 16).

-Dios profetizó la victoria final de Jesucristo sobre Satanás.

Enemistad pondré entre ti y la mujer, y entre tu linaje y su linaje: él te pisará la cabeza mientras acechas tú su calcañar» (Gén. 3, 15).

Aclaración. «Él te pisará la cabeza», es decir, Jesucristo triunfará sobre el dominio de Satanás.

-Dios Padre reveló el verdadero nombre del Mesías.

a) -En el Jordán.

Bautizado Jesús, salió luego del agua; y en esto se abrieron los cielos y vio al Espíritu de Dios que bajaba en forma de paloma y venía sobre él. Y una voz que venía de los cielos decía: «Este es mi Hijo amado, en quien me complazco» (Mt. 3, 16).

b) -En el Tabor.

Todavía estaba hablando, cuando un nube luminosa los cubrió, y salió de la nube una voz que decía: «Este es mi Hijo amado, en quien me complazco; escuchadle» (Mt. 17, 5).

3. La Alianza de Dios con los hombres

-La Alianza de Dios con Noé alcanza a toda la humanidad

-La de Jesucristo fue profetizada en el Antiguo Testamento

-La Alianza de Dios con Noé alcanza a toda la humanidad.

Dijo Dios a Noé y a sus hijos con él: «he aquí que yo establezco mi alianza con vosotros y con vuestra futura descendencia, y con toda alma viviente que os acompaña:...» (Gén. 9, 8-10).

-La Nueva Alianza que Jesucristo va a sellar entre Dios y los hombres fue profetizada en el Antiguo Testamento.

He aquí que días vienen -oráculo de Yahvéh- en que yo pactaré con la casa de Israel (y con la casa de Judá) una nueva alianza;... (Jer. 31, 31).

4. Pecado Original. Consecuencias. Pruebas y tentaciones

-El hombre en esta vida ha de sufrir pruebas de Dios

-Y tentaciones que proceden de su naturaleza y del diablo

-Todo bien procede de Dios y todo mal del pecado

-Las tentaciones nunca proceden de Dios

-El diablo posee cierto dominio sobre los hombres

-Las pruebas de Dios son para purificar al justo

-Dios permite los males para que podamos salvarnos

-Los demonios ignoraban el plan salvífico de Dios

-Confiesan que Jesucristo es Dios

-El hombre, en el estado actual de la vida presente, ha de sufrir pruebas que proceden de Dios.

Después de estas cosas sucedió que Dios tentó a Abraham y le dijo: «¡Abraham, Abraham!» Él respondió: «Heme aquí.» Díjole: «Toma a tu hijo, a tu único a quien amas, Isaac, vete al país de Moria y ofrécele allí en holocausto en uno de los montes, el que yo te diga» (Gén. 22, 1).

Cuando te levantabas de la mesa sin tardanza, dejando la comida, para esconder un cadáver, era yo enviado para someterte a prueba (Tob. 12, 13).

Crisol para la plata, horno para el oro; los corazones, Yahvéh mismo la prueba (Prov. 17, 3).

...pues Dios les prometió a prueba y les halló dignos de sí;... (Sab. 3, 5).

-El hombre, en el estado actual de la vida presente, ha de sufrir tentaciones que proceden de la propia naturaleza y del diablo.

a) -De la propia naturaleza.

¿No es una milicia lo que el hombre por la tierra? (Job 7, 1).

Hijo, si te llegas a servir al Señor, prepara tu alma para la prueba (Si. 2, 1).

...en realidad, ya no soy yo quien obra, sino el pecado que habita en mí (Rom. 7, 17).

Así pues, soy yo mismo quien con la razón sirve a la ley de Dios, más con la carne, a la ley del pecado (Rom. 7, 25).

Pues la carne tiene apetencias contrarias al espíritu, y el espíritu contrarias a la carne, como que son entre sí antagónicos, de forma que no hacéis lo que quisierais (Gál. 5, 17).

¿De dónde proceden las guerras y las contiendas entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones que luchan en vuestro miembros? (Sant. 4, 1).

b) -Del diablo.

Revestíos de las armas de Dios para poder resistir a las asechanzas del Diablo (Ef. 6, 11).

...no fuera que el Tentador os hubiera tentado y que nuestro trabajo quedara reducido a nada (1 Tess. 3, 5).

Sed sobrios y velad. Vuestro adversario, el Diablo, ronda como león rugiente, buscando a quien devorar. Resistidle firmes en la fe,... (1 Pe. 5, 8).

No temas por lo que vas a sufrir: el Diablo va a meter a algunos de vosotros en la cárcel para que seáis tentados, y sufriréis una tribulación de diez días (Apoc. 2, 10.)

-Todo bien procede de Dios y todo mal procede del pecado.

a) -Todo bien procede de Dios.

Toda dádiva buena y todo don perfecto viene de lo alto, desciende del Padre de las luces, en quien no hay cambio ni sobras de rotaciones (St. 1, 17).

b) -Todo mal procede del pecado.

Porque, habiendo venido por un hombre la muerte,... (1 Cor. 15, 21).

Aclaración. Y con la muerte todos los males que a ella conducen y que de ella se derivan.

-Las tentaciones que el hombre ha de sufrir en el estado actual de la vida presente, nunca proceden de Dios.

Ninguno, cuando se vea tentado, diga: Es Dios quien me tienta; porque Dios ni es tentado por el mal ni tienta a nadie (Sant. 1, 13).

-El Diablo posee cierto dominio sobre los hombres por razón del pecado de Adán.

a) -Cristo le llama «Príncipe de este mundo.»

...ahora el Príncipe de este mundo será echado abajo (Jn. 12, 31).

b) -San Pablo le llama «Dios de este mundo.»

...para los incrédulos, cuyas inteligencias cegó el Dios de este mundo para impedir que vean brillar el resplandor del Evangelio,... (2 Cor. 4, 4).

c) -«señor de la muerte»

...para aniquilar mediante la muerte al señor de la muerte, es decir, al Diablo,... (Hebr. 2, 14).

-Las pruebas que Dios permite son el medio de purificación del justo.

Cuando te levantabas de la mesa sin tardanza, dejando la comida, para esconder un cadáver, era yo enviado para someterte a prueba (Tb. 12, 13).

Ruego a los lectores de este libro que no se desconcierten por estas desgracias; piensen antes bien que estos castigos buscan no la destrucción, sino la educación de nuestra raza;... (2 Mac. 6, 12).

Por eso mismo nunca retira de nosotros su misericordia; cuando corrige con la desgracia, no está abandonando a su propio pueblo (2 Mac. 6, 16).

...si es verdad que nuestro Señor que vive, está momentáneamente irritado para castigarnos y corregirnos, también se reconciliará de nuevo con sus siervos (2 Mac. 7, 33).

Tú nos probaste, oh Dios,

nos purgaste, cual se purga la plata;

nos prendiste en la red,

pusiste una correa a nuestros lomos,

dejaste que un cualquiera a nuestra cabeza cabalgara,

por el fuego y el agua atravesamos;

mas luego nos sacaste para cobrar aliento (Sal. 66, 10-12).

Mas, al ser castigados, somos corregidos por el Señor, para que no seamos condenados con el mundo (1 Cor. 11, 32).

-Dios permite males en este mundo para que nos podamos salvan por su misericordia el día del Juicio universal.

Mas, al ser castigados, somos corregidos por el Señor, para que no seamos condenados por el mundo (1 Cor. 11, 32).

Aclaración. «Siendo castigados», es decir, «haciendo penitencia».

-Las potencias del mal o los demonios que reinan en este mundo ignoraban el plan salvífico de Dios.

...una sabiduría de Dios misterios, escondida, destinada por Dios antes de los siglos para gloria nuestra, desconocida de todos los príncipes crucificado al Señor de la Gloria- (1 Cor. 2, 7-8).

-Los demonios confiesan que Jesucristo es el Hijo de Dios.

Y los espíritus inmundos, al verle, caían a sus pies y gritaban: «Tú eres el Hijo de Dios» (Mc. 3, 11).

...un hombre con espíritu inmundo...al ver de lejos a Jesús, corrió y se postró ante él y gritó con gran voz: «¿Qué tengo yo contigo, Jesús, Hijo de Dios Altísimo? (Mc. 5, 2 y 6).

5. Pecado original. Consecuencias individuales internas

-Los hombres nacen sin la vida de Dios

-La condición pecadora del hombre es ingénita

-Las pecados proceden de las tentaciones, del libre albedrío y de la carne

-La vileza de su cuerpo es por su origen por su fin y por las miserias a que está sujeto

-Su egoísmo es la raíz de todos los males

-Existe la concupiscencia en el hombre

-Consecuencia del pecado original

-Son tres

-Los deseos del corazón tienden al mal

-El hombre lleva en sí la inclinación al pecado

-Toda acción contra la ley de Dios brota de los desórdenes internos del hombre

-El apetito sensitivo se revela contra la razón

-El hombre siente en su interior la lucha

-Dos tendencias en el hombre

-El sentido del pudor están vinculados

-Todos los hombres vienen a este mundo sin la vida divina, porque la perdieron en la persona de Adán.

Pues del mismo modo que en Adán mueren todos, así también todos revivirán en Cristo (1 Cor. 15, 22).

-La condición pecadora del hombre es ingénita.

...las trazas del corazón humano son malas desde su niñez,... (Gén. 8, 21).

Mira que en culpa ya nací,

pecador me concibió mi madre (Sal. 51, 7).

-Los pecados de los hombres proceden de las tentaciones del demonio, y también del libre albedrío y de la corrupción de la carne.

Cada uno es tentado por su propia concupiscencia que le arrastra y le seduce (Sant. 1, 14).

-La vileza es la condición corporal del hombre, por su origen, por su fin temporal y por las miserias a que está sujeto.

a) -Por el origen.

Entonces Yahvéh Dios formó al hombre con polvo de suelo, e insufló en sus narices aliento de vida, y resultó el hombre un ser viviente (Gén. 2, 7).

...todos han salido del polvo y todos vuelven al polvo (Qo. 3, 20.)

Con el sudor de tu rostro comerás el pan, hasta que vuelvas al suelo, pues de él fuiste formado. Porque eres polvo y al polvo tornarás (Gén. 3, 19).

b) -Por su fin temporal.

El hombre, nacido de mujer, corto de días y harto de tormentos. Como la flor, bruta y se marchita, y huye como la sombra sin pararse. Se deshace cual leño carcomido, cual vestido que roe la polilla (Job 14, 1).

Toda carne es hierba y todo su esplendor como flor del campo. La flor se marchita, se seca la hierba,... (Is. 14, 1).

¿Por qué se enorgullece el que es tierra y ceniza? ¡Si ya en vida es su vientre podredumbre! (Si. 10, 9).

c) -Por la miserias a que está sujeto.

A la mujer le dijo:

«Tantas haré tus fatigas cuantos sean tus embarazos: con trabajo parirás los hijos. Hacia tu marido irá tu apetencia y él te dominará» (Gén. 3, 16).

Al hombre le dijo: «Por haber escuchado la voz de tu mujer y comido del árbol del que yo te había prohibido comer, maldito sea el suelo por tu causa: con fatiga sacarás de él el alimento todos los días de tu vida. Espinas y abrijos te producirá, y comerás la hierba del campo. Con el sudor de tu rostro comerás el pan, hasta que vuelvas al suelo pues de él fuiste tomado (Gén. 3, 17-19).

Aclaración. Esta condena afecta a los culpables en sus actividades esenciales, a la mujer como madre y como esposa, al hombre como trabajador.

-La raíz de todos los males es el egoísmo que tiene su mayor expresión en el afán de dinero.

Porque la raíz de todos los males es el afán de dinero, y algunos, por dejarse llevar de él, se extraviaron en la fe y se atormentaron con muchos dolores (1 Tim. 6, 10).

-Existe en el hombre la concupiscencia.

Concupiscencia es una conmoción e ímpetu del ánimo con que el hombre aguijoneado, apetece gustos y placeres prohibidos.

...cada uno es tentado por su propio concupiscencia que le arrastra y le seduce (Sant. 1, 14).

Mas el pecado,...suscitó en mí toda suerte de concupiscencias;... (Rom. 7, 8).

La chusma que se había mezclado con ellos se dejó llevar su apetito (Núm. 11, 4).

Aclaración. La concupiscencia es pecado si hay advertencia plena del entendimiento y consentimiento completo de la voluntad.

-La concupiscencia del hombre y su inclinación al pecado son consecuencias heredadas del pecado original.

¿Quién puede decir: «Purifiqué mi corazón, estoy limpio de mi pecado?» (Prov. 20, 9).

Cierto es que no hay ningún justo en la tierra que haga el bien sin nunca pecar (Qo. 7, 20).

Pues bien, aquí me tienes para discutir contigo eso que has dicho: «No he pecado» (Jer. 2, 35).

Mas el pecado,...suscitó en mí toda suerte de concupiscencias;... (Rom. 7, 8).

...pero advierto otra ley en mis miembros que lucha contra la ley de mi razón y me esclaviza a la ley del pecado que está en mis miembros (Rom. 7, 23).

...cada uno es tentado por su propia concupiscencia que le arrastra y le seduce (Sant. 1, 14).

¿De dónde proceden las guerras y las contiendas entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones que luchan en vuestros miembros? (Sant. 4, 1).

Si decimos: «No tenemos pecado», nos engañamos y la verdad no está en nosotros (1 Jn. 1, 8).

-Las concupiscencias predominantes en el hombre son tres.

Concupiscencia es una conmoción e ímpetu del ánimo con que los hombres aguijoneados apetecen los placeres y gustos contrarios a la Ley de Dios.

Puesto que todo lo que hay en el mundo -la concupiscencia de la carne, la concupiscencia de los ojos y la jactancia de riquezas- no viene del Padre, sino del mundo (1 Jn. 2, 16).

Pues la carne tiene apetencias contrarias al espíritu, y el espíritu contrarias a la carne, como que son entre sí antagónicos, de forma que no hacéis lo que quisierais (Gál. 5, 17).

Quemaréis las esculturas de sus dioses, y no codiciaréis el oro y la plata que los recubren, ni lo tomarán para ti,... (Deut. 7, 25).

-Los deseos del corazón del hombre tienden hacia el mal.

Viendo Yahvéh que la maldad del hombre cundía en la tierra, y que todos los pensamientos que ideaba su corazón eran puro mal de continuo, le pesó a Yahvéh de haber hecho al hombre en la tierra, y se indignó en su corazón (Gén. 6, 5-6).

...dijo Yahvéh en su corazón: «Nunca más volveré a maldecir el suelo por causa del hombre, porque las trazas del corazón humano son malas desde su niñez,... (Gén. 8, 21).

-El hombre lleva dentro de sí la inclinación al pecado que es la causa de su iniquidad.

¿Es justo ante Dios algún mortal?

¿ante su hacedor es puro un hombre? (Job 4, 17).

Si no se fía de sus miembros servidores,

y aun a sus ángeles achaca desvarío,

¡cuánto más a los que habitan estas casas de arcilla.

ellas mismas hincadas en el polvo! (Job 4, 18-19).

Job tomó la palabra y dijo:

Bien sé yo, en verdad que es así:

¿Cómo ante Dios puede ser justo un hombre? (Job 9, 2).

Mas ¿quién podrá hacer lo puro de lo impuro?

¡Ninguno! (Job 14, 4).

¿Cómo puede ser puro un hombre?

¿Cómo ser justo el nacido de mujer?

Si, ni en sus santos tiene Dios confianza,

ni los cielos son puros a sus ojos,

¡cuánto menos un ser abominable y corrompido,

el hombre, que bebe la iniquidad como agua! (Job 15, 14-16).

Aclaración. Los «Servidores de Dios» son los mismos ángeles. Si éstos que están tan cerca de Dios conservan una debilidad radical, cuánto más y con mayor razón el hombre carnal y perecedero.

-Toda acción contra la Ley de Dios brota de los desórdenes interiores del corazón del hombre.

Porque de dentro del corazón salen las intenciones malas, asesinatos, adulterios, fornicaciones, robos, falsos testimonios, injurias. Eso es lo que hace impuro al hombre;... (Mt. 15, 19).

-El apetito sensitivo del hombre se revela contra la razón, en el estado actual de naturaleza caída por el pecado original.

...pues un cuerpo corruptible hace pesada el alma y esta tienda de tierra oprima el espíritu fecundo en pensamientos (Sab. 10, 15).

...puesto que no hago el bien que quiero, sino que obro el mal que no quiero. Y, si hago lo que no quiero, no soy yo quien obra, sino el pecado que habita en mí (Rom. 7, 19-20).

Aclaración. El hombre, por el pecado original, no solamente quedó despojado de la justicia original, de la gracia y de los demás dones sobrenaturales, sino que, en el orden natural, el entendimiento quedó obscurecido para entender los misterios de Dios, el libre albedrío debilitado, la voluntad también debilitada, el apetito sensitivo desenfrenado hacia el mal, la memoria derramada, la imaginación inquieta y desasosegada, los sentidos descontrolados para conseguir sus fines, la tendencia generativa mal inclinada y desviada, es decir, muy distinto de como lo creó Dios.

-Como consecuencia del pecado original, el hombre siente en su interior la lucha natural contra las tendencias propias de su naturaleza fisiológica.

...pero advierto otra ley en mis miembros que lucha contra la ley de mi razón y me esclaviza a la ley del pecado que está en mis miembros (Rom. 7, 23).

Pues la carne tiene apetencias contrarias al espíritu, y el espíritu contrarias a la carne, como que son entre sí antagónicos, de forma que no hacéis lo que quisierais (Gál. 5, 17).

-Existen en el hombre dos tendencias una según el hombre interior acorde con la Ley de Dios y otra contraria a la razón que es la Ley del pecado.

Descubro, pues, esta Ley: en queriendo hacer el bien, es el mal el que se me presente. Pues me complazco en la Ley de Dios según el hombre interior, pero advierto otra ley en mis miembros que lucha contra la ley de mi razón y me esclaviza a la ley del pecado que está en mis miembros (Rom. 7, 21-23).

-El sentimiento del pudor y el sentido del pecado están vinculados muy estrechamente.

Pudor es la defensa de la castidad.

a) -Adán y Eva, inmediatamente después de la creación,

Estaban ambos desnudos, el hombre y su mujer, pero no se avergonzaban uno de otro (Gén. 2, 25).

b) -Después del pecado manifiestan el sentimiento del pudor,

...se dieron cuenta de que estaban desnudos;... (Gén. 3, 7).

y el sentido de culpabilidad.

Adán contestó: «Te oí andar por el jardín y tuve miedo, porque estoy desnudo; por eso me escondí» (Gén. 3, 10).

6. Pecado original. Otras consecuencias individuales

-El hombre expuesto a la lucha

-Todos los hombres cometen pecados personales en su vida

-El trabajo

-Los agentes naturales pueden causar enfermedad

-La muerte del cuerpo

-Es mejor no conocer el camino que retractarse después de conocido

-El hombre no conoce las miserias de su condición

-Los que mueren sólo en pecado original no padecen la pena de sentido en la otra vida

-Los niños o dementes que mueren sin bautismo son sufren tristeza al carecer de la vista de Dios

-El hombre vive expuesto en este mundo a una lucha fuerte contra los enemigos internos y externos, ocasionad por la culpa de Adán.

Revestíos de las armas de Dios para poder resistir a las asechanzas del Diablo. Porque nuestra lucha no es contra la carne y la sangre, sino contra los Principados, contra las Potestades, contra los Dominadores de este mundo tenebroso, contra los Espíritus del Mal que están en las alturas (Ef. 6, 11-12).

Sed sobrios y velad. Vuestro adversario el Diablo, ronda como león rugiente, buscando a quien devorar (1 Pe. 5, 8).

Someteos, pues, a Dios; resistid al Diablo y él huirá de vosotros (Sant. 4, 7).

Aclaración. «...nuestra lucha no es "tanto" contra la carne y la sangre,...»

...vivíamos también todos nosotros en otro tiempo en medio de las concupiscencias de nuestra carne, siguiendo las apetencias de la carne y de los malos pensamientos,... (Ef. 2, 3).

-Todos los hombres llegan a cometer siquiera alguna vez pecados personales en el transcurso de su vida.

Viendo Yahvéh que la maldad del hombre cundía en la tierra, y que todos los pensamientos que ideaba su corazón eran puro mal de continuo, le pesó a Yahvéh de haber hecho al hombre en la tierra y se indignó en su corazón (Gén. 6, 5-6).

Cuando pequen contra ti, pues no hay hombre que no peque,... (1 Reg. 8, 46).

¿Es justo ante Dios algún mortal?

¿Ante su Hacedor es puro un hombre? (Job 4, 17).

¿Cómo será justo un hombre ante Dios?

¿Cómo puro el nacido de mujer? (Job 25, 4).

Si en cuenta tomas las culpas, oh Yahvéh,

¿quién, Señor, se tendrá en pie? (Sal. 130, 3).

...no entren en juicio con tu siervo,

pues no es justo ante ti ningún viviente (Sal. 143, 2).

¿Quién puede decir: «Purifiqué mi corazón,

estoy limpio de mi pequeño?» (Prov. 20, 9).

Cierto es que no hay ningún justo en la tierra que haga el bien sin nunca pecar (Qo. 7, 20).

No reproches al hombre que se vuelve del pecado, recuerda que culpables somos todos (Si, 8, 5).

Entonces, ¿qué? ¿Llevamos ventaja? ¡De ningún modo! pues ya demostramos que tanto judíos como griegos están todos bajo pecado,... (Rom. 3, 9).

-El trabajo el consecuencia del pecado original y castigo que impuso Dios al hombre.

Al hombre le dijo: «Por haber escuchado la voz de la mujer y comido del árbol que yo le había prohibido comer, maldito sea el suelo por tu causa con fatiga sacarás de él el alimento todos los días de tu vida. Espinas y abrojos te producirá, y comerás la hierba del campo. Con el sudor de tu rostro comerás el pan, hasta que vuelvas al suelo, pues de él fuiste tomado...» (Gén. 3, 17-18).

-Los agentes naturales pueden causar la enfermedad.

a) -La vejez.

Como hubiese envejecido Isaac, y no viene ya por tener debilitados sus ojos, llamó a Esaú... (Gén. 27, 1).

b) -La caída.

...su nodriza le tomó y huyó, pero con la prisa de la fuga, cayó y se quedó cojo.

Se llamaba Meribbaal (2 Sam. 4, 4).

c) -La circuncisión.

Cuando acabó de circuncidarse toda la gente, se quedaron descansando en el campamento hasta que se curaron (Jos. 5, 8).

-Otro efecto del pecado original es la muerte corporal de todos los hombres.

Porque Dios creó al hombre incorruptible, le hizo imagen de su misma naturaleza; mas por envidia del diablo entró la muerte en el mundo, y la experimentan los que le pertenecen (Sab. 2, 23).

Por tanto, como por un sólo hombre entró el pecado en el mundo y por el pecado la muerte y así la muerte alcanzó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron,... (Rom. 5, 12).

Pues el salario del pecado es la muerte,... (Rom. 6, 23).

...y el pecado, una vez consumado, engendra la muerte (Sant. 1, 15).

-Es mejor no conocer el camino de la justicia, que retractarse después de haberlo conocido.

Pues más les hubiera valido no haber conocido el camino de la justicia que, una vez conocido, volverse atrás del santo precepto que les fue trasmitido (2 Pe. 2, 21).

-El Estado de hombre viador es tal que no conoce las miserias propias de su condición, como consecuencia del pecado original.

¡Ay de los que llaman al bien, y al bien mal; que dan obscuridad por luz, y luz por obscuridad; que dan amargo por dulce, y dulce por amargo! (Is. 5, 20).

Aclaración. Se deduce claramente la existencia en el hombre de una tendencia a juzgar erróneamente la bondad o malicia de sus propias acciones.

-Los que mueren solamente con el pecado original no padecen la pena de sentido en la otra vida.

Todo pecado personal es un acto de aversión a Dios y de conversión a la criatura.

a) -Acto de aversión a Dios.

El comienza del orgullo del hombre es alejarse del Señor, cuando de su Hacedor se apartó su corazón (Eclesiástico, 10, 12).

b) -Conversión a las criaturas.

Venid pues, y disfrutemos de los bienes presentes, gocemos de las criaturas con el ardor de la juventud (Sab. 2, 6).

Aclaración. La pena de sentido corresponde a la conversión desmedida de las criaturas.

En proporción a su jactancia y a su lujo, dadle tormentos y llantos (Apoc. 18, 7).

-Los niños que no tienen uso de razón y los dementes que mueren sin bautismo no son afligidos por ninguna tristeza al carecer de la visión de Dios.

Respondió Jesús: «En verdad, en verdad te digo: el que nos nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios» (Jn. 3, 5).

Aclaración. Sin nacer del Espíritu no puede tener conocimiento de Dios, ni de la visión beatifica y nadie sufre por carecer de un bien que desconoce.

7. Pecado original. Transmisión universal

-Transmitido a todos los hombres

-Las consecuencias trasmitidas a todos los hombres

-Heredadas por todos los hombres

-Inaugura el dominio de Satanás sobre todos los hombres

-Todos los hombres pecan en Adán

-El pecado de Adán y Eva fue transmitido a todos los hombres.

Mira que en culpa ya nací, pecador me concibió mi madre (Sal. 51, 7).

Por tanto, como por un sólo hombre entró el pecado en el mundo y por el pecado la muerte y así la muerte alcanzó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron;... (Rom. 5, 12).

Aclaración. Quedan exceptuados Jesucristo y la Virgen María, como queda demostrado en su lugar.

-Las consecuencias del pecado original son transmitidas a todos los hombres.

Por tanto, como por un sólo hombre entró el pecado en el mundo y por el pecado la muerte y así la muerte alcanzó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron;... (Rom. 5, 12).

Pues el salario del pecado es la muerte;... (Rom. 6, 23).

Aclaración. Junto con el don de la inmortalidad, en virtud del cual, después de una permanencia más o menos larga en el paraíso terrenal, hubiera sido traspasado al cielo sin pasar por el trance angustioso de la muerte, fue perdido también el don de integridad, en virtud del cual el hombre poseía el pleno control y dominio sobre sus pasiones, y el de impasibilidad, que le hacía invulnerable al dolor en cualquiera de sus manifestaciones físicas o morales.

-Las consecuencias de la culpa original son heredadas por todos los hombres.

Por tanto, como por un sólo hombre entró el pecado en el mundo y por el pecado la muerte y así la muerte alcanzó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron;... (Rom. 5, 12).

Aclaración. Aunque el pecado original fue cometido personalmente por nuestros primeros padres, en ellos estábamos todos incluidos -como las ramas del árbol lo están en su semilla- y, de algún modo, todos pecamos en ellos.

...y así la muerte alcanzó a todos los hombres por cuanto todos pecaron;... (Rom. 5, 12).

-El pecado original inaugura el dominio misterioso de Satanás sobre los hombres.

Entonces Yahvéh dijo a la serpiente: «...Enemistad pondré entre ti y la mujer, entre tu linaje y su linaje: él te pisará la cabeza mientras acechas tu su calcañar» (Gén. 3 15).

Aclaración. El texto hebreo anuncia una hostilidad entre la raza de la serpiente y la de la mujer.

-Todos los hombres pecamos en Adán y por el pecado de él entraron el pecado y la muerte de los hombres en el mundo.

Por tanto, como por un sólo hombre entró el pecado en el mundo y por el pecado la muerte y así la muerte alcanzó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron;... (Rm. 5, 12).

En efecto, así como por la desobediencia de un sólo hombre, todos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno sólo, todos serán constituidos justos (Rom. 5, 18).

8. Pecado original. Consecuencias universales

-Dos Imperios el de Cristo y el de Satán tratan de vencerse

-Causa grandes males a todos los hombres

-La perversión del poder en la convivencia humana

-El «fomes peccati»: las penalidades que ha de sufrir y la exclusión del paraíso

-La maldad de los hombres extendida por la tierra, antes del diluvio

-Extendida también después del diluvio

-Grandes tribulaciones

-La tribulación del fin del mundo será la más grande

-La seducción de las concupiscencias obstaculizan el fruto de la palabra de Dios

-La perseverancia en la gracia es difícil

-La mayoría de los hombres no se relacionan con Dios

-La fornicación abundaba en tiempos de los profetas

-El mundo sumergido en el mal

-Dos «Imperios»: El de Cristo y el de Satán tratan de vencerse el uno al otro.

a) -Dos «imperios.»

¿Que unión entre la luz y las tinieblas?

¿Qué armonía entre Cristo y Beliar? (2 Cor. 6, 14-15).

Él nos libró del poder de las tinieblas y nos trasladó al Reino del Hijo de su amor, en quien tenemos la redención: el perdón de los pecados (Col. 1, 12-13).

b) -Tratan de vencerse.

Dijo Jesús a los sumos sacerdotes...: «Estando yo todos los días en el Templo entre vosotros no me pusisteis las manos encima; pero esta es vuestra hora y el poder de las tinieblas» (Lc. 22, 53).

-El pecado original viene originado grandes males a todos y a cada uno de los hombres.

a) -A Eva.

A la mujer le dijo: «Tantas haré tus fatigas cuantos sean tus embarazos: con trabajo parirás los hijos. Hacia tu marido irá tu apetencias, y él te dominará (Gén. 3, 16).

b) -A Adán.

Al hombre le dijo: «... maldito sea el suelo por tu causa: con fatiga sacarás de él el alimento todos los días de tu vida. Espinas y abrojos te producirá, y comerás la hierba del campo. Con el sudor de tu rostro comerás el pan, hasta que vuelvas al suelo, pues de él fuiste tomado. Porque eres polvo y al polvo tornarás» (Gén. 3, 17).

c) -A todos los hombres.

Viendo Dios que la maldad del hombre cundía en la tierra, y que todos los pensamientos que ideaba su corazón eran puro mal de continuo, le pesó a Yahvéh de haber hecho al hombre en la tierra, y se indignó en su corazón. Y dijo Yahvéh: «Voy a exterminar de sobre la haz del suelo al hombre que he creado, -desde el hombre hasta los ganados, las sierpes, y hasta las aves del cielo- porque me pesa haberlos hecho» (Gén. 6, 5-7).

Dijo, pues, Dios a Noé: «He decidido acabar con toda carne, porque la tierra está llena de violencias por culpa de ellos. Por eso, ha aquí que voy a exterminarlos de la tierra (Gén. 6, 13).

Se asoma Yahvéh desde los cielos

hacia los hijos de Adán,

por ver si hay un sensato,

alguien que busque a Dios.

Todos están descarriados,

en masa pervertidos.

No hay nadie que haga el bien,

ni uno siquiera (Sal. 14, 2-3).

Aclaración. «El pesar de Yahvéh» expresa a la manera humana la exigencia de su santidad, que no puede soportar el pecado. «El arrepentimiento de Dios» significa el apaciguamiento de su cólera y la cancelación de su amenaza.

Puede que oigan y se torne cada cual de su mal camino, y yo me arrepentiría del mal que estoy pensando hacerles por la maldad de sus obras (Jer. 26, 3).

-El pecado original es causa de la perversión del poder en la convivencia humana.

a) -Por el dominio del hombre sobre la mujer.

Prefiero convivir con león o dragón a convivir con mujer mala (Prov. 25, 16).

Por la mujer fue el comienzo del pecado, y por causa de ella morimos todos (Prov. 25, 24).

b) -Por la concepción fuerte de la autoridad paterna.

No ahorres corrección al niño, que no va a morir porque le castigues con la vara. Con la vara le castigarás y librarás su alma del seol (Prov. 23, 13-14).

c) -Por la institución humana de la esclavitud,

Haz trabajar al siervo, y encontrarás descanso, deja libres sus manos y buscará la libertad. Yugo y riendas doblegan la cerviz, al mal criado torturas e inquisiciones. Mándale trabajar para que no esté ocioso, que mucho mal enseñó la ociosidad (Si. 33, 26-28).

d) -Por el poder opresivo y alienador del dinero.

El rico agravia y encima se envalentona, el pobre es agraviado y encima ha de excusarse (Si. 13, 3).

e) - Por el poder político.

En un país sujeto al poder de un malvado, él pone un velo en el rostro de sus jueces: si no es él, ¿Quién puede ser? (Job 9, 24).

-Los efectos del pecado original en esta vida son el «Fomes peccati» y las penalidades que ha de sufrir; y en la otra la exclusión eterna del paraíso.

a) -En esta vida:

1º -El «Fomes peccati».

Entonces se les abrieron a entrambos los ojos, y se dieron cuenta de que estaban desnudos;... (Gén. 3, 7).

Aclaración. Se refiere al despertar de la concupiscencia, primera manifestación del desorden que el pecado ha introducido en la armonía de la creación.

2º -Las penalidades.

-La muerte.

«...del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás, porque el día que comieres de él, morirás sin remedio» (Gén. 2, 17).

-Los dolores en el parto de la mujer.

...con trabajo parirás los hijos (Gén. 3, 16).

-Los trabajos de la vida.

Con el sudor de tu rostro comerás el pan,... (Gén. 3, 19).

-Los dolores y contrariedades.

Espinas y abrojos te producirá,... (Gén. 3, 18).

b) -En la otra vida:

1º -La exclusión eterna del paraíso, a no ser que el pecado original se haya perdonado antes de la muerte.

Respondió Jesús: «En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios (Jn. 3, 5).

Aclaración. De la suerte final de los niños que mueren sin bautismo, se hace referencia en el apartado de «el limbo».

-Después del pecado de Adán, la maldad de los hombres iba extendiéndose por toda la tierra.

Caín dijo a su hermano Abel: «Vamos afuera» y cuando estaban en el campo, se lanzó Caín contra su hermano Abel y lo mató (Gén. 4, 8).

Dios miró a la tierra, y he aquí que estaba viciada, porque toda carne tenía una conducción viciosa sobre la tierra (Gén. 6, 12).

Yahvéh dijo a Noé: «Entra en el arca tú y toda tu casa, porque tú eres el único justo que he visto en esta generación (Gén. 7, 1).

¡Salva, Yahvéh, que ya no hay fieles, ha huido la verdad de entre los hombres! (Sal. 12, 3).

Todos ellos están descarriados, en masa pervertidos. No hay nadie que haga el bien, ni uno siquiera (Sal. 14, 3).

-Después de diluvio universal, la maldad de los hombres volvió a extenderse por toda la tierra.

Que no hay en su boca lealtad, en su interior, tan sólo subversión; sepulcro abierto es su garganta, melosa muévese su lengua (Sal. 5, 10).

De fraude y perfidia está llena su boca, bajo su lengua sólo malicia e iniquidad (Sal. 10, 17).

Falsedad sólo dicen, cada cual a su prójimo, labios de engaño, lenguaje de corazones dobles (Sal. 12, 2).

Todos ellos están descarriados, en masa pervertidos, no hay nadie que haga el bien, ni uno siquiera (Sal. 14, 3).

Sus obras son obras inicuas y acciones violentas hay en sus manos. Sus pies corren al mal y se apresuran a verter sangre inocente. Sus proyectos inicuos, destrucción y quebranto en sus caminos. Camino de paz no conocen, y derecho no hay en sus pasos. Tuercen sus caminos para provecho propio, ninguno de los que por ellos pasan conoce la paz (Is. 59, 6-8).

-Han surgido grandes tribulaciones durante el decurso de la historia bíblica.

La langosta invadió todo el país de Egipto y se posó en todo el territorio egipcio, en cantidad tan grande como nunca había habido antes tal plaga de langosta ni la habrá habido después. Cubrieron toda la superficie del país hasta obscurecer la tierra (Ex. 10, 14-15).

Aclaración. «Obscurecer la tierra» significa «devastándolo todo.» según la Vulgata.

Y se elevará en todo el país de Egipto un alarido tan grande como nunca lo hubo ni lo habrá (Ex. 11, 6).

Jamás se hizo debajo del cielo entero nada semejante a lo que hizo él en Jerusalén, conforme está escrito en la Ley de Moisés, hasta el punto de que llegamos a comer uno la carne de su propio hijo, otro la carne de su propia hija (Bar. 2, 2-3).

Con la muerte de Judas asomaron los sin Ley por todo el territorio de Israel y levantaron cabeza todos los que obraban la iniquidad. Hubo entonces un hambre extrema y el país se pasó a ellos. Báquides escogió hombres impíos y los puso al frente del país. Se dieron éstos a buscar con toda suerte de pesquisas a los amigos de Judas y los llevaban a Báquides, que les castiga y escarnecía. Tribulación tan grande no sufrió Israel desde los tiempos en que dejaron de aparecer profetas (1 Mac. 9, 23-27).

Se produjeron relámpagos, fragor de truenos y un violento terremoto, como no lo hubo desde que existen hombres sobre la tierra,... (Apoc. 16, 18).

-La tribulación que sobrevendrá al fin del mundo será la más grande de todos los tiempos.

Porque habrá entonces una tribulación tan grande como no la hubo desde el principio del mundo hasta el presente ni la volverá a haber (Mt. 24, 21).

Porque aquellos días habrá una tribulación como no la hubo igual desde el principio de la creación, que hizo Dios, hasta el presente, ni la volverá a haber (Mc. 13, 19).

-La seducción de las riquezas y de las concupiscencias y las preocupaciones por los negocios materiales obstaculizan el fruto de la palabra de Dios.

El que fue sembrado entre los abrojos, es el que oye la Palabra, pero las preocupaciones del mundo y la seducción de las riquezas ahogan la Palabra, y queda sin fruto (Mt. 13, 22).

Y otros son los sembrados entre los abrojos; son los que oyen la Palabra, pero las preocupaciones del mundo, la seducción de las riquezas y las demás concupiscencias les invaden y ahogan la Palabra y queda sin fruto (Mc. 4, 18-19).

-La perseverancia en el estado de gracia es difícil en el estado actual de naturaleza caída.

a) -Porque tenemos este tesoro en vasos frágiles.

Pero llevamos este tesoro en vasos de barro... (2 Cor. 4, 7).

b) -Por la actuación del Diablo en el mundo.

Sed sobrios y velad. Vuestro adversario, el Diablo, ronda, como león rugiente, buscando a quien devorar (1 Pe. 5, 8).

c) -Por los vicios que circundan e influyen en la conducta del hombre.

Puesto que todo lo que hay en el mundo -la concupiscencia de la carne, la concupiscencia de los ojos y la jactancia de las riquezas- no viene del Padre, sino del mundo (1 Jn. 2, 16).

-Después del pecado original, la inmensa mayoría de los hombres corrompidos no se relacionaban con Dios.

Dice en su corazón el insensato:

«¡No hay Dios!»

Corrompidos de conducta abominable,

no hay quien haga el bien (Sal. 14, 1).

...porque, habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios ni le dieron gracias, antes bien se ofuscaron en vanos razonamientos y su insensato corazón entenebreció: jactándose de sabios se volvieron estúpidos (Rom. 1, 21-22).

...no viváis como viven los gentiles, según la vaciedad de su mente, sumergido su pensamiento en las tinieblas y excluidos de la vida de Dios por la ignorancia que hay en ellos, por la dureza de su cabeza, los cuales habiendo perdido el sentido moral, se entregaron al libertinaje, hasta practicar con desenfreno toda suerte de impurezas (Ef. 4, 17-19).

Y a vosotros, que en otro tiempo fuisteis extraños y enemigos, por vuestros pensamientos y malas obras, os ha reconciliado ahora, por medio de la muerte en su cuerpo de carne, para presentaros santos, inmaculados e irreprensibles delante de él (Col. 1, 21-22).

-El pecado de fornicación abundaba muchísimo en la tierra en tiempos de los profetas del Antiguo Testamento.

Porque de fornicadores se ha henchido la tierra. (Por causa de ellos se ha enlutado la tierra, se han secado los pastos de la estepa).

Se ha vuelto la carrera de ellos mala y su esfuerzo no recto... -oráculo de Yahvéh- (Jer. 23, 10).

-El mundo está sumergido en el mal.

Mundo es aquí el ambiente anticristiano que se respira entre las gentes que viven olvidadas de Dios y entregadas a los atractivos materiales de la vida.

¡Ay del mundo por los escándalos! Es forzoso, ciertamente, que vengan escándalos, pero ¡ay de aquel hombre por quien el escándalo viene! (Mt. 18, 7).

Puesto que todo lo que hay en el mundo, -la concupiscencia de la carne, la concupiscencia de los ojos y la jactancia de las riquezas- no viene del Padre, sino del mundo (1 Jn. 2, 16).

Sabemos que somos de Dios y que el mundo entero yace en poder del maligno (1 Jn. 5, 19).

9. Pecado original. Si Adán y Eva no lo hubiesen cometido

-No hubiesen experimentado el desorden de la concupiscencia

-Todos hubiésemos nacido con la gracia santificante

-No hubieran muerto

-Las leyes de transmitir la vida servían las mismas

-Hubiesen permanecido en estado de inocencia y Eva hubiese dado a luz sin dolor

-Si Adán no hubiere pecado y Eva sí, los hombres no hubiesen contraído el pecado original y si Adán hubiese pecado y Eva no, los hombres lo hubiesen heredado

-Adán y Eva no hubiesen experimentado el desorden de la concupiscencia, si no hubiesen pecado.

Concupiscencia es la alteración de las facultades sensitivas que apetecen lo que les causa placer, antes de que la razón lo advierta, o contra ella después de advertirle.

a) -Antes del pecado.

Estaban ambos desnudos, el hombre y su mujer, pero no se avergonzaban el uno del otro (Gén. 2, 25).

b) -Después del pecado.

Entonces se les abrieron a entrambos los ojos, y se dieron cuenta de que estaban desnudos; y cosiendo hojas de higuera se hicieron unos ceñidores (Gén. 3, 7).

-Si Adán no hubiese pecado, todos los hombres hubiésemos nacido con la gracia santificante, libres de la concupiscencia y de la muerte.

Por tanto, como por un sólo hombre entró el pecado en el mundo y por el pecado la muerte y así la muerte alcanzó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron,... (Rom. 5, 12).

Porque, habiendo venido por un hombre la muerte,... (1 Cor. 15, 21).

-Adán no hubiera muerto si no hubiera pecado.

Y Dios impuso al hombre este mandamiento: «De cualquier árbol de jardín puedes comer, más del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás, porque el día que comieres de él, morirás son remedio» (Gén. 2, 16).

Al hombre le dijo: Por haber escuchado la voz de tu mujer y comido del árbol del que yo te había prohibido comer...con el sudor de tu rostro comerás el pan, hasta que vuelvas al suelo, pues de él fuiste tomado, porque eres polvo y al polvo tornarás (Gén. 3, 17-19).

Aclaración. Se amenaza a Adán con la muerte en el caso de que cometa pecado de desobediencia y una vez que lo cometió se le asegura que morirá. Por tanto, la muerte fue consecuencia de su pecado.

-Si Adán y Eva hubiesen permaneció en estado de inocencia, las leyes de la transmisión de la vida hubiesen sido las mismas, pero sin el desorden de la concupiscencia.

Y los bendijo y les dijo: Sed fecundos y multiplicaos, y llenad la tierra y sometedla (Gén. 1, 28).

Aclaración. El desorden de la concupiscencia fue consecuencia del pecado.

Entonces se les abrieron a entrambos los ojos, y se dieron cuenta de que estaban desnudos;... (Gén. 3, 7).

-Si Adán y Eva hubiesen permanecido en estado de inocencia, Eva hubiese dado a luz a sus hijos sin dolor.

A la mujer le dijo: «Tantas haré tus fatigas cuantos sean tus embarazos: con trabajo parirás los hijos (Gén. 3, 16).

Aclaración. Es evidente que los dolores del parto son consecuencia del pecado original.

-Si Adán no hubiese pecado y Eva sí, los descendientes no hubiesen contraído el pecado original; por el contrario, si Adán hubiese pecado y Eva no, los hombres lo hubiesen heredado.

Por tanto, como por un sólo hombre entró el pecado en el mundo y por el pecado la muerte... (Rom. 5, 12).

Porque, habiendo venido por un hombre la muerte, también por un hombre viene la resurrección... (1 Cor. 15, 21).

Aclaración. La razón es porque el pecado original de transmite por generación, de la cual el hombre es el principio activo.

10. Pecado venial

-Existencia

-Se distinguen del mortal en que estos excluyen del Reino de Dios y los veniales, no

-Causa reato de alguna pena de daño y de sentido

-Existe el pecado venial

Cierto es que no hay ningún justo sobre la tierra que haga el bien sin nunca pecar (Qo. 7, 20).

perdónanos nuestras deudas (Mt. 6, 12).

y perdónanos nuestros pecados... (Lc. 11, 4).

...pues todos caemos muchas veces (Sant. 3, 2).

Si decimos «no tenemos pecado» nos engañamos y la verdad no está en nosotros (1 Jn. 1, 8).

-Los pecados veniales se distinguen de los mortales en que estos son dignos de la muerte eterna y excluyen del Reino de Dios, y aquéllos no.

a) -Son dignos de la muerte eterna.

...los cuales, aunque conocedores del veredicto de Dios que declara dignos de muerte a los que tales cosas practican,... (Rom. 1, 32).

Nosotros sabemos que hemos pasado de la muerte a la vida, porque amamos a los hermanos. Quien no ama permanece en la muerte (1 Jn. 3, 14).

b) -Excluyen del Reino de Dios.

¿No sabéis acaso que los injustos no heredarán el Reino de Dios? ¡No os engañáis! Ni los impuros, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los ultrajadores, ni los rapaces heredarán el Reino de Dios (1 Cor. 6, 9-10).

-Todo pecado venial causa reato de alguna pena de daño y de sentido.

a) -Causa reato de pena en general.

Os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, darán cuenta en el día del Juicio (Mt. 12, 36).

Aclaración. Palabra ociosa se entiende toda aquella que carece de utilidad o necesidad sin que sea ni produzca daño grave, por tanto, sería simple pecado leve.

b) -Causa de pena de daño.

Nada profano entrará en ella, ni los que cometen abominación y mentira, sino solamente los inscritos en el libro de la vida del Cordero (Apoc. 21, 27).

c) -Causa de pena de sentido.

Nada profano entrará en ella, ni los que cometen abominación y mentira, sino solamente los inscritos en el libro de la vida del Cordero (Apoc. 21, 27).

Aclaración. También en el pecado venial existe una aversión desordenada del fin y una conversión desordenada a la criatura. Por consiguiente, igual que el pecado mortal, merece una pena de daño y otra de sentido aunque muy limitadas en la duración y en la intensidad.

11. Pecado mortal

-Existencia

-Es un acto libre, contra la ley divina, de aversión a Dios, de conversión a las criaturas

-Diversos grados de gravedad

-Diversidad específica

-Su gravedad es enorme por la injuria que infiere a Dios

-Por los males temporales que ocasiona

-Por los males eternos que merece

-Por otros males que produce

-El mal es siempre efecto del pecado cometido

-Hace perder la libertad

-Produce la pérdida de todos los méritos ganados

-Lleva su sanción en sí mismo

-No todos los hombres pecan mortalmente

-Existen los pecado mortales.

...los cuales, aunque conocedores del veredicto de Dios que declara dignos de muerte a los que tales cosas practican,... (Rom. 1, 32).

Ni los impuros, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los ultrajadores, ni los rapaces heredarán el Reino de Dios (1 Cor. 6, 9-10).

-El pecado grave actual es un acto:

-Perfectamente libre,

-Contra la ley divina

-De aversión a Dios,

-Y de conversión a las criaturas.

a) -Es un acto perfectamente libre.

En todas tus acciones ten presente tu fin y jamás cometerás pecado (Si. 7, 36).

Él fue quien al principio hizo al hombre y le dejó en manos de su propio albedrío (Si. 15, 14).

Si tú quieres, guardarás los mandamientos, permanecer fiel es cosa tuya (Si. 15, 15).

Él te ha puesto delante fuego y agua, a donde quieras puedes llevar tu mano (Si. 15, 16).

Ante los hombres la vida está y la muerte, lo que prefiera cada cual, se le dará (Si. 15, 17).

No desees multitud de hijos malvados, no te goces en tener hijos impíos (Si. 16, 1).

Como de serpiente huye del pecado, porque si te acercas te morderá (Si. 21, 2).

...os llamé y no respondisteis, hable y no oísteis sino que hicisteis lo que me desagrada, y lo que no me agrada elegisteis (Is. 65, 12).

Se inmola un buey, se abate un hombre se sacrifica una oveja, se desnuca un perro, se ofrece en oblación sangre de cerdo, se hace un memorial de incienso, se bendice a los ídolos.

Ellos mismos eligieron sus propios caminos y en sus monstruos abominables halló su alma complacencia (Is. 66, 3).

Pocos días después, el hijo menor lo reunió todo y se marchó a un país lejano donde malgastó su hacienda viviendo como un libertino (Lc. 15, 13).

Y la condenación está en que la luz vino al mundo y los hombres amaron más las tinieblas que la luz (Jn. 3, 19).

b) -Es un acto contra la Ley de Dios:

Guardad mis preceptos y cumplidlos. Yo soy Yahvéh, el que os santificó.

Quien maldiga a su padre o a su madre, será muerto sin remedio... (Lev. 20, 8).

Si un hombre comete adulterio con la mujer de su prójimo, será muerto tanto el adúltero como la adúltera (Lev. 20, 10).

El que se acueste con la mujer de su padre, ha descubierto la desnudez de su padre; ambos morirán: caerá sobre ellos su sangre (Lev. 20, 11).

Si un hombre se acuesta con su nuera, ambos morirán (Lev. 20, 12).

Si alguien se acuesta con varón, como se hace con mujer, ambos han cometido abominación; morirán sin remedio; su sangre caerá sobre ellos (Lev. 20, 13).

Si uno toma por esposas a una mujer y a su madre, es un incesto. Serán quemados tanto él como ellas... (Lev. 20, 14).

El que se una con bestia morirá sin remedio (Lev. 20, 15).

Si una mujer se acerca a una bestia para unirse a ella, matarás a la mujer y a la bestia. Morirán... (Lev. 20, 16).

Si una mujer se acerca a una bestia para unirse a ella, matarás a la mujer y a la bestia. Morirán; caerán sobre ellos su sangre (Lev. 20, 16).

Si alguien toma por esposa a su hermana, hija de su padre o hija de su madre, viendo así la desnudez de ella y ella la desnudez de él, es una ignominia (Lev. 20, 17).

El que se acueste con mujer en tiempo de las reglas descubriendo la desnudez de ella...serán exterminados de entre su pueblo (Lev. 20, 18).

No descubras la desnudez de la hermana de tu padre ni de la hermana de tu madre, porque desnudas su propia carne; por eso cargarán con su iniquidad (Lev. 20, 19).

El que se acueste con la mujer de su tío paterno, descubre la desnudez de éste. Cargarán con su pecado (Lev. 20, 20).

Si uno toma por esposa a la mujer de su hermano, es cosa impura (Lev. 20, 21).

...pues si te portas según verdad, tendrás éxito en todas las cosas, como todos los que practican la justicia (Tob. 4, 6).

Tú increpas a los soberbios, los malditos que se desvían de los mandamientos (Sal. 118, 21).

Él fue quien al principio hizo al hombre y le dejó en manos de su propio albedrío (Si. 15, 14).

Si tú quieres guardarás los mandamientos, permanecer fiel es cosa tuya (Si. 15, 15).

Mas, si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos (Mt. 19, 17).

Los dos eran justos ante Dios, y caminaban sin tacha en todos los mandamientos y preceptos del Señor (Lc. 1, 6).

El que ha recibido mis mandamientos y los guarda, ese el que me ama (Jn. 14, 21).

Todo el que comete pecado, quebranta también la ley, pues el pecado es quebrantamiento de la ley (1 Jn. 3, 4).

c) -Es un acto de aversión a Dios.

Se apartaron de su seguimiento, no comprendieron todos sus caminos (Job 34, 27).

El comienzo del orgullo del hombre es alejarse del Señor, cuando de su Hacedor se apartó su corazón (Si. 10, 12).

Los tronos de los príncipes los volteó el Señor, y en su lugar sentó a los mansos (Si. 10, 14).

Hijos crié hasta hacerlos hombres, y ellos se rebelaron contra mí (Is. 1, 2).

¡Ay gente pecadora, pueblo tarado de culpa, semilla de malvados, hijos de perdición! Han de dejado a Yahvéh, han despreciado al santo de Israel, se han vuelto de espaldas (Is. 1, 4).

Al Señor Dios nuestro la piedad y el perdón porque nos hemos rebelado contra él (Dan. 9, 9).

Nadie puede servir a dos señores; porque aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se entregará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).

...y liberados del pecado, os habéis hechos esclavos de la justicia (Rom. 16, 18).

Porque muchos viven...como enemigos de la cruz de Cristo, cuyo final es la perdición... (Fil. 3, 18).

¡Adúlteros! ¿No sabéis que la amistad con el mundo es enemistad con Dios? (Sant. 4, 4) .

Dios resiste a los soberbios y da su gracia a los humildes (Sant. 4, 6).

Someteos pues a Dios; resistid al Diablo y él huirá de vosotros (Sant. 4, 7).

d) -Es un acto de conversión a las criaturas:

Venid pues, y disfrutemos de los bienes presentes, gocemos de las criaturas con el ardor de la juventud (Sab. 2, 6).

Llamaba el Señor Yahvéh Sebaot aquel día a lloro y a lamento y a raparse y ceñirse el saco, mas lo que hubo fue jolgorio y alegría, matanza de bueyes y degüello de ovejas, comer carne y beber vino.

¡Comamos y bebamos que mañana moriremos! (Is. 22, 12).

Son perros voraces no conocen hartura ni los pastores saben entender. Cada uno sigue su propio camino, cada cual busca su provecho (Is. 56, 11).

En proporción a su jactancia y a su lujo, dadle tormentos y llantos (Apoc. 18, 7).

-Existen diversos grados de gravedad de los pecados mortales.

Pero no me escucharon ni aplicaron el oído, sino que atiesando la cerviz hicieron peor que sus padres (Jer. 7, 26).

Todo el que se encolerice contra su hermano, será reo ante el tribunal; pero el que llama a su hermano imbécil, será reo ante el Sanedrin, y el que le llame renegado, será reo de la gehenna del fuego (Mt. 5, 22).

¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que se han hecho en vosotras, tiempo ha que con saco y ceniza se hubieran convertido (Mt. 11, 21).

Todo pecado y blasfemia se perdonará a los hombres, pero la blasfemia contra el Espíritu Santo no será perdonada (Mt. 12, 31).

Aquel siervo que conociendo la voluntad de su Señor, no ha preparado nada ni ha obrado conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes (Lc. 12, 47).

...por eso, el que me ha entregado a ti tiene mayor pecado (Jn. 19, 11).

-Existe diversidad específica de pecados mortales.

Y como no tuvieron a bien guardar el verdadero conocimiento de Dios, entrególos Dios a su mente réproba para que hicieran lo que no conviene: llenos de toda injusticia, perversidad, codicia, maldad, henchidos de envidia, de homicidio, de contienda, de engaño, de malignidad, chismosos, detractores, enemigos de Dios, ultrajadores, altaneros, fanfarrones, ingeniosos para el mal, rebeldes a sus padres, insensatos, desleales, desamorados, despiadados, los cuales aunque conocedores de veredicto de Dios, que declara dignos de muerte a los que tales cosas practican, no solamente las practican, sino que aprueban a los que las cometen (Rom. 1, 28-32).

Ni los impuros, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los ultrajadores, ni los rapaces heredarán el Reino de Dios. Y tales fuisteis algunos de vosotros (1 Cor. 6, 9-11).

Las obras de la carne son conocidas: fornicación, impureza, libertinaje, idólatra, hechicería, odios, discordia, celos, iras, rencillas, divisiones, disensiones, envidias, embriagueces, orgías y cosas semejantes, sobre las cuales os prevengo como ya os previne, que quienes hacen tales, cosas no heredarán el Reino de Dios (Gál. 5, 19-21).

La fornicación y toda impureza o codicia, ni siquiera se mencione entre vosotros, como conviene a los santos (Ef. 5, 3).

Porque, tened entendido que ningún fornicario o impuro o codicioso, que es ser idólatra, participará en la herencia del Reino de Cristo y de Dios (Ef. 5, 5).

-La gravedad del pecado mortal es enorme por la injuria que infiere a Dios.

a) -Dios no perdonó a los Ángeles.

Pues si Dios no perdonó a los Ángeles que pecaron, sino que, precipitándolos en los abismos tenebrosos del Tártaro, los entregó para ser custodiados hasta el Juicio... (2 Pe. 2, 4).

b) -No perdonó al mundo antiguo.

...si no perdonó al mundo antiguo, aunque preservó a Noé, heraldo de la justicia, y a otros siete, cuando hizo venir el diluvio sobre un mundo de impíos;... (2 Pe. 2, 5).

c) -Condenó a las destrucción a las ciudades de Sodoma y Gomorra.

...condenó a la destrucción a las ciudades de Sodoma y Gomorra, reduciéndolas a cenizas, poniéndolas como ejemplo para los que en el futuro vivirían impíamente;... (2 Pe. 2, 6).

Aclaración. El Señor sabe guardar a los impíos para castigarles en el día del Juicio, sobre todo a los que andan tras la carne con apetencias impuras y desprecian al Señorío (2 Pe. 2, 9-10).

-La gravedad del pecado mortal es enorme por los males temporales que ocasiona.

a) -Fue la causa de la perdición de la casa de Jeroboam.

Este proceder hizo caer en pecado a la casa de Jeroboam y fue causa de su perdición y su exterminio sobre la faz de la tierra (1 Reg. 13, 34).

b) -Nabucodonosor pierde su reino.

...el decreto del Altísimo que ha tocado a mi señor el rey:

«Serás arrojado de entre los hombres y con las bestias del campo morarás; hierba como los bueyes tendrás por comida, y serás bañado del rocío del cielo; siete tiempos pasarán por ti, hasta que reconozcas que el Altísimo domina sobre el imperio de los hombres y que se lo da a quien le place (Dan. 4, 22).

c) -El ejército del Faraón fue anegado.

Así precipitó Yahvéh a los egipcios en medio del mar, pues al retroceder las aguas cubrieron los carros y a su gente, a todo el ejército del Faraón, que había entrado en el mar para perseguirlos; no escapó ni uno siquiera (Ex. 14, 28).

-La gravedad del pecado mortal es enorme por los males eternos que merece.

a) Pena de daño o separación de Dios:

Porque os digo que ninguno de aquellos invitados probará mi cena (Lc. 14, 24).

...el que se resiste al Hijo no verá la vida, sino que la cólera de Dios pesa sobre él (Jn. 3, 36).

¿No sabéis acaso que los injustos no heredarán el Reino de Dios? (1 Cor. 6, 9).

b) - Pena de sentido:

...el que se resiste al Hijo no verá la vida, sino que la cólera de Dios pesa sobre él (Jn. 3, 36).

c) - Pena de daño y de sentido:

Estando en el Hades entre tormentos,... (Lc. 16, 23).

...y tome venganza de los que no conocen a Dios y de los que no obedecen al Evangelio de nuestro Señor jesús. Estos sufrirán la pena de una ruina eterna, alejados de la presencia del Señor y de la gloria de su poder... (2 Tes. 1, 8-9).

-El pecado actual ocasiona muchos otros males a los hombres.

Nada intacto en mi carne por tu furia, nada sano en mis huesos debido a mi pecado (Sal. 38, 4).

¿No te ha sucedido esto por haber dejado a Yahvéh tu Dios? Y entonces, ¿qué cuenta te tiene encaminarte a Egipto para beber las aguas del Nilo?, o ¿qué cuenta te tiene encaminarte a Asur para beber las aguas del Río? Que te enseñe tu propio daño, que tus apostasías te escarmienten; reconoce y ve lo malo y amargo que te resulta el dejar a Yahvéh tu Dios y no temblar ante mí -oráculo del Señor Yahvéh Sebaot- (Jer. 2, 17-19).

Entonces os acordaréis de vuestra mala conducta y de vuestras perversas acciones, y sentiréis asco de vosotros mismos por causa de vuestras culpas y de vuestras prácticas abominables (Ez. 36, 31).

-El mal es siempre efecto del pecado cometido por el hombre.

y dijo Yahvéh a Moisés: «Cuando vuelvas a Egipto, mira de hacer delante de Faraón todos los prodigios que yo he puesto en tu mano; yo, por mi parte, endureceré su corazón, y no dejará salir al pueblo...» (Ex. 4, 21).

Aclaración. Modo familiar de expresarse los hebreos, atribuyendo a Dios lo que ejecutaba la acción humana.

-El pecado hace perder la libertad al hombre.

Jesús les respondió: «En verdad, en verdad os digo: todo el que comete pecado es un esclavo» (Jn. 8, 34).

Pero gracias a Dios, vosotros, que erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquel modelo de doctrina al que fuisteis entregados, y liberados del pecado, os habéis hecho esclavos de la justicia (Rom. 6, 18).

Les prometen libertad, mientras que ellos son esclavos de la corrupción, pues uno queda esclavo de aquel que le vence (2 Pe. 2, 19).

-El pecado mortal produce la pérdida de todos los méritos ganados anteriormente, destruye la paz del alma y ocasiona la enemistad con Dios.

a) -Produce la pérdida de los méritos.

Si yo digo al justo: «Vivirás», pero él, fiándose de su justicia, comete una injusticia, no quedará memoria de toda su justicia, sino que morirá por la injusticia que cometió (Ez. 33, 13).

b) -Destruye la paz del alma.

No hay paz para los malvados, dice Yahvéh (Is. 48, 22).

Los males son como mar agitada cuando no puede calmarse, cuyas aguas lanzan cieno y lodo. «No hay paz para los malvados» -dice mi Dios- (Is. 57, 20-21).

c) -Produce la enemistad con Dios.

¡Adúlteros!, ¿no sabéis que la amistad con el mundo es la enemistad con Dios? Cualquiera, pues, que desee ser amigo del mundo se constituye en enemigo de Dios (Sant. 4, 4).

No améis al mundo ni lo que hay en el mundo. Si alguien ama al mundo, el amor del Pare no está en él (1 Jn. 2, 15).

-Todo pecado lleva ya su fruto y su sanción en sí mismo.

Como sus locos e inicuos pensamientos les extraviaban y les llevaban a adorar reptiles sin razón y bichos despreciables, les enviaste en castigo muchedumbre de animales sin razón, para que aprendiesen que, por donde uno peca, por allí es castigado (Sab. 11, 15-16).

Por tanto, también a los que vivían una vida insensata e injusta les atormentaste con sus mismas abominaciones (Sab. 12, 23).

No hay quien invoque tu nombre, quien se despierte para asirse a ti. Pues encubriste tu rostro de nosotros, y nos dejaste a merced de nuestras culpas (Is. 64, 6).

Porque así dice el Señor Yahvéh: Mira, voy a entregarte en manos de los que detestas, en manos de aquellos de los que te has apartado. Ellos te tratarán con odio, se apoderarán del fruto de tu trabajo y te dejarán completamente desnuda. Así quedará al descubierto la vergüenza de tus prostituciones. Tu inmortalidad y tus prostituciones con la causa de todo esto... (Ez. 23, 28-30).

Aclaración. Cualquier mal que existe en el mundo es el efecto propio del pecado cometido por el hombre.

-No todos los hombres pecan mortalmente.

a) -José, esposo de María.

Su esposo José, como era justo y no quería ponerla en evidencia,... (Mt. 1, 19).

b) -Zacarías e Isabel.

Hubo...un sacerdote llamado Zacarías...casado con una mujer...que se llamaba Isabel; los dos eran justos ante Dios, y caminaban sin tacha en todos los mandamientos y preceptos del Señor (Lc. 1, 5-6).

12. Pecados capitales

-Su raíz es la soberbia

-La Humildad merece grandes premios

-La soberbia merece grandes castigos

-La largueza merece grandes premios

-La avaricia merece grandes castigos

-La castidad merece grandes premios

-La lujuria merece grandes castigos

-La paciencia merece grandes premios

-La ira merece grandes castigos

-La templanza merece grandes premios

-La gula merece grandes castigos

-La mortificación de la envidia merece grandes premios

-La envidia merece grandes castigos

-La diligencia merece grandes premios

-La pereza merece grandes castigos

-La raíz de todo pecado es la soberbia.

Las raíces de los orgullosos las arrancó el Señor, y en su lugar plantó a los humildes (Si. 10, 15).

-La virtud de la humildad merece grandes premios.

Humildad es el reconocimiento objetivo de lo que es el propio yo.

Pues el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado (Mt. 23, 12).

...porque ha puesto los ojos en la humildad de su esclava, por eso desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada,... (Lc. 1, 48).

...y se humilló a sí mismo, obedeciendo hasta la muerte y muerte de cruz. Por lo cual Dios le exaltó y le otorgó el Nombre, que está sobre todo nombre (Fil. 2, 8-9).

Dios resiste a los soberbios y da su gracia a los humildes (Sant. 4, 6).

-El vicio de la soberbia merece grandes castigos.

Soberbia es un apetito desordenado de la propia excelencia. Soberbia material es la que pone su excelencia en los bienes humanos, como hacienda, linaje, prestigio, etc. Soberbia espiritual es la fundamentada en los bienes espirituales, como virtud, ciencia, etc.

Yahvéh abomina al de corazón altivo, de cierto no quedará impune (Prov. 16, 5).

El corazón humano se engríe antes de la ruina, antes de la gloria hay humildad (Prov. 18, 12).

Después serán cadáveres despreciables, objeto de ultraje entre los muertos para siempre. Porque el Señor les precipitará de cabeza, sin habla, les sacudirá de sus cimientos; quedarán totalmente asolados, sumidos en el dolor, y su recuerdo se perderá (Sab. 4, 19).

Pues el que se enlace será humillado; y el que se humille, será ensalzado (Mt. 23, 12).

Porque todo el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será enlazado (Lc. 14, 11).

-La virtud de la largueza merece grandes premios.

La largueza es la virtud que regula compartir los bienes materiales propios con el prójimo.

El alma generosa será colmada, y el que empapa también será empapado (Prov. 11, 25).

Si repartes el hambriento tu pan, y al alma afligida dejas saciada, resplandecerá en las tinieblas tu luz, y lo oscuro de ti será como mediodía. Te guiará Yahvéh de continuo, hartará en los sequedades tu alma, dará vigor a tus huesos, y serás como huerto regado, o como manantial cuyas aguas nunca faltan (Is. 58, 10-11).

Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos (Mt. 5, 3).

Y todo aquel que dé de beber tan sólo un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños, por ser discípulo, os aseguro que no perderá su recompensa (Mt. 10, 42).

Dad y se os dará:... (Lc. 6, 38).

Porque con la medida con que midáis se os medirá a vosotros (Lc. 6, 38).

-El vicio de la avaricia merece grandes castigos.

Avaricia es una codicia desordenada de las riquezas y de los demás bienes temporales.

Porque tened entendido que ningún fornicario o impuro o codicioso -que es ser idólatra- participará en la herencia del Reino de Cristo y de Dios (Ef. 5, 5).

Porque la raíz de todos los males es el afán de dinero, y algunos, por dejarse llevar de él, se extraviaron en la fe y se atormentaron con muchos dolores (1 Tim. 6, 10).

-La virtud de la castidad, guardada por amor a Jesucristo, merece especialmente los premios de la fecundidad espiritual, un gozo más intenso de la visión de Dios en la gloria y otros grandes bienes en este mundo.

Hay alusiones muy claras en la Sagrada Escritura.

a) -Fecundidad espiritual.

No diga el eunuco: «Soy un árbol seco.» Pues así dice Yahvéh: Respecto a los eunucos que guardan mis sábados y eligen aquello que me agrada y se mantienen firmes en mi alianza, yo he de darles en mi Casa y en mis muros monumento y nombre mejor que hijos e hijas; nombre eterno les daré que no será borrado (Is. 56, 3-5).

b) -Gozo más intenso en la gloria.

Dichoso también el eunuco que con sus manos no obra iniquidad ni fomenta pensamientos perversos contra el Señor; por su fidelidad alcanzará una escogida recompensa, una herencia muy agradable en el Templo del Señor (Sab. 3, 14).

Yo te desposaré conmigo para siempre; te desposaré conmigo en justicia y en equidad, en amor y compasión, te desposaré conmigo en fidelidad, y tú conocerás a Yahvéh (Os. 21-22).

Estos son los que no se mancharon con mujeres, pues son vírgenes. Estos siguen al Cordero a dondequiera que vaya, y han sido rescatados de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero,... (Apoc. 14, 4).

Aclaración. «Conocerás a Yahvéh» se refiere a un conocimiento y amor especial.

c) -Bienes en este mundo.

Y todo aquel que haya dejado casas, hermanos, hermanas, padre, madre, hijos o hacienda por mi nombre, recibirá el ciento por uno y heredara la vida eterna (Mt. 19, 29).

-El vicio de la lujuria merece grandes castigos.

Lujuria es un apetito desordenado de deleites sensuales, contra el orden establecido por Dios en ellos.

¡No os engañéis! Ni lo impuros, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los ultrajadores, ni los rapaces heredarán el Reino de Dios (1 Cor. 6, 9-10).

Porque tened entendido que ningún fornicario o impuro o codicioso -que es ser idólatra- participará en la herencia del Reino de Cristo y de Dios. (Ef. 5, 5).

-La virtud de la paciencia merece grandes premios.

Paciencia es la virtud que regula las acciones y las actitudes en las pruebas difíciles y costosas.

...mas poseerán la tierra los humildes, y gozarán de inmensa paz (Sal. 37, 11).

Más vale el hombre paciente que el héroe, el dueño de sí que el conquistador de ciudades (Prov. 16, 32).

Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra (Mt. 5, 4).

Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas (Lc. 21, 19).

Necesitáis paciencia en el sufrimiento para suplir la voluntad de Dios y conseguir así los prometido (Hebr. 10, 36).

-El vicio de la ira merece grandes castigos.

Ira es el apetito desordenado de vengar las injurias.

En verdad el enojo mata al insensato, la cólera hace morir al necio (Job 5, 2).

Ciudad abierta y sin muralla es el hombre que no domina su ánimo (Prov. 25, 28).

Pues yo os digo: Todo aquel que se encolerice contra su hermano, será reo ante el tribunal;... (Mt. 5, 22).

...el que llame a su hermano «imbécil», será reo ante el Sanedrín; y el que le llame «Renegado», será reo de la gehena del fuego (Mt. 5, 22).

-La virtud de la templanza merece grandes premios.

La templanza es la virtud que modera la calidad y cantidad de la comida y de la bebida en tanto en cuanto es necesario para conservar la salud.

Sólo hay una alusión en los textos sagrados.

Vosotros sois los que habéis perseverado conmigo en mis pruebas; yo por mi parte, dispongo un Reino para vosotros, como mi Padre lo dispuso para mí, para que comáis y bebáis a mi mesa en mi Reino... (Lc. 22, 28-30).

Aclaración. Entre las pruebas referidas, quedan incluidas las originadas por la escasez de alimentos.

-El vicio de la gula merece grandes castigos.

Gula es el apetito desordenado de comer y de beber.

Se llamó a aquel lugar Quibrot-hat-Taavá, porque allí sepultaron a aquella gente golosa (Núm. 11, 34).

Comieron hasta quedar bien hartos, así satisfizo su apetito; más aún no habían colmado su apetito, su comida estaba aún en su boca, cuando la cólera de Dios estalló contra ellos: hizo estragos entre los más fuertes, y abatió a la flor de Israel (Sal. 78, 29-31).

A vientre moderado, sueños saludable, se levanta temprano y es dueño de sí. Insomnio, vómitos y cólicos le esperan al hombre insaciable (Si. 31, 30).

Era un hombre rico que vestía de púrpura y lino, y celebraba todos los días espléndidas fiestas. ...Murió...y fue sepultado. Estando en el Hades entre tormentos,... (Lc. 16, 19-23).

-La mortificación de la envidia merece grandes premios.

La mortificación de la envidia llega a su perfección cuando se convierte en alegría por el bien del prójimo.

El corazón manso es vida del cuerpo; la envidia es carie de los huesos (Prov. 14, 30).

El corazón alegre mejora la salud; el espíritu abatido seca los huesos (Prov. 17, 22).

Esta es, pues, mi alegría, que ha alcanzado su plenitud. Es preciso que él crezca y que yo disminuya (Jn. 3, 29-30).

-El vicio de la envidia merece grandes castigos.

Envidia es la tristeza desordenada del bien del prójimo, en cuanto que sobrepuja y obscurece el nuestro.

El corazón maneo es vida del cuerpo; la envidia es carie de los huesos (Pro. 14, 30).

...mas por envidia del diablo entró la muerte en el mundo, y la experimentan los que le pertenecen (Sab. 2, 24).

-La virtud de la diligencia merece grandes premios.

Diligencia es la disposición y el hábito de practicar la virtud.

Dios ama al que da con alegría (2 Cor. 9, 7).

-El vicio de la pereza merece grandes castigos.

Pereza es una tristeza desordenada y tedio fastidioso de la práctica de la virtud.

A partir del otoño el perezoso no trabaja, busca en la cosecha, pero no hay nada (Prov. 20, 4).

El deseo del perezoso le lleva a la muerte, porque sus manos rehúsan el trabajo (Prov. 21, 25).

Maldito el que haga el trabajo de Yahvéh con dejadez,... (Jer. 48, 10).

Ahora bien, puesto que eres tibio, y no frío ni caliente, voy a vomitarte de mi boca (Apoc. 3, 16).